Una iniciativa sindical para combatir el ‘antigitanismo’: «los gitanos somos invisibles porque si no perderíamos oportunidades laborales»

Desde el sindicalismo, los gitanos quieren concienciar al mundo laboral en favor de la diversidad y el reconocimiento de los derechos sin privilegios de una comunidad que siempre ha sido silenciada. Entrevistamos al grupo impulsor de UGT FICA Calí, una iniciativa para promover políticas de igualdad del pueblo gitano en el mundo sindical.

Tomeu Ferrer
 
 
 
D’esquerra a dreta, Antonio Cortés, Ramón Vargas, Leo Manceras i Sonia Rodriguez, l’equip impulsor de Fica Calí | Foto: Tomeu Ferrer

D’esquerra a dreta, Antonio Cortés, Ramón Vargas, Leo Manceras i Sonia Rodriguez, l’equip impulsor de Fica Calí | Foto: Tomeu Ferrer

Sonia Rodríguez es gitana y hace más de 20 años que está afiliada a UGT. Es secretaria de organización de la sección sindical estatal «y siempre estoy haciendo cosas por el sindicato», explica. Forma parte del equipo impulsor de FICA Calí, el grupo de trabajo de la UGT que, dentro de la federación que agrupa a los sectores de la industria, la construcción y la agroalimentaria en Catalunya, quiere promover políticas de igualdad del pueblo gitano.

La acompañan los otros miembros del grupo impulsor. Son Ramón Vargas, secretario de la sección sindical de UGT y presidente del comité de empresa en la sociedad Gamo, «trabajador progresista y gitano feminista»; Leo Manceras, secretario general del sindicato en Gonvarri industrial, presidente del comité de empresa y agente sindical por la igualdad; y Antonio Cortés, trabajador de Veolia y delegado del sindicato.

¿Cuál es el objetivo del programa de UGT FICA Calí que estáis impulsando?

Sonia Rodríguez – El sindicato ya sabe que hay miembros del pueblo gitano afiliados. Entonces, el proyecto nació de nuestra militancia en la organización trabajando sindicalmente para todos. Unos asesorando, otros negociando convenios para todos los trabajadores sin excepción, en el que nos ha tocado en cada momento. Un día, gracias a una jornada de UGT de Catalunya, que dedicó el día de los refugiados al pueblo gitano, nos conocimos, vimos que todos éramos gitanos y que éramos muchos que compartíamos la misma inquietud.

¿Cuál era esta idea común?

S.R. Pues que todos y todas trabajábamos en el sindicato, que nos sentíamos parte de él, que nunca nos hemos sentido discriminadas ni discriminados dentro de UGT y aunque coincidíamos en que, para el pueblo gitano, nunca nadie había hecho nada hasta el momento. A partir de aquí, con el apoyo de la federación, empezamos a hablar sobre lo que podíamos hacer. Y empezamos el proyecto.

¿De eso hace mucho?

S.R. Aproximadamente un año, el 20 de julio de 2018 se hizo en la jornada.

Antonio Cortés – Ya nos conocíamos de algunas actividades: nos encontrábamos y decíamos «hombre, primo». Además, en UGT se hizo la conmemoración de los 600 años de la llegada del pueblo gitano a Catalunya. Entonces vimos que en el mundo gitano hay una gran cultura asociativa, pero en el ámbito laboral no hay nada.

Leo Manceras – En este mundo hemos sido los olvidados de los olvidados. En el mundo laboral podemos sentir una discriminación latente, que el resto de trabajadores no entienden, incluidos los trabajadores de otras nacionalidades.

Esto significa que, además de todas las discriminaciones que como trabajadores sentís, ¿consideráis que como gitanos tenéis una más, que se suma al conjunto?

S.R. Sí, si se tratara de una mujer gitana, la discriminación sería doble. Pero bueno, a partir de ese momento comienza el proyecto, FICA UGT nos apoya, nos otorga unos espacios, todo para sacar adelante la idea. El proyecto nació siendo ambicioso y ya se ha hecho muy grande.

¿Y qué es lo primero que habéis hecho?

S.R. Primero pensamos en formar trabajadores del pueblo gitano. Hemos firmado un acuerdo en este sentido con la Fundación laboral de la construcción de Catalunya para adaptar los cursos a gente del pueblo gitano. Después hemos conseguido un lugar físico, en la sede de UGT en Cornellà, donde tenemos el despacho de UGT FICA Calí. Aquí atendemos las consultas de compañeros y compañeras.

¿El apoyo del sindicato le va bien porque a UGT le conocían como sindicalistas gitanos?

A.C. Sí, y con un perfil totalmente activo y proactivo.

Ramón Vargas – La organización no nos ha puesto aquí por nuestro origen, sino por nuestro trabajo, y al mismo tiempo se enorgullece de que seamos gitanos.

