Violencias del sistema sanitario hacia las mujeres

Violencia obstétrica hacia las mujeres

En España y en Catalunya se practica una obstetricia altamente medicalitzada y patologitzadora, sin que esto implique una mejora significativa de resultados a nivel de morbimortalitat

Marta Busquets Gallego
 
 

Tal como han expuesto y documentado mis compañeras en esta serie de artículos sobre Violencias de los sistemas sanitarios hacia las mujeres, nuestros cuerpos así como procesos fisiológicos son a menudo abordados por el sistema sanitario y médico desde la patología, la desconfianza y la medicalización.

El embarazo y el parto no son una excepción. Las mujeres vamos denunciando a título individual y también desde asociaciones de usuarias como Dona Llum las experiencias de violencia obstètrica que vivimos en procesos vitalmente y emocionalmente tan significativos cómo son el embarazo y el parto.

La Organización Mundial de la Salud en 2014 emitió una Declaración para la Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención al parto en los centros de salud, denunciando que en todo el mundo muchas mujeres reciben un trato irrespetuoso y ofensivo, que no sólo vulnera nuestro derecho a una atención digna, sino que también amenaza nuestro derecho a la vida, la salud, la integridad física y la no discriminación.

Esta organización se hace eco del número cada vez más elevado de investigaciones que, en consonancia con las denuncias de las mujeres, muestran un panorama alarmante, especialmente porque el embarazo y el parto son momentos donde somos particularmente vulnerables. A título de ejemplo se refiere a un “evidente maltrato físico, profunda humillación y maltrato verbal, procedimientos médicos sin consentimiento o coercitivos, falta de confidencialidad”, etc.

En nuestro territorio estas situaciones también se producen. De hecho, en comparación con otros países del entorno europeo, en España y en Catalunya se practica una obstetricia altamente medicalitzada y patologitzadora, sin que esto implique una mejora significativa de resultados a nivel de morbimortalitat.

Los motivos de lo anterior son variados. Para empezar, siendo la medicina androcéntrica en general, la ginecología y la obstetricia en particular son disciplinas especialmente misóginas, tal como ponen de manifiesto recientes estudios.

Además, en España y en Catalunya existe una alta presencia de medicina privada, la cual aumenta los niveles de medicalización, convirtiendo las intervenciones en objetos de consumo más allá de su pertenencia intrínseca desde una perspectiva de la salud.

Las mujeres españolas y catalanas estamos especialmente educadas en una cultura de la abnegación, de este modo se justifica que por el bien del bebé nos sacrificamos, a pesar de que las intervenciones propuestas sean peligrosas no sólo para nosotros mismas, también para los bebés que supuestamente se trata de proteger.

Culturalmente no se promueve vivir el embarazo y el parto como momentos a disfrutar y vivir saludablemente y con alegría, sino como procesos en los cuales tenemos miedo constante que algo vaya mal y desconfiamos de nosotras mismas y nuestras capacidades, poniéndonos en manos de personas que nos ofrecen una atención patologizadora, medicalizada y estandarizada.

De este modo, somos uno de los países de la Unión Europea con mayor intervencionismo en el seguimiento del embarazo, imponiendo en las mujeres toda una serie de cribas y pruebas diagnósticas no apoyadas por la evidencia, sin explicar las razones ni ofrecer alternativas.

El momento del parto también está altamente medicalizado, por ejemplo con unos niveles de uso de oxitocina intraparto con la única finalidad de acelerar el proceso, así como de analgesia peridural, de los más altos de Europa, entre otros.

En enero de 2018 Dona Llum hizo público el informe Nacer en Horario Laboral donde utilizando datos oficiales del Idescat mostró como los centros sanitarios inducen partos y hacen cesáreas que obedecen a sus propios intereses organizativos y no a razones de salud, poniendo en peligro la salud de las mujeres y sus bebés. Al fin y al cabo en Catalunya se practican más del doble de inducciones y cesáreas que las que recomienda la OMS.

Lamentablemente, a menudo sucede que las personas profesionales de la obstetricia reaccionan defensivamente a las demandas y experiencias de las mujeres. Por un lado, es difícil revisarse y admitir que muchas de las prácticas aprendidas no sólo no están basadas en evidencia, sino que son violencia. De la otra, tal como ya hemos dicho, a nivel organizativo no se facilita que se puedan establecer relaciones horizontales con las mujeres, basadas en el diálogo y el acompañamiento, puesto que por ejemplo las visitas son cortas y las ratios en los paritorios preocupantes.

Para que las mujeres dejamos de sufrir violencia obstètrica hace falta que el embarazo y el parto sean abordados desde la fisiología y desde la normalidad, y esto pasa porque las mujeres conozcamos nuestro cuerpo y confiemos en nuestras propias capacidades, responsabilizándonos de nuestra salud.

Las personas profesionales del ámbito de la salud tienen que actualizarse y dirigirse hacia una atención despatologizadora, abandonando prácticas iatrogénicas e interviniendo sólo de acuerdo con criterios de salud, nunca organizativos. La profesional de referencia en embarazo y parto tiene que ser la comadrona sin excepciones, que tiene que tener autonomía para poder ejercer con dignidad y en beneficio de las mujeres.

También sería necesario que el seguimiento del embarazo normal fuera competencia exclusiva de las comadronas desde los ASSIR (atención a la salud sexual y reproductiva) o servicios de atención primaria, reservando la intervención de obstetras para los embarazos patológicos o de riesgo en exclusiva. Del mismo modo los protocolos para la atención del embarazo y parto normal tendrían que ser redactados fundamentalmente por comadronas, no desde los servicios hospitalarios como sucede en la actualidad. Este enfoque también permitiría un seguimiento más cercano y personalizado.

Podéis leer el manifiesto «Por un parto respetado» de Mujer Luz aquí.

Marta Busquets Gallego
Sobre Marta Busquets Gallego

Marta Busquets Gallego és Llicenciada en Dret i Màster en Gènere, Dones i Ciutadania. En l'actualitat està cursant doctorat en Gènere, Dones i Ciutadania. Presidenta de Dona Llum Associació Catalana per un Part Respectat. Membre de la Xarxa de Dones per la Salut i del Grup de Coordinació Permanent de l'Observatori d'Igualtat de Gènere. Activista pels drets sexuals i reproductius de les dones. Más artículos

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