ENTREVISTA | XAVIER TORRENS, PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA EN LA UB Y CODIRECTOR DEL MÁSTER EN PREVENCIÓN DE LA RADICALIZACIÓN

«La prevención de la radicalización frena el discurso de odio y el yihadismo»

Hace casi un año, un grupo de jóvenes catalanes árabo-musulmanes de Ripoll fueron captados en un proceso de radicalización, convirtiéndose en terroristas yihadistas, asesinando 16 personas e hiriendo a más de un centenar en Barcelona y Cambrils. Entrevistamos al profesor, politólogo y sociólogo experto en radicalismos Xavier Torrens. "Todos los jóvenes yihadistas de Ripoll siguieron el patrón del proceso de radicalización, no son personas enfermas mentales sino chicos normales, personas corrientes y buena gente que, tras un proceso de radicalización, se hace fanática", asegura Torrens

Sònia Calvó
 
 
 
Xavier Torrens a San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Mèxic

Xavier Torrens a San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Mèxic

Hace casi un año, un grupo de jóvenes catalanes árabo-musulmanes de Ripoll fueron captados en un proceso de radicalización. Esto los convirtió en terroristas yihadistas, asesinando a 16 personas e hiriendo a más de un centenar en Barcelona y Cambrils. Un año antes de estos atentados, el profesor, politólogo y sociólogo Xavier Torrens (Essen, Alemania, 1966) escribía en un artículo en el Diari ARA la posibilidad de que esto podía suceder. Si bien recuerda que él no es «ningún adivinador, sino un científico social que trabaja con evidencias empíricas», asegura que se puede hacer análisis estratégico y prospectiva de escenarios probables.

Este curso próximo Torrens codirigirá el primer Master en Prevención de la Radicalización. La Universidad de Barcelona será el primer centro universitario en acoger estos estudios de postgrado en toda España. Torrens, con una larga trayectoria como experto multicultural y como activista antirracista en defensa de los derechos humanos, afirma que uno de los grandes errores es «creerse el tópico falso que el yihadista es un pobre que se siente humillado por culpa de Occidente». «Todos los jóvenes yihadistas de Ripoll siguieron el patrón del proceso de radicalización, no son personas enfermas mentales sino chicos normales, personas corrientes y buena gente que, tras un proceso de radicalización, se hace fanática», asegura Torrens.

¿Qué entendemos por radicalismo?

La palabra «radical» tiene dos acepciones. La primera es positiva: radical como ir a la raíz de los problemas para solucionarlos. El antirracista Martin Luther King o la feminista Betty Friedan fueron radicales en este sentido adecuado. El segundo significado es negativo: radicalismo como sinónimo de extremismo, que legitima o causa violencia, y vulnera los derechos humanos.

Dos conceptos claves son ‘proceso de radicalización’, que es la evolución que sigue un individuo normal y corriente que paulatinamente va convirtiéndose en extremista, y ‘discurso del odio’, que es la narrativa que exacerba prejuicios y exclusión. Esto es lo que les pasó a los jóvenes catalanes árabo-musulmanes de Ripoll que, siendo jóvenes plenamente integrados como cualquier otro, fueron captados en un proceso de radicalización que los llevó de ser gente corriente a convertirse en los terroristas yihadistas, asesinando a 16 seres humanos e hiriendo cerca de 140 personas en la Rambla de Barcelona y Cambrils.

Hace casi un año de los atentados de Barcelona, ​​¿qué ha cambiado con respecto políticas de seguridad? ¿Se deberían ampliar las medidas de seguridad física, como los bolardos de la Rambla?

Basta un ejemplo: cuatro meses después de los atentados del 17-A se pusieron bolardos en la Rambla de Barcelona. Demasiado tarde. Con antelación, yo mismo reclamé que se pusieran bolardos en el Portal del Ángel y la Rambla. Apenas un año, un mes y un día antes del atentado del 17-A escribí en el diari ARA : «Pensemos por un momento que un islamista yihadista hace una carnicería mientras una multitud de turistas pasean arriba y abajo de La Rambla de Barcelona . «Desgraciadamente, acerté. En TV3 y Betevé predije que si esto se producía, sucedería con una furgoneta y lo harían jóvenes que se habrían radicalizado haciéndose terroristas. Esto, incluso, lo recogió la CNN.

No soy ningún tipo de adivinador sino un científico social que trabajo con evidencias empíricas y hago análisis estratégico y prospectiva de escenarios probables. Si hubieran tenido en cuenta este asesoramiento, no se hubiera evitado un atentado en Barcelona pero sí que se hubiera impedido el atentado de la Rambla de Barcelona tal y como se produjo el 17-A. Los políticos deben rehuir las ocurrencias políticas y, en cambio, es necesario que tengan más en cuenta los expertos que trabajamos con evidencias científicas. Esto no quita que los Mossos trabajan con una gran profesionalidad, como se comprobó el 17-A.

