Revueltas y vacío de poder: ¿quién ocupa la ausencia de las instituciones?

Catalunya vive en los márgenes de su principal institución, la Generalitat. Desde la sentencia, Catalunya se articula a través de canales alternativos a la institución, sean éstos un canal de Telegram con capacidad de movilizar sin necesidad de partidos, o las reuniones clandestinas entre el Vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, y la Vicepresidenta en funciones del Gobierno, Pilar Calvo. Analizamos cuatro fenómenos que toman el vacío dejado por las instituciones catalanas

Guillem Pujol
 
 
 
Aspecte que té la cruïlla de Passeig de Gràcia amb Diagonal amb milers de persones en un ambient festiu foto: Sandra Vicente

Aspecte que té la cruïlla de Passeig de Gràcia amb Diagonal amb milers de persones en un ambient festiu foto: Sandra Vicente

Catalunya vive a los márgenes de su principal institución, la Generalitat de Catalunya. Desde la sentencia por sedición a los presos políticos, Catalunya en general y Barcelona en particular se mueve a través de canales alternativos de los que fija la institución, sean estos un canal de Telegram con capacidad de movilizar a cientos de miles de personas sin necesidad de partidos políticos, o las reuniones clandestinas entre el Vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, y la Vicepresidenta en funciones del Gobierno de España, Pilar Calvo. Analizamos cuatro fenómenos que toman el vacío dejado por las instituciones de Cataluña.

Waterloo – ‘Consell per la República’

Si bien el Consell per la República no supone, directamente, una amenaza al poder de decisión de la Generalitat, sí que lo hace de manera indirecta. Una vez en el exilio, Carles Puigdemont ideó una estructura que le permitiera continuar liderando el movimiento independentista, y sobre todo, sobreponerse a las tensiones internas dentro de Junts per Catalunya. En la Casa de la República se han mantenido varias reuniones con el propio presidente de la Generalitat y los Consejeros más importantes de ERC, así como una plataforma para dar voz a los exiliados del 1 de Octubre, como Toni Comín, Marta Rovira, o Anna Gabriel. La Casa de la República no tiene capacidad real de sustituir a la Generalitat, pero el hecho de que Quim Torra se mantenga a disposición de la agenda de Carles Puigdemont en Waterloo, erosiona el poder real de la Generalitat.

Asamblea de cargos electos de Catalunya (ACEC)

Creada en octubre de 2016, la Asamblea de Electos de Catalunya era un organismo durmiente impulsado por la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) que tenía como objetivo unificar el independentismo en la defensa de las instituciones catalanas en el hipotético caso de que las instituciones se encontraran bajo amenaza. Tres años después, y a instancias de la CUP, la Asamblea se ha reactivado para empujar una institución paralela que dé voz a los procesos de desobediencia que tienen lugar, desde hace una semana, en todo el país. Es sintomático que tanto Junts per Catalunya como ERC hayan prohibido a sus cuadros a asistir a la Asamblea que tuvo lugar el lunes 21 de Octubre en las Cotxeres de Sants. Sin embargo, algún cargo decidió igualmente participar, lo que denota, no tanto la potencial capacidad de la ACEC de ocupar el lugar de la Generalitat, sino las contradicciones internas que están sufriendo los principales partidos independentistas en todo este proceso.

Diálogo entre Aragonés y Calvo

Lo que era un secreto a voces fue confirmado recientemente por fuentes de la Moncloa: el interlocutor a la Generalitat durante los días de crisis no está siendo el Presidente Torra (como mostraba esta escena presentada en TV3) sino el Vicepresidente del Govern, Pere Aragonés. Desde que ERC comenzó a cambiar su discurso, más evidente que nunca en esta entrevista a Carme Forcadell, y sumado a la disposición del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados de facilitar la investidura de Pedro Sánchez, ERC ha sido, a ojos del PSOE, un interlocutor más válido que los postconvergents. Con la irrupción de los acontecimientos de la semana pasada esta relación ha tomado más fuerza. Este hecho, que debilita la institución de la Generalitat puenteando la figura del President, es también la evidencia de que el Gobierno hace aguas: no sólo no hay comunicación, sino que hay un conflicto abierto, a todas luces insalvable.

Desobediencia abierta en la calle

Seguramente no hay una señal más evidente de la falta de poder de la institución que lo que está sucediendo en las calles de Barcelona (y también, aunque con menor intensidad, en algunos otros puntos del país). Si durante todos estos años de «processisme» la capacidad de movilización ciudadana estaba estrechamente ligada a la voluntad de los dos grandes partidos independentistas, hoy esta situación ya no se mantiene. ERC y Junts por Catalunya han dejado de ser, al menos durante estos días, los vehículos representativos de la protesta. Canales de Telegram como Anonymous Catalunya o Tsunami Democràtic (ahora investigado por la fiscalía por actos terroristas) congregan alrededor de medio millón de usuarios. Gran parte de estos consideran que la institución les ha abandonado en sus promesas, y no dudan en organizarse más allá de los canales establecidos.

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