El impacto de los eventos post-sentencia i la necesidad de apoyo psicosocial: ‘Cuidem-nos’

Un grupo de profesionales de la ayuda, entre ellos psicólogos, pedagogos o educadores sociales, se han constituido en un grupo de apoyo para "ofrecer su labor voluntaria en situaciones de crisis y emergencia social" bajo el nombre de Cuidem-nos. La criminalización que sufre la juventud y el nivel de represión han sido alguno de los motivos de su nacimiento

Carla Benito
 
 
 
Manifestants aguanten símils d'escuts policials tacats de sang durant la vaga general del 18 d'octubre / Victòria Oliveres

Manifestants aguanten símils d'escuts policials tacats de sang durant la vaga general del 18 d'octubre / Victòria Oliveres

La sentencia del juicio del procés el pasado 14 de octubre ha creado un nuevo contexto sociopolítico. Una situación de tensión ha llevado a movilizaciones diarias desde entonces que han sido acompañadas de actuaciones policiales que, según diversas entidades de control y derechos humanos denuncian, se han saltado los protocolos. La represión policial acumula una treintena de presos, casi doscientos detenidos, algunos de ellos puestos en libertad pero con causas abiertas, y más de medio millar de heridos. Algunos de ellos con traumatismos de gran importancia, con pérdida de masa testicular y hasta 4 ojos perdidos por impactos de pelota de goma o foam.

Y todo esto en dos semanas. La rapidez y la inmediatez de la vida durante estas dos semanas aparte de las lecturas diversas que minuto a minuto impactaban desde los medios de comunicación, además de la posibilidad de haber sufrido de cerca la brutalidad, han hecho que de nuevo poner las cuidados en el centro sea una necesidad primordial.

De hecho, desde CDR Catalunya se tuitean consejos en caso de identificación o detención acompañados de la frase «contra la represión, cuidémonos» u organizaciones tales como Arran, la organización juvenil de la Esquerra Independentista, han publicado  un vídeo  bajo el lema «Nos tenemos nosotros. Protejámonos, defendámonos, cuidémonos «.

En la misma línea, un grupo de profesionales de la ayuda, entre ellos psicólogos, pedagogos o educadores sociales, se han constituido en un grupo para «ofrecer su labor voluntaria en situaciones de crisis y emergencia social» bajo el nombre de  Cuidem-nos . En el Diari de la Sanitat hemos hablado con ellos sobre el por qué del grupo y sobre qué debe hacer la población.

¿Cómo nace la idea de Cuidem-nos?

La iniciativa surge en un momento muy determinado, la brutal represión policial llevada a cabo por los cuerpos de seguridad durante las manifestaciones post-sentencia, pero a la vez engloba inquietudes de necesidad de cuidado hacia la población en momentos de emergencia social de varias profesionales y de la necesidad de empezar a tejer redes de cuidados entre todas nosotras.

Exacto, como decís, entre todas contáis con una amplia variedad de especialidades. Se podría decir que dais un apoyo interdisciplinario. ¿Qué aporta cada perfil? 

Cada una de nosotras trabaja en el sector de la ayuda a nivel psicoterapéutico y social. Coincidimos que lo que necesitamos en momentos de crisis emocional, es devolver hacia uno mismo y al mismo tiempo buscar apoyo en el grupo, así pues, nuestro estilo de acompañamiento se basa en el empoderamiento (validar y legitimar lo que uno siente) y ofrecer a la persona y, por tanto, también al grupo, la posibilidad de acordarse de sí misma y de cuáles son sus herramientas y capacidades de autocuidado.

Vuestra principal herramienta de difusión son las redes sociales. ¿Cómo os articulais alrededor de éstas y cómo valorais, justamente desde la vertiente de la necesidad de la proximidad, que todo se aboque a la virtualidad? Es decir, la actualidad y la inmediatez de las redes puede ser la misma que angustie a las personas que no pueden asumir el consumo continuo de información e imágenes represivas por ejemplo.

Nuestra única herramienta de difusión son las redes sociales. Aún estamos digiriendo el buen recibimiento hacia Cuidem-nos!

Si bien es cierto que apostamos por el contacto con el grupo, el tejido social y el tú a tú, también debemos aprovechar la inercia virtual que la mayoría de personas consumimos. Es como ir a la plaza del pueblo y ponerse a disposición para escuchar desde el respeto, sin juicios y charlar con quien se acerque.

Precisamente entre tanta conexión a través de las redes con lo que nos produce malestar, creemos que abrir una brecha de cuidados, con una imagen o unas palabras reconfortantes, nos permite parar y ofrecer a las personas ese toque de atención que da un espacio a las emociones, escucharlas, preguntarnos qué necesitamos y gestionarlas de manera que podamos volver a un cierto punto de tranquilidad emocional.

Todavía estamos en un punto inicial de Cuidem-nos, apenas tejiendo la estructura y la red de apoyo. Nos queda mucho trabajo por hacer y para consolidar. La iniciativa nació de manera espontánea y, haciendo un símil culinario, diríamos que acabamos de poner todos los ingredientes de mejor calidad a la cazuela para hacer una buena comida nutritiva. De aquellos que se cuecen a fuego lento…

¿Y por qué ahora y no post 1 de octubre por ejemplo? Entonces se crearon grupos y talleres de apoyo psicosocial también.

