Vázquez Montalbán, la corrupción y TV-3

Los denuncias hechas hace 24 años por quién era el gran referente de la izquierda siguen lastrando el panorama informativo y, en consecuencia, el ejercicio del pluralismo y la transparencia democrática en Catalunya

Andreu Farràs
 
 
 
Vázquez Montalbán | Generalitat de Catalunya

Vázquez Montalbán | Generalitat de Catalunya

A menudo parece que los problemas que sufre el periodismo -en el mundo y Catalunya- tienen orígenes recientes y que la caída de la credibilidad y la audiencia de los grandes medios ha sido causada casi sólo por la irrupción de Internet, que lo ha desmenuzado todo. Pero, de repente te encuentras por casa el recorte de un diario de noviembre de 1995 y te puedes dar cuenta, primero, que no es cierto que con el pujolismo todos callaran durante 23 años sobre la corrupción del partido gobernante y, segundo, que ya hace muchos decenios, que no es de hace cuatro días, que las élites empresariales tienen «hipnotizada» a la sociedad y, gracias a los medios, consiguen hacer creer que sus intereses son los intereses de toda la sociedad.

Manuel Vázquez Montalbán (1939 – 2003), el referente intelectual de la izquierda catalana -y española- durante el tardofranquismo y la transición democrática, sentenció el 25 de noviembre de 1995: «En Catalunya hay una falsa conciencia sobre los niveles reales de corrupción. No hay canibalismo informativo [como en Madrid], pero hay una gran ocultación de la corrupción».

Durante unas jornadas sobre ‘La propiedad de los medios de comunicación’, organizadas por el Col·legi de Periodistes de Catalunya, Vázquez Montalbán destacó – ¡ahora hace 24 años! – la capacidad que tiene el poder político de condicionar los contenidos informativos de los medios, por ejemplo, mediante la concesión de licencias de emisión para radio y televisión o por la mera administración de la presión fiscal sobre las empresas. Por ejemplo, cobrando o prorrogando sine die el cobro de multas impuestas por la Agencia Tributaria.

Según el escritor y periodista, los medios de comunicación no reflejan el pluralismo y la diversidad que existe en la sociedad. Al contrario, los medios «reflejan preferentemente los intereses de unas élites económicas y sociales, que ejercen una especie de hipnosis encaminada a hacer creer que los intereses de esta élite son los intereses de toda la sociedad».

Al referirse al oasis informativo que había en Catalunya en comparación con la guerra de tribus mediáticas que sufría Madrid, Manuel Vázquez Montalbán se preguntó hasta qué punto el tono más ponderado y medido de la prensa catalana «no se debe a un bloqueo superestructural provocado por la presión política ambiental”. El escritor y periodista citó la presión para imponer el bipartidismo y la que ejerció el partido dominante [CDC] mientras tuvo mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya.

Esta presión, afirmó, «se ha concretado en los valores transmitidos por TV3 como instrumento fundamental. Una parte de la programación de la televisión autonómica catalana se parece mucho al viejo No-Do, con un galán de excepción, un actor privilegiado [Jordi Pujol] que aparece constantemente, venga o no al caso, para convertirlo en el referente principal del país». El resultado es, según Vázquez Montalbán, que en Catalunya hay una falsa conciencia sobre los niveles reales de corrupción. «No hay canibalismo informativo, pero hay una gran ocultación de la corrupción».

Veinticuatro años después de las afirmaciones de Manuel Vázquez Montalbán, la alfombra podrida del pujolismo ha sido finalmente levantada y espolvoreada en buena parte, pero el resto de diagnósticos del padre literario de Pepe Carvalho siguen lastrando el panorama informativo y, en consecuencia, el ejercicio del pluralismo y la transparencia democrática en Catalunya.

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