Ivan Miró: «¿Es posible organizar en cooperativas a los autónomos del taxi amenazados por el capitalismo que representa Uber?»

La Federación de Cooperativas de Trabajo de Catalunya emplaza la Generalitat a hacer la ley de Economía Social y activar el Consejo de Cooperación

Tomeu Ferrer
 
 
 
Ivan Miró, membre del Consell Rector de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya foto: FCTC

Ivan Miró, membre del Consell Rector de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya foto: FCTC

Ivan Miró es miembro del Consejo Rector de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Catalunya. Tiene 43 años, socio de la cooperativa La Ciudad invisible. Es sociólogo e investigador y autor del libro Ciudades Cooperativas de la editorial Icaria. Habla en nombre de consejo rector de la federación, justo después de una reunión de su ejecutiva.

-¿Esta es una nueva etapa en la Federación? ¿Cómo la caracteritzaríeu?

El nuevo consejo rector se plantea un escenario al que le hemos dado como lema cooperativizar la economía y la federación . Esto significa que desde la federación se quiere tener un papel activo en la transformación social y económica. Que no sólo queremos trabajar en términos del cooperativismo existente, sino que consideramos que la sociedad y la economía hegemónicas tienen problemas importantes de precariedad, de destrucción del tejido industrial y productivo, de retos ecológicos, de retos fruto de la economía digitalizada, como la economía llamada de plataforma. Es decir, hay una serie de cuestiones, con problemas sociales, de vivienda, etcétera… y por tanto, desde la Federación queremos plantear la cooperativización de la economía y la sociedad, para favorecer la democratización del conjunto de la economía .

-¿Cómo desea contribuir a este importante cambio?

En la democratización de la economía catalana entendemos que el cooperativismo, las cooperativas entendidas como empresas de propiedad colectiva, con gestión democrática y un impulso social importante, pueden ser una de las herramientas en este nuevo modelo económico democrático al que aspiramos para el conjunto del país y la sociedad.

-¿Qué le falta al cooperativismo para ser un actor de primera magnitud en la economía catalana?

El cooperativismo en Catalunya tiene un arraigo histórico importante. Tiene un peso, seguramente más cualitativo que cuantitativo, en la economía del país, aunque en algunos ámbitos, como el agrario, gran parte de la producción se hace a través de las cooperativas, que el cooperativismo de consumo tiene una base social muy amplia y que el cooperativismo de trabajo es muy dinámico; también hay otras familias cooperativistas como las de la vivienda en cesión de uso están viviendo momentos muy dinámicos.

Por tanto, el cooperativismo es un sector consolidado, que está innovando, que está diversificando, que crea puestos de trabajo y todo ello nos dice que tiene un valor ejemplarizante muy importante.

-Pero, ¿cómo liga esto con los efectos de la globalización de la economía?

Es cierto que la globalización económica ha afectado los últimos 20 años en la economía catalana. Este proceso ha hecho que en la estructura social catalana las multinacionales tengan más peso. Por eso si el cooperativismo quiere tener más impacto social y económico debe contribuir a generar una nueva economía plural. Entonces uno de los retos es que el cooperativismo también intervenga y haga propuestas al conjunto de la sociedad, no sólo para consumo interno.

-Concretando más, ¿como debería hacer este debate en favor del cambio que proponéis?

Pensamos prioritario que en el ámbito municipal el cooperativismo sea un actor no sólo económico sino político para debatir qué economía queremos para los municipios catalanes. En este sentido tenemos que apoyar la creación de consejos municipales de economía social y solidaria donde el cooperativismo pueda hacer propuestas de políticas económicas. Y el ámbito catalán proponemos unos marcos normativos más amplios hacia la transformación de la economía. Por ejemplo, hay una ley de Economía Social y Solidaria, una iniciativa que ya se ha trabajado con otras familias de la economía social, como la asociación de la economía social de Catalunya.

Finalmente pensamos que desde el punto de vista catalán debemos promover que la economía mercantil no sea la única promocionada por el Gobierno junto con las políticas públicas. Creemos que hay que crear un marco de economía plural, de relocalización de la economía, de soberanía económica, de transición ecológica, donde sea la economía mercantil con un sentido de responsabilidad social. Forma parte también la economía pública: sindicatos, municipalizaciones, etcétera, y también toda la economía social y solidaria y el cooperativismo. En resumen, se debe crear un marco catalán de economía plural. Si avanzamos en la pluralización de la economía catalana, esto será un marco propicio para su desarrollo.