El hecho de que la gran mayoría de víctimas de la brutal agresividad policial son las jóvenes y algunos sectores las criminalizan, ha sido un punto decisivo para poner en marcha la iniciativa. Queremos ofrecer este apoyo a la juventud pero también en el resto de la población.

La necesidad que sentíamos todas las componentes del grupo es aportar una mirada más amorosa, reconocible y respetuosa, a la causa social y hacia la comunidad, poniendo nuestras profesiones al servicio de quien lo requiera de forma gratuita y confidencial.

¿Qué tipo de cuidados hacéis? Vía telefónica o telemática, quedáis con la persona que lo pide…

Cuidem-nos pretende hacer atenciones en momentos puntuales de crisis como consecuencia del momento social que estamos viviendo y apoyar y dar una mirada diferente a la sociedad, surgida de la atención a las emociones y el cuidado hacia nosotros mismos y entre nosotros. En ningún caso queremos abrir un proceso terapéutico. Si detectamos alguien que puede necesitar una atención más a largo plazo, le aconsejamos consultar a una profesional de la psicología cercano a su red.

Por el momento, la atención ha sido esencialmente por redes sociales. En breve, pondremos a disposición un número de teléfono y atención telefónica a través de una aplicación encriptada para móviles que permite realizar llamadas y videollamadas.

¿Qué tipo de necesidades se encuentra? Podemos pensar que la mayoría responden a actuaciones policiales o tener familiares o amigos en prisión…

La mayoría de demandas tienen que ver con poder entender lo que les pasa y en cómo gestionar la tensión y los conflictos emocionales provocados por la represión que estamos viviendo y la participación en las manifestaciones y otras acciones reivindicativas. También amistades cercanas a las personas detenidas o lesionadas, padres y madres con cierta preocupación por cómo acompañar a los hijos, malestar consecuencia de las imágenes (vistas o vividas) y todo un cúmulo de síntomas post-traumáticos para la exposición a una situación tanto estresante. También atendemos a otras personas que debido a un estado de vulnerabilidad conectan con otras vivencias personales y nos piden ayuda.

¿Qué recursos preventivos existen? Nos podría dar algunos consejos genéricos para afrontar de manera individual o con colectividad la situación?

A grandes rasgos recomendamos Cuidarnos, de dentro hacia fuera. Es decir, empezando por atender respetuosamente y sin juicio, las emociones y comportamientos que se nos activan y priorizar las relaciones entre personas que nos sentimos cercanas, afines y cómodas, propiciar encuentros de cuidados acompañadas de personas con las que nos podemos expresar libremente. Y aprovechar para hablar de otros temas!

También dar salida creativa a lo que se está moviendo internamente, buscar nuevos relatos para vivir lo mismo, legitimar y dar espacio a todas las emociones. Desde este lugar es posible gestionar el malestar: escribir, dibujar, escuchar música, deportes de descarga, leer, bailar… Todo de actividades que nos dan placer.

Cuidar los básicos: comer bien, hacer ejercicio, descansar… Con el descanso mejor comprometerse a dormir con el móvil lejos y procurar estar un rato antes de ir a dormir sin mirarlo y no mirarlo sólo levantarnos.

Y, sobre todo, hacer un consumo moderado de la información, en especial de las imágenes de violencia policial. Llega un momento que hay que hacernos responsables de la cantidad de imágenes y documentación que consumimos y detener de hacerlo si no nos está sumando nada positivo.

Nos harán falta muchos abrazos para poder seguir de pie caminando con firmeza y serenidad.

 

La importancia del apoyo psicológico también desde la ANC

Tras una primera semana de movilizaciones en la calle en conocer la sentencia el juicio del procés, la sectorial de la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC) de Psicòlegs per la Independència activó  un servicio de asistencia psicológica para los afectados por la represión. Es decir, como explican, el servicio va dirigido a aquellas personas que hayan vivido o sufrido una situación traumática o dura «y que, una vez haya llegado a casa, o pasadas 24 o 72 horas después del trauma, necesiten atención psicológica». Paralelamente, también lo han encarado a la asistencia de familias que tengan familiares detenidos, retenidos o encarcelados y necesiten apoyo. 

El servicio, eso sí, remarcan, es un servicio de acogida y no de terapia. Es decir, incluye dos sesiones telefónicas o presenciales gratuitas. Si, una vez transcurridas las dos sesiones se sigue requiriendo atención personalizada, se derivará hacia otro profesional, o el mismo que le ha atendido pero ya fuera de servicio que da la ANC. Este primer contacto es gratuito, recalcan desde la organización, y es gracias a los miembros voluntarios de Psicòlegs per la Independència.

Como explican, lo que ofrecen es una primera atención vía telefónica para saber cómo está el paciente, y a partir de unas primeras preguntas, se identifica su estado. A partir de ahí, se abren dos vías de actuación. Una, en la que un profesional se pone en contacto con el afectado, habla y comparte recursos para afrontar la situación emocional en que se encuentra. Si con estas herramientas no es suficiente, entonces se ofrece la posibilidad de llevar a cabo una atención personalizada, cara a cara, en caso de que la situación sea crítica.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*