La manzana olvidada

Barcelona vivió como toda España cuarenta años de dictadura, y transcurrido el mismo período de Democracia estaría bien dejarnos de determinadas tonterías y aceptar el legado de tantas personas sin condenarlas por sus afinidades políticas, pues los contextos importan y también es clave desligar a los seres humanos de sus tendencias mientras aporten piezas trascendentes para toda la sociedad.

Jordi Corominas i Julián
 
 
 
Foto: Revista arque-tipos.tumblr.com

Foto: Revista arque-tipos.tumblr.com

Cuando una ciudad tiene complejos con sus creadores está derrotada de antemano por no aceptar la composición del mosaico, habitualmente surtido de teselas diversas para propiciar una pluralidad, y cuando esta cae todo se empobrece.

No hablo de ahora, aunque podría hacerlo sin notar cómo se deslizan los anillos de mi mano. Barcelona vivió como toda España cuarenta años de dictadura, y transcurrido el mismo período de Democracia estaría bien dejarnos de determinadas tonterías y aceptar el legado de tantas personas sin condenarlas por sus afinidades políticas, pues los contextos importan y también es clave desligar a los seres humanos de sus tendencias mientras aporten piezas trascendentes para toda la sociedad.

Nuestra época no es la mejor para comentar estos aspectos. En Francia, casi siempre ejemplar, Louis Ferdinand Céline protagonizó una polémica al querer publicar Gallimard sus panfletos antisemitas en su colección de La Pléiade, algo así como la biblia literaria por lo cuidado de sus ediciones y el simbolismo de ingresar una obra en ese electo tan selecto. La presión de las redes sociales arruinó el proyecto. Nunca debió ser juzgado desde esa beatería posmoderna, sino más bien desde el rigor de aceptar lo pretérito y tener a disposición esos textos para no repetir errores desde un esmero crítico.

Nuestro protagonista de hoy no alcanza esa altura porque aquí preferimos la amnesia, pero los edificios tienen voz, y los de José Antonio Coderch definen muy bien su personalidad, y si queremos descubrir su credo deberíamos enmarcarlo en la coherencia de la funcionalidad, con el espacio como absoluto dueño de su pensamiento para dominarlo en consonancia con cada reto emprendido.

Por eso quienes quieren sumirlo en el olvido por tener ciertas concomitancias con el Régimen vencedor de la Guerra Civil se equivocan por banales. Su obra es una de las grandes cotas arquitectónicas de Barcelona durante la segunda mitad del siglo XX, y para ello basta pasearla de la Barceloneta hasta las torres de la Caixa en la Diagonal.

Jordi Corominas

En el barrio marinero por excelencia tiene la famosa Casa de la Marina, entre Joan de Borbó y Pepe Rubianes, fenomenal por esa doble fachada con cierto desnivel adaptándose al sol, como sus persianas, imitadas con posterioridad en una serie de inmuebles al lado del metro, bellos por emular un icono y generar un nuevo núcleo compacto dentro de una zona muy desigual por la violación de sus estructuras iniciales.

En esa misma área Coderch construyó bloques para trabajadores humildes al lado de la entrada de la Maquinista. Pasan desapercibidos porque no implicaban ningún brillo, bastaba con conferirles habitabilidad.

Pero nosotros estamos por Monterols, y en el carrer Raset hallamos una de las manzanas más heterodoxas de la toda la capital catalana. En 1967 recibió el encargo de unas viviendas para el Banco Urquijo. Su ubicación es importante por distintos factores, entre ellos el repertorio edilicio de los alrededores, sin alturas destacables, y la condición de oasis acústico en comparación con esa urbe siempre más ruidosa por culpa del delirio de Porcioles, empeñado en transformar las avenidas para los coches sin contemplar lo primordial: las personas.

La parcela, de 100 metros de largo y 67 de ancho, se solucionó con seis bloques condicionados por el desnivel del terreno, por eso tres están compuestos de cuatro plantas más un ático, mientras la siguiente trilogía se dota de un piso extra. Las fachadas, excepcionales, se caracterizan por un revestimiento de plaquetas de cerámica prensada dispuestas en vertical, con ventanas en las esquinas y el uso de celosías de madera para controlar la luz.

Esto serviría como descripción básica. Si vamos a una cierta percepción de quien escribe confieso sentirme frustrado por no ser un pájaro y no poder vislumbrar el conjunto desde el cielo, pues de este modo apreciaría mucho mejor el jardín divisorio y la irregularidad escalonada de cada uno de esos gigantes diminutos, inconmensurables tanto por su simetría como por una apuesta muy valiente donde la luminosidad es el requisito esencial.

Jordi Corominas

Es un placer deambular su perímetro entre Raset, Freixa, Modolell y Vico. En este último destacan dos torres. Una, en el número 11, es de 1940 y alguna agencia inmobiliaria la vende por tres millones de euros. En su balaustrada hay dos jarrones con rostros chillones en sus ángulos, réplica de los visibles en la casa del demonio de Gràcia, algo sorprendente por la diferencia cronológica, y prometo resolver algún día el enigma.

En el cruce con Freixa, con el complejo del Banco Urquijo contemplándola, damos con la Casa Enric Cera, chalé de Enric Sagnier de estilo medio alpino y hoy en día ocupado por una empresa de cosméticos. Perteneció a la familia de un doctor como finca de veraneo, y el dato no es baladí al enseñarnos como esa parte de Sant Gervasi estuvo prácticamente despoblado hasta el boom de la posguerra.

Coderch fue noble en sus elecciones al acatar las elevaciones anteriores para acomodarse al marco de su actuación. Nunca quiso sobresalir con relación al entorno. Pocos pueden decirlo, y por eso mismo redacté la introducción de este artículo, porque quien procede de este modo nunca puede ser vilipendiado desde ese silencio tan típico en nuestra Nación, mucho más rica si aceptara todos sus dones sin sucumbir a su gusto por propagar un pensamiento único inexistente en el planisferio, joya plural que algunos no quieren aceptar porque aún no comprendieron cómo cualquier colectivo crece siempre desde sus distintas sensibilidades.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*