¿Y después de la huelga feminista, qué?

A un mes de la huelga feminista del pasado mes de marzo y valorado el éxito de seguimiento, es necesario mantener las reivindicaciones y denuncias. Los datos hacen visibles, tristemente, lo que día a día es invisible, una discriminación cotidiana e invisible, a pesar de ser tan perceptible

Sira Vilardell
 
 
 
Manifestació 8 de març a Barcelona / SÒNIA CALVÓ

Manifestació 8 de març a Barcelona / SÒNIA CALVÓ

Los datos son claros la desigualdad es una realidad feroz. El goteo de datos nos lo recuerda, día a día, la desigualdad de género en la que vivimos es inacabable 1000 feminicidios en el Reino de España en los últimos 15 años, una brecha salarial que no baja del 23%, (y en el caso de personas mayores de 65 años no baja del 38%), un techo de cristal que limita las oportunidades de promoción profesional de las mujeres, un reparto desigual en los trabajos del hogar y de cuidado que hacen que las mujeres dediquen el doble de tiempo que los hombres, un invisible acoso sexual en el trabajo, que en Catalunya afecta entre el 42% y el 50% de mujeres trabajadoras, una tasa de pobreza mucho más elevada en las mujeres que en los hombres y que continúa a la alza… Datos escandalosamente injustas, que según el Foro Económico Mundial, tardarán más de un siglo a revertirse, para desaparecer por completo la brecha de género global

Nosotras, lejos de querer esperar tanto tiempo, hemos decidido seguir luchando para hacer efectivos los derechos de las mujeres. No sólo porque somos el 51% de la población, sino también porque no queremos ni una muerte más por violencia machista, porque no queremos seguir normalizando y aceptando que ser mujer lleva implícito cobrar menos, tener menos oportunidades laborales y menos representación en espacios de poder que los hombres, y porque ya estamos hartas de sufrir estas y muchas otras situaciones de abuso y opresión.

El pasado 8 de marzo, en una movilización sin precedentes, quedó demostrado que estos datos no son cosas menores y que a pesar de la igualdad entre géneros tal vez no es todavía una prioridad política real, sí es ya, una prioridad para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas. Pero, porque ha sido diferente esta huelga?

Esta huelga feminista ha supuesto sin duda un punto de inflexión. Una movilización que ha generado una gran conciencia colectiva, y un amplio eco público y mediático, y que ha permitido llevar el debate y la reflexión de la desigualdad a la calle. La desigualdad de género ha pasado de ser un problema específico de mujeres a ser un problema de toda la sociedad.

Más allá de esperar soluciones y respuestas inmediatas por parte de las instituciones, el fin de la huelga del 8 de marzo, era hacer visible las múltiples desigualdades y violencias del patriarcado, tan a menudo escondidas, así como hacer visible la lucha llevada a cabo hasta el momento. Podríamos decir que se trataba de un huelga ideológica y emocional. Una huelga que no culminaba ningún proceso, sino, por el contrario, representaba un nuevo impulso, para seguir trabajando de manera más organizada, colectiva, y sólida. Y es que si algo constató esta huelga, es la existencia de un movimiento feminista más fortalecido y articulado que nunca, que supone en sí mismo, la principal fuerza para seguir luchando hacia la igualdad entre géneros.

Y después de la huelga… ¿qué? Sabemos que con el 8 de marzo no ha terminado nada. Sabemos también que, a pesar de la extraordinaria muestra de fuerza y ​​unidad que quedó patente en la calle, seguimos teniendo los mismos retos que teníamos, y continuaremos viviendo y sufriendo las mismas situaciones de desigualdad que vivíamos. Pero si algo ha cambiado esta huelga, es que sabemos que en esta lucha, ahora estamos más fuertes y unidas que nunca, con mucho más apoyo e implicación de la ciudadanía.

Por eso el 8 de marzo es una gran oportunidad para encaminar la lucha hacia acciones concretas. Para seguir sumando compromisos que garanticen la puesta en marcha de políticas de empleo que eliminen la brecha salarial y la precarización de las mujeres, que reconozcan el trabajo de cuidado y que garanticen la puesta en marcha de medidas que avancen hacia el desarrollo de una ley de igualdad, que suponga cambios reales. Ahora, después del 8 de marzo vendrán muchos días en los que hará falta seguir saliendo a la calle, continuar alzando la voz y continuar forzando la agenda política y mediática para que la igualdad de género sea finalmente una igualdad real y efectiva.

Sira Vilardell
Sobre Sira Vilardell

Sira Vilardell és diplomada en Treball Social i màster en Direcció i Gestió d'ONGs. Especialitzada en interculturalitat i gènere, ha treballat en l’atenció a dones i famílies i en la intervenció comunitària intercultural. Forma part de la junta directiva d’ECAS (Entitats Catalanes d’Acció Social) i actualment, és la directora general de la Fundació Surt Contacto: Twitter | Más artículos

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