A.C. Lo que queremos dejar claro es que nuestro papel se ciñe al mundo sindical, no al social. En este sentido, tras el acuerdo con la fundación de la construcción, queremos hablar con las diversas patronales con las que negocia la FICA para preguntarles qué necesitan. Porque tenemos jóvenes, personas de más de 45 años, mujeres, que hay que integrar en el mundo laboral. Y también queremos prevenir el ‘antigitanismo’ que se da en Europa y también en España.

También debéis combatir tópicos, tales como que si al gitano no le gusta trabajar de asalariado…

S.R. Esto es desconocimiento total.

A.C. Antes del siglo XVIII, el problema era que los gitanos dominaban unas tareas determinadas, lo que no interesaba a los gremios correspondientes. Eran itinerantes y cuando llegaban a un pueblo eran una competencia fuerte, por ejemplo para los herreros. Y por lo tanto, les prohibieron o viajar o trabajar en lo que era suyo.

A partir de ese momento la caracterización del pueblo gitano como pueblo marginado por la historia nos llevó a ser los últimos de la fila en el mundo laboral: en una fábrica quien limpiaba las calderas era un gitano, los que ponían las manos en tinas de cal viva o lejía eran los niños y las niñas gitanas. Esta perversión del mundo laboral llevó a que, en un momento dado, los gitanos y las gitanas ‘no quisieran trabajar’, y esto hizo que muchos se dedicaran al comercio ambulante y otros trabajos que han resultado tópicas.

Hacia la década de los 40 del siglo pasado, cuando se moderniza la industria, los trabajos que antes habían hecho los gitanos fueron ocupadas por los hijos de los campesinos que emigraban a las zonas industriales.

R.V. Después llegó la democracia y la estabilidad. Esto facilitó que los gitanos estudiaran, lo que hace que ahora haya muchísimo gitanos titulados, pero estos son invisibles para la sociedad.

A.C. Y hay otro tópico falso: ‘el gitano no quería trabajar’. Pero lo que pasaba era que a los gitanos no les querían a los trabajos y esto hacía que fuera la gitana la que tuviera que trabajar para mantener a su gente, y luego en casa debía asumir los cuidados del núcleo familiar.

S. R. El compañero Antonio lo ha dicho muy bien, pero yo quería remarcar que antes, hacia 1470 o 1480 hay un decreto de los Reyes Católicos que dice que los gitanos tienen prohibido trabajar en todo lo que no fuera el campo. Y campo no era para todos. Por lo tanto, si atrapaban a un gitano trabajando en algo que no fuera el campo o fuera de los límites que le habían impuesto, primero le pegaban latigazos, el segundo golpe le cortaban una oreja y el tercero ya iba a la hoguera.

¿Cuál es el objetivo que desea lograr agrupándolas os y trabajando juntos?

S. R. Nosotros no hablamos en nombre de ningún gitano, hablamos de los gitanos. Porque yo no quiero que nadie a quien no haya escogido hable en mi nombre. Lo principal que queremos conseguir es combatir el ‘antigitanismo’ en los centros de trabajo.

R.V. Vamos al más sencillo, que es el tópico que, si por ejemplo en una oficina desaparece un bolígrafo, todos los compañeros reclaman, medio en broma, inmediatamente al gitano que entregue el boli. Esto es tratar a las personas de manera denigrante, porque estos casos después el gitano no los explica ni lo denuncia a nadie.

A.C. Una de las cosas que queremos hacer es formar a los delegados y delegadas de los diferentes territorios del sindicato a identificar, valorar y combatir el ‘antigitanismo’ en los centros de trabajo. Es un trabajo para combatir la discriminación, al igual que la racial, la sexual. Todas las discriminaciones deben combatir.

¿Habéis notado que hay un estigma por ser gitanos?

Sí, sí, – dicen todos – ahora más que antes.

A. C. Hay que tener en cuenta que estamos todos sometidos a mensajes en los medios de comunicación como el de Salvini en Italia.

R.V. Y aquí también el mensaje de VOX.

A.C. Y luego se dan casos como el del señor Manuel Valls, que expulsa a Francia niñas gitanas y luego se va a hacer fotos publicitarias durante la campaña electoral con los gitanos de Gràcia.

Por desgracia todavía existe la idea mitificada de los gitanos, que si somos tratantes de caballos, que si engañamos. O que si preguntas quién tiene droga en el barrio, los gitanos te pueden llevar hasta él. Esta es una realidad que se puede ver si hacemos la prueba del algodón, si vas a una empresa y preguntas si hay discriminación, dirán que no, pero luego en la práctica se ve que la hay con nuestro pueblo, o con las mujeres o con los inmigrantes.

L.M. Mire, somos el pueblo más discriminado, con una tasa de desempleo superior al 50%. Somos los olvidados.

¿Debéis demostrar constantemente que sois buenas personas, buenos sindicalistas, buenos compañeros?