Ivan Miró, membre del Consell Rector de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya foto: Tomeu Ferrer

Ivan Miró, membre del Consell Rector de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya foto: Tomeu Ferrer

¿Creen que la educación económica debería tener en cuenta y promocionar también la economía plural?

A escala catalana uno de los campos fundamentales de reproducción de la economía hegemónica es el ámbito académico. Hay que decir que desgraciadamente ha habido un monopolio de las corrientes clásicos o neoliberales de la economía; en menor medida de la economía keynesiana y en mucha menor medida de algunas experiencias de economía ecologista o feminista.

Hasta hace muy poco no ha habido contenidos de economía cooperativa en los estudios de derecho, economía, empresarial, historia o sociología. Esta carencia, por suerte, se está revirtiendo y van apareciendo iniciativas muy interesantes. Por ejemplo, el post grado de economía social y solidaria de la Autónoma, impulsado por el taller cooperativo, o bien el post grado de economía social y solidaria estudios europeos que hace la Red de Economía Solidaria (XES), o bien los estudios de Ponent Coopera de la Universidad de Lleida. O los estudios de Tecnocampus u otros.

Por otra parte se están potenciando a niveles más básicos las experiencias en torno a las cooperativas de alumnos que, desde el cooperativismo pensamos que son herramientas excelentes para hacer que la cultura cooperativa arraigue desde las primeras edades.

-El Ayuntamiento de Barcelona ha establecido planes de colaboración con el mundo cooperativista. ¿Cree que esta experiencia se puede replicar en otras ciudades importantes de Catalunya?

En el ámbito municipal en Catalunya, a partir de 2015, ha habido cambios importantes. La crisis advirtió a los responsables políticos de que promover sólo la economía mercantil o las grandes multinacionales generaba muchos problemas para que luego las empresas se deslocalizaban y nos dejaban los parados.

Desde el municipalismo y desde algunas diputaciones empezaron a hacer políticas públicas que tenían más en cuenta el cooperativismo y el resto de la economía social y solidaria. También hay otro factor: con las elecciones de 2015 llegaron a los consistorios candidaturas de muchos colores políticos que han creado programas como la red de municipios por la economía social y solidaria, o el municipio cooperativo. El municipalismo ha sido siempre consciente de la importancia que tiene el cooperativismo como un agente de desarrollo económico diferente, local, que mantiene puestos de trabajo, que está más atento a las necesidades del entorno y por tanto, se convierte en agente de desarrollo transformador.

-¿Puede poner ejemplos?

Hay experiencia en Barcelona, ​​claro, pero también en Sabadell, El Prat de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet, Mataró, con muchos ayuntamientos de colores diversos. Pero, en este sentido creo que hay que afirmar que el cooperativismo ha hecho propuestas interesantes: la Red de Economía Solidaria (XES) hizo el documento de las 14 medidas para la democracia económica local. Y entre todos hemos ido empujando para que haya una agenda económica en clave cooperativista.

Reunió de la direcció de la FCTC foto: Tomeu Ferrer

Reunió de la direcció de la FCTC foto: Tomeu Ferrer

¿Cómo va la relación entre el cooperativismo y la Generalitat?. En el anterior gobierno parecía que se apostara por los ateneos cooperativos, etc., pero después del 155 no sé si el compromiso se mantiene

Desde la federación de cooperativas celebramos que se quiera hacer otro tipo de políticas públicas de promoción del cooperativismo. Esta es una buena política pública porque cuenta con las entidades del territorio. A propósito de esto a nosotros nos gusta decir que los ateneos cooperativos son un nuevo tipo de institución público-cooperativa. Desde la federación pensamos que podemos tener una posición de complementariedad con los 14 ateneos existentes, que son las herramientas que conocen el territorio en Catalunya. Hemos ido a visitar 12 hasta ahora, desde el Ebro hasta el Pirineo, y los hemos visitado el consejo rector, porque consideramos que tenemos que trabajar juntos.

-Pero ¿tiene ninguna demanda para la Generalitat?

Le pedimos que active órganos mixtos en el país, como el Consejo de Cooperación, que es un órgano que desgraciadamente está inactivo. Es el máximo espacio de interlocución entre la Generalitat y el cooperativismo que reconoce nuestra legislación. Este órgano debe ponerse en marcha para evaluar estas políticas públicas. También queremos ser parte del debate sobre la ley de economía social y solidaria.

