‘La Lore se va al CJAS’: acompañamiento educativo y asistencial a las sexualidades para jóvenes

El 20% de las personas LGTBI se han sentido discriminadas en el sistema público de salud y el 27% piensan que los profesionales de salud no están formados sobre temas LGTBI. El CJAS trabaja con jóvenes desde una vertiente educativa pero también una de asistencial vinculada a la red pública sanitaria

Carla Benito
 
 
 
Cartells de La Lore se'n va al CJAS i del mateix Centre d'Atenció a les Sexualitats / Carla Benito

Cartells de La Lore se'n va al CJAS i del mateix Centre d'Atenció a les Sexualitats / Carla Benito

Bajo el nombre ‘Jóvenes LGTBI: entre la identidad y la discriminación donde queda el placer’ la jornada organizada por el CJAS-Centro Joven de Atención a las Sexualidades y la Candela, cooperativa de acción comunitaria y feminista busca “ampliar miradas en la educación y el acompañamiento de las sexualidades”. Una de las finalidades del encuentro era dar a conocer el proyecto ya existente que ahora Candela traerá al CJAS para realizar acompañamientos a jóvenes LGTBI: La Lore se va al CJAS; Un espacio de atención al CJAS para jóvenes LGTBI.

Hablar de sexualidad está todavía hoy en día invisibilizado y tapado por un tabú. Esto aumenta notablemente cuando se trata de hablar de sexualidades fuera de la normativa cis y hetero. Las organizadoras de la jornada se preguntaban donde queda el placer detrás de todas las conversaciones donde se habla de juventud y diversidad sexual y de género desde la preocupación por la discriminación, el acoso escolar, la lgtbifòbia o la exclusión.

Así, a primera hora, después de una mesa redonda llamada ‘Entre la identidad y la discriminación donde queda el placer?’, la jornada ha presentado varios recursos educativos. Seguidamente, en una segunda parte, Jordi Baroja, del CJAS, ha dibujado como construir centros amigables para jóvenes LGTBI en el ámbito de la salud sexual dadas las cifras sobre su percepción.

Barreras de acceso en la salud sexual de los jóvenes LGTBI

El CJAS tiene una vertiente educativa pero también una de asistencial vinculada a la red pública sanitaria, donde atienden a miles de jóvenes cada año para acompañarlos en su sexualidad. Durante la exposición sobre cómo tendrían que ser los centros para ser los centros amigables, Jordi Baroja ha resaltado como de importante es tener una mirada clave por parte del sector sanitario pero también la necesidad de cambio de cómo se entienden las cosas: “ayer se publicó que la OMS sacaba la transexualidad del listado de enfermedades, es más simbólico que real pero es importante”.

La importancia está en que poco a poco se irán eliminando las barreras existentes de acceso a la salud sexual por parte de jóvenes LGTBI. Baroja ha dividido estas barreras en tres puntos: uno de generacional, donde los jóvenes no se sienten cómodos con los servicios de salud, uno de temático que es la sexualidad porque “Cataluña no dispone de una estrategia de salud sexual y reproductiva como Dios manda” y el de la norma, ya que el hecho que “la orientación de los jóvenes LGTBI no sea normativa ya es una barrera en sí”.

De hecho, una encuesta sobre la que se ha apoyado Baroja asegura que el 20% de las personas LGTBI se han sentido discriminadas en el sistema público de salud (41% en el caso de las personas trans). Algunos casos que alegan haber sufrido son la asunción de la heterosexualitat en unidades ginecológicas, la asunción sobre la actividad sexual y los riesgos en relación al VIH y ITS, que no se considere que mujeres que tienen sexo con otras mujeres sea sexo a ojos de muchos profesionales o la existencia de registros documentales binarios.

Además, el 27% de los encuestados piensan que los profesionales de salud no están formatos ni son competentes sobre temas LGTBI. Este porcentaje aumenta al 35% en caso de mujeres lesbianas y a un 47% en el caso de personas trans. A estas percepciones se suman los indicadores de salud de la población adulta LGTBI que indican que es peor que los de la media de la población. Baroja asegura que “los jóvenes LGTBI reciben una peor calidad assitencial debido al estigma, la carencia de conciencia por parte de los profesionales asistenciales y la insensibilidad ante las necesidades específicas”. Lo afirma sin datos pero gracias a “toda la evidencia y mucha literatura que lo sostiene, sobre todo anglosajona”.

Silvia Merino i Carol Chueca durant la presentació de ‘La Lore se’n va al CJAS’ / Carla Benito

La Lore se va al CJAS. Nuevo servicio de atención y acompañamiento a adolescentes y jóvenes LGTBI+

El CJAS hace 25 años que trabaja por los derechos sexuales y reproductivos acompañando la gente joven en este proceso de crecimiento para que tengan una relación sana con su sexualidad. El servicio es confidencial y gratuito y el modelo es de puerta abierta, atención inmediata sin cita previa. El abordaje que hacen es biopsicosocial y fusionan una parte asistencial y parte más pedagógica.

Por otro lado, la cooperativa Candela hace tiempo que tiene puesto en marcha a través de sus talleres y vía web un proyecto de atención y acompañamiento denominado La Lore. Ahora, ‘La Lore se va al CJAS’ implica que CJAS y Candela suman esfuerzos y La Lore dispondrá de un espacio físico.

Ante esto, durante la jornada, Sílvia Merino ha explicado que esto enriquecerá mucho la tarea desarrollada por la cooperativa. “A la Candela, con todo el sector de población joven, hacemos prevención y hacemos talleres que nos encantan y son un espacio muy xulo pero que juntan 30 adolescentes de golpe en una aula. Siempre en los últimos 5 minutos alguien te pregunta algo y te gustaría hablar un rato más… Con la Lore al CJAS podremos atender individualmente y en persona y esto nos aporta un espacio de calidad, tiempo… esto que hacemos en pasillos a los institutos y por mail lo podremos hacer con cara y ojos”, explica Merino.

Por su parte, Carol Checa, miembro del CJAS, celebra esta nueva entrada en el servicio pues cree que es importante cuestionar el modelo de atención: “los servicios empiezan una época de cambio también cuando la gente LGTBI entramos porque si no seguirán trabajando con una mirada normativa”.

Desde la no normatividad es desde donde trabajarán el empoderamiento y darán herramientas a los jóvenes que “tengan que ver con el cuerpo, con la sexualidad y con vivir el cuerpo de una forma positiva”. Algunos ejemplos de cosas a trabajar podrían ser “la salida del armario, la sexualidad, la LGTBIfobia, el empoderamiento o la red”, dependiendo de las demandas y con la voluntad de poder “generar una atención positiva donde la escucha esté en el centro y donde las personas que atendamos puedan ser referentes LGTBI positivos”.

Para Candela y el CJAS las visitas también servirán para generar unos indicadores de vulnerabilidad y factores de protección que ahora mismo no existen pues no se han desarrollado a partir de jóvenes. La idea es generar indicadores que no sólo tengan que ver con la pareja sino también con la sexualidad, la identidad, la discriminación… Merino observa que esto las “ayudará a generar herramientas y ver qué metodologías van mejor e ir aprendiendo de este proceso”.

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