Hablar, escuchar y aprobar políticas públicas para la prevención del suicidio

Según datos de la OMS cada año mueren 800.000 personas en el mundo por suicidio. En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio múltiples organizaciones reclaman acabar con los mitos y dotar de más recursos preventivos el sistema. El Consell Nacional de Joventut de Catalunya, entre 10 demandas más, buscan la creación de un centro de salud mental específico para jóvenes de los 16 a los 30 años que no baje la atención profesional en hacer la mayoría de edad

Carla Benito
 
 
 
Close-up of hands of teenagers sitting in a circle during a support meeting

Close-up of hands of teenagers sitting in a circle during a support meeting

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio viene cargado de actividades y campañas para luchar contra una causa de muerte que, según datos de la OMS, acaba con la vida de 800.000 personas al año. Según la misma fuente, cada 40 segundos una persona muere por suicidio y por cada suicidio consumado se producen 20 tentativas de suicidio. Lo que suma 16 millones de tentativas al año.

Bajo el lema  «Hablar y escuchar, salva vidas» , la Federació Salut Mental Catalunya con la colaboración de «Después del Suicidio – Asociación de Supervivientes» (DSAS), Asociación para la Prevención del Suicidio y la Atención al Superviviente ( APSA) y Manos Amigas – Duelo por suicidio (DSMA), ponen hoy en marcha una campaña con el 0bjectiu de «mejorar la información y prevención de la muerte por suicidio, y mostrar los recursos y entidades que trabajan para sensibilizar sobre esta problemática salud mental, demasiadas veces silenciada». A través de varios recursos tocan la prevención, destruyen los mitos, facilitan información sobre dónde ir y acercan testigos más allá de los datos y los informes.

En Catalunya, con datos de 2017, las últimas recogidas hasta el momento, se contabilizan 495 muertes por suicidio. Y, además, el suicidio es la muerte prematura que más ha incrementado en los últimos años, según el estudio «Evolución de la mortalidad por suicidio en Catalunya en el periodo 2000-2013: qué impacto ha tenido la crisis económica?» del Departamento salud.

Así, otra de las actividades para este Día Mundial de la Prevención del Suicidio es la que realizará la Asociación «Tras el suicidio – Asociación de Supervivientes (DSAS)»a través de la campaña «Te queremos decir algo importante» que han iniciado personas que han perdido un ser querido por suicidio. Desde la DSAS, ponen de manifiesto que el «suicidio es una muerte ignorada socialmente, que aún suscita unos temores enormes, una ignorancia incomprensible, sobre todo un terrible silencio que cae con todo su peso sobre los que han sufrido una pérdida por esta causa». Denuncian que «nadie que haya muerto a causa del suicidio no se merece que califiquen toda su vida para este acto. No hay nadie que sea simplemente suicida. Es una reducción injusta, fruto de la ignorancia y el temor». Así, recomiendan que hablar del suicidio es la mejor manera de prevenirlo. Con esta campaña quieren hacer comprender a la sociedad que «hay que cambiar los puntos de vista sobre este grave problema».

Para ello, durante toda la mañana de esta jornada se encontrarán a las puertas del Hospital Sant Pau de Barcelona para ofrecer información al público sobre el fenómeno del suicidio y tiene el objetivo de cambiar las ideas falsas o los mitos que rodean el suicidio e informar sobre signos de alerta que pueden ayudar a detectar, en el momento inicial, personas en riesgo.

Infografía de la campaña «Hablar y escuchar, salva vidas» / Federación Salud Mental Cataluña

Contra el suicidio juvenil, políticas públicas

Diferentes datos del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya afirman que el suicidio juvenil es la primera causa de muerte entre los jóvenes de entre 15 y 34 años. Que se produce 1 suicidio juvenil cada 5,2 días. Que los hombres de entre 15 y 34 años multiplican por 2,5 veces las mujeres en los casos de suicidios (2016 fueron 50 chicos y 20 chicas).

Hoy, en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio el Consell Nacional de Joventut de Catalunya (CNJC) ha hecho público una serie de exigencias a la administración pública catalana en los ámbitos de la salud, la educación y la comunicación para de reforzar la prevención del suicidio juvenil. Desde el CNJC a través de una publicación llamada «Encaramos el suicidio juvenil» aportan que «es necesario superar la visión del suicidio como una acción individual y enfocarlo desde la perspectiva de problemática social, así como comprender los diferentes factores de riesgo que pueden conducir a alguien a quitarse la vida». Incluyen por ejemplo como factor de riesgo los trastornos de la salud mental, las drogodependencias, las situaciones de abuso o violencia, el acoso escolar, el ciberbullying o mobbing, sufrir algún tipo de discriminación, o tener que afrontar una experiencia difícil de superar.

Opinan que las políticas de prevención del suicidio en Catalunya son hoy por hoy «medidas puntuales carentes de una visión global de la problemática y no plantean un plan de actuación dirigido a la juventud». En esta línea, el pasado mes de julio, como consecuencia de una sesión monográfica sobre el suicidio juvenil en la Comisión de Políticas de Juventud del Parlament de Catalunya, impulsada por el CNJC, el Parlamento aprobó por unanimidad una moción que insta al gobierno de la Generalitat a emprender una serie de medidas.

Unos meses después, y coincidiendo con esta jornada, han publicado 10 demandas enmarcadas dentro de una campaña de incidencia política. En el ámbito de la educación piden que se realicen formaciones proporcionadas por expertos dirigidas a profesorado y profesionales de la educación sobre cómo actuar ante ideas y/o conductas autolíticas. También asegurar y responsabilizarse personas referentes a cada centro educativo de los equipos de asesoramiento y orientación psicopedagógica así como incorporar la educación emocional en el currículo educativo, de manera transversal y actualizada también a las nuevas realidades digitales de jóvenes y adolescentes. Un cuarto punto sería incluir un plan preventivo del suicidio juvenil dentro del Programa Salud y Escuela (PSyE) del Departament de Educació y el de Salut de la Generalitat de Catalunya y, además, crear protocolos de actuación en las escuelas delante conductas autolíticas revisadas por las Unitats de Prevenció del Suïcidi, así como delante el acoso escolar y las situaciones de riesgo del alumnado.

Algunas de las demandas que dibujan dentro del ámbito de la salud implican integrar la perspectiva juvenil en el programa Codi Risc Suicidi y en el Pla Integral del Pla Director de Salut Mental y Adiciones y en el resto de políticas de prevención. Como en muchas otras materias, también exigen resolver la falta de recursos y de Unitats de Prevenció del Suicidi existente fuera del área metropolitana de Barcelona. Donde dibujan demandas de mínimos y de máximos es en acabar con la descoordinación actual entre los Centres de Salut Mental para Adults (CSMA) y para niños y adolescentes (CSMIJ). «Actualmente cuando una persona joven adquiere la mayoría de edad su expediente es trasladado y merma la atención profesional», denuncian desde el CNJC que idealizan crear un centro de salud mental específico para jóvenes de los 16 a los 30 años pero, viendo que por ahora es inasolible, proponen esta mejora de coordinación e incorporar la perspectiva juvenil.

Las dos últimas demandas se centran en el ámbito de la comunicación y buscan que se lleven a cabo campañas públicas de sensibilización y prevención del suicidio, «como se hace en otros ámbitos como en las violencias machistas o los accidentes de tráfico -segunda causa de muerte entre la juventud, por debajo del suicidio- «. Además, que se dote a los medios de comunicación de recursos y formaciones para sensibilizar y adecuar un buen tratamiento informativo sobre el fenómeno, que huya de los sensacionalismos y aborde la raíz social del problema.

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