-¿El cooperativismo debería hacer esfuerzos para atraer su seno muchas entidades que tienen formas diferentes pero que podrían confluir?

Nosotros vemos que hay muchas transformaciones desde el asociacionismo hacia la cooperativa. En primer lugar decir que respetamos aquellas entidades que su objetivo ya lo ven satisfecho desde su figura legal. Las asociaciones son hermanas de la economía social. Pero, a veces, hay proyectos de autoempleo que tienen la camisa de la asociación y se dan cuenta que este no es exactamente su formato. En estos casos nosotros pensamos que hay que apoyar para que den el paso, y está pasando, a procesos de transformación en cooperativas.

Y lo mismo decimos de empresas mercantiles con formas jurídicas como los autónomos. Pensamos que, en este ámbito, muchos sectores: la cultura, las artes, pueden converger en proyectos que los fortalezcan y los hagan más sólidos y, por tanto, los animamos a la organización de los autónomos en cooperativas, para hacer frente a procesos como por ejemplo el taxi. Me pregunto, ¿es posible organizar en cooperativas todos los autónomos que viven individualmente las ofensivas del capitalismo, como es el caso de Uber ? Nosotros los invitamos a que utilicen la cooperativa para defenderse.

-Eso de crear una cooperativa para organizar los autónomos del taxi, ¿es un proyecto, habéis hablado con ellos?

No, esta es una idea a la que nosotros estaríamos encantados de apoyar. Vemos que ahora mismo hay una situación en el ámbito económico catalán donde hay una ofensiva de lo que se puede llamar el capitalismo de plataforma, sea Amazon, sea Uber, sea Deliveroo, sea Airbnb. El capitalismo a través de las plataformas digitales está optando por atacar directamente las condiciones de los trabajadores: la organización del trabajo, los derechos sociales y en el fondo está buscando apropiarse de la estructura productiva del país. En este sentido creemos que el cooperativismo puede ser una de las herramientas para fomentar la autoorganización económica de los sectores que se ven amenazados.

-Ya hay una cooperativa que contestado la fórmula del capitalismo de plataforma

Sí , es Mensakas, en el ámbito de los riders. Pienso que el ejemplo se podría reproducir en otros sectores que también provienen de una situación de precariedad o de amenaza.

-Ante el problema de las falsas cooperativas en el ámbito cárnico, ¿qué se debería hacer?

En el caso de las falsas cooperativas del sector de las cárnicas, nuestra posición es que estas falsas cooperativas se deben descalificar. Sus trabajadores deben ser asumidos como trabajadores ordinarios de las empresas donde realmente hacen el trabajo.

-¿Cómo veríais que hubiera un sello de calidad que mostrara al público que las cooperativas que lo tuvieran son realmente cooperativas?

Es una buena idea. Seguramente se deberían poner de acuerdo los diferentes sellos que ya existen en Catalunya, como el balance social, el valor social. La XES tiene un sello también. Creo que tal vez deberían confluir y tener vigente la ley de Economía Social y Solidaria sería uno de los marcos que facilitaría que la población pudiera reconocer que las empresas que tuvieran el distintivo tiene un interés social.

-¿Creéis que las cooperativas deben ser las aspirinas de la economía cuando hay crisis?

Yo creo que las cooperativas son una de las soluciones a la falta de democracia económica que vivimos permanentemente bajo el capitalismo. No sólo son alternativa cuando el capitalismo tiene crisis. Si no que pueden ser una alternativa general al modelo económico que está basado en la desigualdad social y en la apropiación privada de beneficios.

Las cooperativas son una alternativa ética y también política, económica y social para hacer un desarrollo diferente: que ponga las personas en el centro y no el capital y que tenga el bien común como horizonte.

No sólo debemos hablar de cooperativas cuando hay crisis. Tenemos que hablar de cooperativas en cualquier situación.

-¿El tamaño de las cooperativas es un factor importante?

Ahora tenemos en el horizonte una diversidad de formatos económicos en el cooperativismo. Tiene que haber pequeña cooperativa, media cooperativa y gran cooperativa. En todo caso, independiente del tamaño lo importante es que la democracia y la participación en el interior de las cooperativas, y su gobernanza sean un hecho. Más que el tamaño de las empresas lo que nos importa es fomentar la intercooperación entre las cooperativas y generar un nivel mezzo, en forma de red de cooperativas, de consorcios o de los grupos cooperativos, operen en articulación. Nos importa más la articulación que la dimensión de las empresas.

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