Sobrevivir a una muerte por suicidio de un ser querido: la importancia de hablar convertida en asociación

La asociación Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes se encontraron a las puertas del Hospital de Sant Pau de Barcelona durante el Día de la Prevención del Suicidio para explicar la importancia de romper con los mitos y los tabúes del suicidio

Redacció
 
 
 
Tres de les voluntàries de la DSAS a l'Hospital de Sant Pau

Tres de les voluntàries de la DSAS a l'Hospital de Sant Pau

El marido de María José murió por suicidio hace 5 años. Como ella misma nos cuenta, al tratarse de una muerte trágica, la policía se involucra y luego hay un seguimiento. Los Mossos la llamaron al cabo de una semana por si necesitaba hablar pero ella todavía no se veía con fuerzas. En intentarlo de nuevo al cabo de dos semanas terminaron yendo a su casa. «Fue la primera vez que alguien me habló del suicidio de una manera tan normalizada», resalta.

La visita de los Mossos sirvió para informarla de la existencia de la asociación Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes (DSAS). «La muerte de mi marido fue en verano y dije llamaré porque esta gente se ha portado bien, ha venido a mi casa. Fui casi como gratitud a la pareja que vino a casa. La acogida que me hicieron a la asociación fue muy bestia para mí. Me dijeron cosas que nadie me había dicho: que hay una desconexión en el momento que la persona se suicida, que en aquel momento no ves nada y el sufrimiento es muy grave», relata María José.

Y es que como nos cuenta en las puertas del Hospital de Sant Pau i de la Santa Creu de Barcelona durante el Día de la Prevención del Suicidio, afrontar el duelo de una muerte por suicidio es difícil porque no es «habitual y se enquista». Así, la asociación DSAS tiene como objetivo facilitar un espacio de confianza y de escucha respetuosa para acompañar a los supervivientes en su proceso de duelo. En los grupos de apoyo que genera intenta «acoger toda la gente que lo está pasando muy mal, apoyar, dirigir también». A María José por ejemplo, en su momento, la dirigieron a la unidad de Sant Pau de psiquiatría donde estuvo yendo durante un tiempo con una psiquiatra y un psicólogo.

Según datos de la OMS, cada 40 segundos una persona se quita la vida en el mundo y, en Catalunya y en España, el suicidio es la primera causa de muerte no natural. María José ejemplifica que si de cada persona que muere por suicidio hay seis personas de su entorno que quedarán muy tocadas, estamos hablando de muchas personas al año que necesitan atención psicológica por la poca gente que hay por atenderlos. Ante esta situación, María José declara que hay que hacer mucho trabajo y «este trabajo se hace hablando, pero no lo hacemos». «Está demostrado que hacer campañas de tráfico funciona para bajar la tasa de mortalidad. Sabiendo esto, si sabemos que hacer campañas sensibiliza la gente y ayuda a que se reduzcan, ¿por qué no se hacen campañas sobre el suicidio? Es un mito que hablando se propicia más», declara.

Así, para ella, su grano de arena «en toda esta movida» es hablar tantas veces como sea necesario y sean necesarias. No sólo para hacer prevención, también para que las personas que quedan lo hagan de una forma normalizada. «Yo en mi vida, el entorno, laboral, donde sea, me he encontrado gente desesperada que tenía ideas suicidas, yo no hubiera sabido enfrentarme a esto si no hubiera tenido la información que me ha dado la asociación. Si me encuentro una persona desesperada aparte de escucharla y acompañarla es pedirle que lo deje para mañana, ‘quieres sacarte la vida ahora, no soy nadie para decirte que no, pero lo dejas para mañana y mientras tanto vamos a buscar ayuda. ¿Tienes algún referente, alguna familia? Aplazamos y hablamos».

Además de hacer uso de la asociación para adquirir recursos, también destinan esfuerzos en trabajar como romper con los mitos que rodean el suicidio y en que deje de ser tabú y se criminalice. «Una de las cosas que más nos gusta a quien hemos vivido de cerca una muerte por suicidio es que la gente hable de ellas, de lo que hacían, que recuerden el día que fuimos a la montaña, que no se las recuerde sólo por el segundo en el que se suicidó. Yo estuve casada con él 15 años y que sólo lo recuerden porque se suicidó… ¡hizo muchas cosas!» Para María José, sólo recordar la persona por la forma en que murió es criminalizador:» cuando alguien muere de cáncer se habla de su vida, y si se habla de su muerte se hace poco, y sobre todo no se hablará de él como el canceroso … que bestia reducirlo todo a es un suicida».

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