VOX, Bolsonaro y otras aberraciones

Aunque las encuestas les estén dando porcentajes mínimos de voto, el “momento Vox” coincide a escala internacional con movimientos importantes de la nueva derecha. Esta “internacional reaccionaria” está confrontando de forma explícita con el único movimiento que actualmente se está colocando a la misma escala: el movimiento feminista

Laura Pérez Castaño
 
 
 
L'últim mítin del partit ultradretà Vox va aglutinar 10.000 persones a Vistalegre, Madrid | Vox

L'últim mítin del partit ultradretà Vox va aglutinar 10.000 persones a Vistalegre, Madrid | Vox

Gran parte de los medios de comunicación se han hecho eco estos días de las más de 10.000 personas que se concentraron en Vistalegre en apoyo al proyecto de Vox, el partido de ultraderecha que ofreció un espectáculo de banderas rojigualdas y cánticos de “que viva España”. Durante el encuentro no dejaron ninguna duda sobre sus enemigos a batir: aunque ellos pronunciaron “independentismo, feminismo y migración”, se referían más bien a plurinacionalidad, mujeres y migrantes pobres.

Vox exaltó durante todo su mitin una España idealizada, uniforme y nostálgica del pasado. Una España donde los avances y derechos que hemos conquistado las mujeres durante todos estos años son una “ideología totalitaria” y donde obviamente es necesario expulsar a los migrantes pobres, culpables según ellos, de todos nuestros males (sobre los migrantes ricos, aquellos que compran edificios enteros, especulan o juegan al fútbol profesional evadiendo impuestos, hubo un silencio significativo).

Aunque las encuestas les estén dando porcentajes mínimos de voto, el “momento Vox” coincide a escala internacional con una serie de movimientos importantes de lo que se ha venido llamando la internacional de la nueva derecha. Esta “internacional reaccionaria” está confrontando de forma explícita con el único movimiento que actualmente se está colocando a la misma escala: el movimiento feminista. Los últimos episodios de este choque sucedieron la pasada semana en el continente Americano. El Senado de Estados Unidos ha confirmado a Brett Kavanaugh, acusado de violencia sexual, como candidato conservador del presidente Trump para juez del Tribunal Supremo, en mitad de una oleada de protestas de mujeres a las puertas del Capitolio hartas de la complicidad con la violencia. En plena ola del #MeToo, la posición de Trump es inequívoca.

Al mismo tiempo que sucedía esto presenciábamos la victoria en primera vuelta de Bolsonaro en Brasil a pocos días de las masivas manifestaciones convocadas por el Movimiento de Mujeres Brasileñas contra el Fascismo bajo el lema #EleÑao (“él no”). La estrategia de Bolsonaro en contra de los derechos de las mujeres y la temible “ideología de género” incluye la criminalización del aborto y de la diversidad sexual. De la misma manera que Trump, también Bolsonaro triunfa en un contexto de movilización de millones de mujeres en Argentina, en Chile, en Centroamérica que reivindican con una fuerza descomunal el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

¿Cómo es posible que estas posiciones, que ya deberían estar en el basurero de la historia, no les supongan un coste electoral? ¿Cómo debemos afrontar que el anti-feminismo está siendo uno de los principales ejes ideológicos del rearme de la extrema derecha global?

El auge de estas fuerzas reaccionarias puede considerarse, en parte, como una actitud defensiva de carácter neomachista ante el avance del feminismo, tras convertirse este en un movimiento que en muchos países ha conseguido aglutinar a amplias capas de la sociedad. El poder patriarcal se resiste con fuerza a los avances de las mujeres y los colectivos LGTB. Aun asumiendo que se trata por ahora de una organización inflada mediáticamente, es en este contexto en que deberíamos entender a Vox. El peligro que supone este partido para la democracia y para nuestros derechos no reside (por ahora) tanto en su potencia electoral, como en la capacidad que puede tener de desplazar el debate político en torno a estas posiciones reaccionarias.

¿Cómo enfrentarse entonces a la nueva extrema derecha?