En el caso de los jóvenes de Ripoll, ¿que falló? ¿Por qué no se pudo detectar a tiempo el proceso de radicalización por el que estaban pasando?

Fallaron varias cosas. Un gran error es creerse el tópico falso que el yihadista es un pobre que se siente humillado por culpa de Occidente. Si la pobreza fuera la causa, entonces encontraríamos millones de africanos negros e indios hindúes poniendo bombas por todas partes. La pobreza es un problema social gravísimo que hay que combatir, pero no es la causa ni de las mujeres asesinadas por la violencia machista ni los atentados yihadistas.

Fijémonos en dos de los jóvenes terroristas de Ripoll. El yihadista catalanomarroquí Younes Abouyaaqoub, que conducía la furgoneta con que cometió los asesinatos en la Rambla de Barcelona, ​​era un estudiante ejemplar de 22 años con un trabajo fijo. El islamista radical Mohamed Hichamy era catalán nacido en Marruecos, que con 24 años cobraba un buen sueldo de más de 2.000 euros. Ni pobres ni excluidos.

Una educadora social de Ripoll escribió una carta preguntándose: «¿Cómo puede ser Younes?» Fue Younes porque todos los jóvenes yihadistas de Ripoll siguieron el patrón del proceso de radicalización, que no son personas enfermas mentales sino chicos normales, personas corrientes y buena gente que, tras un proceso de radicalización, se hace fanática.

¿El radicalismo afecta más a gente joven? ¿Cómo se radicaliza a una persona? Se puede prevenir, detectar o evitar el radicalismo?

La verdad es que no existe un perfil definido de los extremistas. Con los islamistas radicales pasa lo mismo que con los hombres maltratadores. Hay de todo: con estudios universitarios, secundarios, primarios o sin estudios; ricos, clase media y trabajadores pobres; nacidos aquí y de origen extranjero.

Lo que sí es detectable son los procesos de radicalización, que tienen unas pautas comunes. Para comprender de verdad el islamismo radical, hay que abordar las tres áreas de conocimiento implicadas y imbricadas entre sí, con sus seis claves que se derivan de ellas: Psicología (frustración y edad), Sociología (organización y liderazgo) y Ciencia Política (ideología y fanatismo). En la Psicología, encontramos la frustración de un individuo, que lo hace vulnerable, y la edad preponderante de la adolescencia y postadolescencia, donde la identidad es más inestable. En la Sociología, encontramos una organización, como Estado Islámico o Al Qaeda, y el liderazgo de un imán extremista en una mezquita u oratorio musulmán, o bien un líder yihadista en las redes sociales.

¿Crees que ahora, un año más tarde, se podría prevenir un nuevo atentado? ¿Hemos mejorado?

Primero, necesitamos ser conscientes de que, entre 2004 y 2018, después de Francia (248 muertos), España (209 muertos) es el segundo de los 28 Estados de la Unión Europea con más víctimas mortales por el yihadismo. Y si los datos de Catalunya las contabilizamos aparte, Catalunya se sitúa como el quinto país europeo con más asesinatos en manos del yihadismo, con las 16 víctimas letales de los atentados en Barcelona y Cambrils, encontrándonos al frente de Alemania (14 muertos ), Suecia (5 muertos), Finlandia (2 muertos), Dinamarca (2 muertos) y Holanda (1 muerte).

Prevenir atentados es fundamental y la mejor manera es hacer prevención de la radicalización. Las mejoras en política de seguridad, los Mossos, son de antes del 17-A, como nos dimos cuenta con la profesionalidad en su reacción ante el atentado. No se pudo imposibilitar el atentado que el riesgo cero no existe. Son necesarias mejoras como la presencia internacional de los Mossos. Pero lo que me duele decir es que no se hace prevención de la radicalización con políticas de comunicación, educativas y culturales.

Hay que diferenciar entre políticas de seguridad y políticas culturales / sociales?

Ambas son complementarias y necesarias. Las políticas de seguridad son prioritarias a corto plazo, pues a los individuos ya radicalizados sólo se les puede detectar mediante los cuerpos policiales, los servicios de inteligencia y los programas de detección por parte de los profesionales de proximidad, como el profesorado. Las políticas de comunicación, educación y culturales tienen eficacia a medio y largo plazo. Son las que reducen los discursos de odio y aseguran que se reduzcan las probabilidades de caer en extremismos.

¿En cuanto al ámbito escolar, el Proderai criminaliza / estigmatiza a los jóvenes musulmanes? ¿Como se debería trabajar?

Hacemos una analogía. Hay programas de detección de mujeres maltratadas en los centros de enseñanza y los centros sanitarios pero a ninguna persona se le ocurre decir que esto estigmatiza los hombres, porque lo que hace es detectar sólo a hombres maltratadores para salvar las vidas de las mujeres maltratadas. Pues, también se necesitan programas de detección de individuos yihadistas para salvar vidas humanas. Otra cosa es cómo se hace esto. Por tanto, no todos los programas sirven y, por supuesto, nunca es lícito ni criminalizar ni estigmatizar a los musulmanes, porque eso sería caer en la islamofobia.