En primer lugar, es necesario subrayar que la responsabilidad nos atañe a todas, no es un problema que solo afecte a los sectores feministas más movilizados. El dilema es claro: o resistimos y avanzamos en conjunto, construyendo amplias alianzas que sepan ofrecer certezas a la gente común, o nos dirigiremos rápidamente a un claro retroceso. El futuro del feminismo va ligado al futuro de la democracia. Para aplicar la equidad de género se necesita luz, se necesitan espacios transparentes de decisión donde se puedan debatir, evaluar y rendir cuentas de las decisiones en términos de género. Y al revés: no podemos quedarnos satisfechas con una democracia que excluya la voz y los derechos de la mitad de la población. Democracia y feminismos caminan juntos porque el proyecto feminista es un proyecto de radicalidad democrática.

En Barcelona hemos podido desarrollar un ejemplo de estas políticas feministas desde las instituciones. Pero este progreso no está grabado en roca para la eternidad. Desde las administraciones nos toca afianzar los avances conseguidos, profundizarlos y comunicarlos para que se normalicen en nuestras ciudades y en nuestras regiones.

A las feministas nos tocará seguir adelante y potenciar la riqueza de la transversalidad intergeneracional, nos tocará continuar trabajando desde la diversidad, que es nuestro mayor potencial, y seguir conectadas en nuestras luchas y movilizaciones globales. Que las gradas llenas en Vistalegre el pasado día 7 no nos hagan olvidar la imagen preciosa y potente de cientos de miles de mujeres recorriendo las calles el 8 de marzo.

Laura Pérez Castaño
Sobre Laura Pérez Castaño

Laura Pérez (Barcelona, 1982) és regidora de Feminismes i LGTBI a l'Ajuntament de Barcelona. Contacto: Twitter | Más artículos

8 Comments en VOX, Bolsonaro y otras aberraciones

  1. Amancio Lopez // 29/10/2018 en 1:58 // Responder

    Mira Laura,
    Eres la tipica roja totalitarista, que no admites ideas que ni sean las tuyas.
    La de de violencia de genero es una vergüenza y si no lo ves es que eres mas tonta de lo que pareces en la foto.
    VIVA VOX?

  2. Amancio Lopez // 29/10/2018 en 1:59 // Responder

    Mira Laura,
    Eres la tipica roja totalitarista, que no admites ideas que ni sean las tuyas.
    La de de violencia de genero es una vergüenza y si no lo ves es que eres mas tonta de lo que pareces en la foto.
    VIVA VOX

  3. Se sugiere leer libros como los siguientes: La Historia de las mujeres en Occidente, La Historia de la vida privada. El mito de la Diosa. La Historia de las mujeres en África. Las guerreras del mundo antiguo: las amazonas.
    Libros sobre Criminología. La Biblia.
    No me interesa lo del idioma no sexista o lenguaje inclusivo. Aunque es verdad, que a veces se pueden emplear expresiones más generales como Escuela de Artesanía, Colegio de Arquitectura, …etc. Se entiende perfectamente.
    Desde luego que voy a tener mucho cuidado con el partido político al que vote, cuando lleguen las elecciones.
    La cultura, la formación sobre la Historia, es muy importante, porque van diciendo por ahí que existe una ideología de género, o, dictadura de género.
    Increíble.

  4. Otro libro interesante, a mi juicio: La Historia de la ONU.
    Es un libro perfecto para hacer una serie de televisión.

  5. Más libros, Episodios Nacionales, otra serie de televisión, que nunca han hecho.
    Otra cuestión, el siglo XVIII, tampoco han filmado nunca una serie de televisión.
    El Reino de Valencia, una historia de 600 años, en la Corona de Aragón. Se merece una serie de televisión.
    Son más siglos de historia que los Estados Unidos.

  6. Por otro lado, si quieren cambiar la ley de violencia de género, por una ley de violencia intrafamiliar, que incluya a hombres, mujeres, niños, ancianos, no tengo ningún problema, no soy tan integrista, me parece a mi.
    Pero, acabar con el Estado autonómico, cuando el Reino de Valencia tiene muchos siglos de historia, que se merecen una serie de televisión, que nunca se ha filmado, lo encuentro imposible.
    Máxime cuando jamás han filmado una serie de televisión contando el siglo XVIII, y XIX.

  7. Borrar, suprimir una historia de un Reino de 600 años; esto es historia que nunca se ha filmado.
    Por cierto, menciono libros, de historia de las mujeres, de la ONU. Nada inventado. Porque la industria del cine, los actores y actrices podrían tener muchos más papeles, es un hecho.

  8. Episodios Nacionales, de Galdós, no hay ningún interés en filmar absolutamente nada.
    Por cierto, no me interesa nada lo que los adultos hagan con su vida sexual.

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