¿El discurso que a veces se transmite desde los medios de comunicación o por parte de partidos institucionales, puede aumentar la islamofobia y el racismo? ¿Cómo se pueden romper los prejuicios de la sociedad?

Los tres principales prejuicios en España son, por este orden, el antigitanismo, la islamofobia y el antisemitismo. Por tanto, está claro que los medios de comunicación y las instituciones deben implementar políticas públicas, como la estrategia antirrumores que hacen algunos ayuntamientos. Pero todavía se hace poco contra la islamofobia, casi nada contra el antigitanismo, y lo más mínimo contra la judeofobia.

Así pues, hay que combatir los prejuicios de la mayoría de la sociedad (antigitanismo, islamofobia y antisemitismo), pero también necesitamos ser proactivos contra la tríada de los prejuicios islamistas radicales (judeofobia, antiamericanismo y antioccidentalismo). Si no lo hacemos, tendremos nuevos jóvenes catalanes radicalizados en el yihadismo, como en el 17-A.

En ocasiones se reivindica el islam a través de una simbología simplificada (velo, halal, ramadán…). Hace falta una mejor formación e introducción al islam, tanto para los musulmanes como para los no musulmanes?

Hay un islam europeo, que corresponde a los musulmanes decidir cómo debe ser. Sólo las personas musulmanas pueden decidirlo. La sociedad lo que tiene que hacer es rehuir la polémica falsa de la dicotomía entre la religión de Estado (espacio público con una única religión) y el laicismo arreligioso (espacio público vacío de religiones), porque ambos son monoculturales. Hay que introducir la laicidad multicultural: el espacio público con pluralismo, es decir, con presencia del ateísmo, el agnosticismo, la religión mayoritaria y las religiones minoritarias.

Después de los atentados la comunidad musulmana se desmarcó de los atentados recordando que aquello no era lo que dice el Islam. 

Es totalmente falso que los musulmanes sean terroristas. Decir esto es islamofobia, el racismo contra las personas de cultura, origen o religión musulmana. Pero decir que los islamistas radicales no son musulmanes es tan erróneo como decir que los nazis no eran alemanes o los estalinistas no eran rusos. Hay que hacer pedagogía social explicando de forma didáctica la complejidad, no esconderla.

El islamismo radical es una ideología política totalitaria que hace una interpretación fanática de la religión del Islam, causando procesos de radicalización con prejuicios y un discurso del odio que incita al extremismo.

Los cinco pilares del islamismo radical son: el antisemitismo (judeofobia o prejuicio antijudío, a menudo disfrazado de antisionismo o escondido bajo el discurso de odio contra Israel), el antiamericanismo (prejuicio contra los Estados Unidos de América con el cliché maléfico del imperialismo, colonialismo, etc.), el antioccidentalismo (el supremacismo islamista es igual de racista que la supremacía blanca de la extrema derecha), el anti-derechos humanos (machismo, LGTBIfòbia, intolerancia a los discapacitados, etc.) y la antidemocracia (es una ideología totalitaria, como el nazismo alemán, el estalinismo ruso o el maoísmo chino).

En una entrevista en el Bàsics de Betevé decías que el ejemplo a seguir es Toronto. ¿Qué hacen ellos que no hagamos nosotros? ¿Por qué debería ser un espejo?

Porque Canadá fue el primer país del mundo que creó la política multicultural, desde 1970. Estamos en 2018 y en nuestro país todavía es una política incipiente. Hay que hacer innovación en gestión pública y, por ello, nace el Máster en Prevención de la Radicalización, para ponernos a la altura de países como Canadá sobre la estrategia antirrumores, los extremismos, el discurso del odio, la convivencia intercultural y los derechos humanos.

El próximo curso comenzará el primer máster de prevención de la radicalización. ¿Cuál es el objetivo?

En Catalunya y España, se ha tardado demasiados años en hacer formación de formadores en prevención de la radicalización, que son las fases previas antes de llegar a la fase final de la violencia extremista o el terrorismo yihadista. Este año se pondrá en marcha el nuevo Master en Prevención de la Radicalización, que son los primeros estudios de postgrado que harán lo que es habitual en Canadá, Alemania, Holanda o Suecia: formar profesionales de diversos ámbitos, como profesores de secundaria, maestros de primaria , periodistas, mandos y agentes de los cuerpos de seguridad, politólogos, sociólogos, juristas, trabajadores y educadores sociales, o jefes y técnicos municipales.

Somos un equipo de docentes con el objetivo de enseñar a diseñar e implementar nuevas políticas públicas inclusivas y proactivas que tengan impacto social en la prevención de la radicalización violenta de la extrema derecha, la extrema izquierda, el islamismo radical, el feminicidio, la violencia en el deporte y otros.

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