S.R. En el sindicato no tanto. Nosotros nos hemos formado y nos hemos hecho agentes para la igualdad y no vemos la diferencia como algo negativo, en el sindicato no hemos sufrido ningún tipo de discriminación, y esto hay que decirlo bien fuerte.

¿Creéis que vuestra experiencia puede ayudar a otras personas que sufren las discriminaciones en el trabajo, como los inmigrantes?

R.V. De hecho, la condición de trabajador ya te hace estar en desventaja, porque eres el eslabón más débil de la cadena dentro de la empresa. Ahora piensa, si eres inmigrante, gitano o mujer, es peor.

A.C. Otra cosa que queremos potenciar es lo que se refiere a la negociación colectiva. Queremos ampliar la negociación desde el punto de vista social porque favorezca cualquier persona. Por ejemplo, si un trabajador es originario de México, el convenio debería hacer posible que si necesita dos días más de vacaciones, porque vivo muy lejos de casa, los pueda coger, y si otro trabajador vive en Galicia también lo pueda hacer y luego ya compensará.

Y diré todavía otra cosa, ¿cuál es el motivo por el que yo como gitano si quiero, por ejemplo, no puedo juntar las vacaciones con los permisos por fallecimiento? Pues, porque cuando muere un familiar mío y tengo que ir a Granada, he de pasar por lo menos tres semanas en el pueblo. Y con los cuatro días actuales yo no lo puedo hacer. Después, ya lo arreglaré, pero quiero tener tiempo para cumplimentar los parientes si ocurre algo así.

Otros casos son poder acompañar a los familiares de primer grado al médico, porque en mi cultura eso es esencial.

S.R. Y eso no quiere decir que queramos más derechos que los demás, sólo planteamos que haya suficiente flexibilidad, ya que después lo recuperaremos.

A.C. Desde la transición hasta ahora, que es cuando ha habido negociación colectiva, los permisos casi no se han tocado. Nunca se ha pensado en la responsabilidad que tienen las empresas respecto a sus trabajadores, también en aspectos como el que hemos dicho.

Hay que pensar que la construcción está el Ramadán, que al principio era visto como algo extraño, pero ahora eso ya está absolutamente asumido. De un año a otro ya se ha entendido que a una persona de religión islámica no se le pueden otorgar trabajos en agosto durante el día, porque es el Ramadán, pero todos saben que luego se puede compensar. Y esto lo permite el conocimiento.

L’equip impulsor de Fica Calí | Foto: Tomeu Ferrer

¿Qué otras cosas debería contemplar la negociación colectiva que afecten específicamente a los gitanos?

R.V. Por ejemplo, el duelo. Esto significa que cuando muere un ser querido de un gitano, a éste le gustaría llevar luto en su memoria, dejarse la barba o llevar un pañuelo en el cuello.

S.R. En este caso si un gitano está de duelo y trabaja en la hostelería, por ejemplo, no puede escuchar música, y son requisitos que quizás no son compatibles con el puesto de trabajo. En este sentido, para evitar la pérdida del trabajo se podría negociar una excedencia con reserva del puesto de trabajo. En definitiva, se trata de asuntos que se podrían incluir en la negociación colectiva.

¿Y estas cosas gustaría que ni que fuera una línea al final del convenio, se recogiera?

A.C. Es que la Constitución ya dice que no se puede discriminar por razones de origen o religión en el lugar de trabajo. Por lo tanto, lo que pedimos es que esto nos reconozca.

L.M. También hay que tener en cuenta el hecho de que para una mujer musulmana el duro velo esto no afecta a su productividad. Igualmente para un gitano que conduzca un vehículo, si va de oscuro por dolo, en lugar de llevar un mono azul, eso tampoco afecta su productividad.

R.V. Hoy, en nuestros centros de trabajo, nos hemos enfrentado a situaciones de este tipo. En algunos casos ha muerto un familiar de un compañero y ha sido suficiente con los días que fija el convenio, y en otros casos nos han preguntado si podían alargar unos días más el permiso, con las compensaciones posteriores, para poder realizar todas las gestiones y cumplimentar la familia. Por tanto, lo que queremos hacer llegar a todo el mundo es que esto no es tener más días de permiso, sino utilizar los permisos de otra forma, mejor, desde nuestro punto de vista.

L.M. A mí hace poco me ha pasado algo parecido: a un compañero gitano se le murió de golpe el padre. Tiene además dos hermanos con diversidad funcional y la madre estaba destrozada. Tenía que hacer papeles pero en el convenio, por la muerte de un pariente en primer grado, sólo hay un día. Se trató el asunto con el representante de Recursos Humanos y se añadieron dos días correspondientes a vacaciones.

V.S. Por tanto, no se trata de tener unos puntos específicos para los gitanos en los convenios, sino incluir la flexibilidad de la que hablamos para todos los que lo precisen, y los gitanos entre ellos.

No se trata de incluir ningún punto en los convenios que hable de ‘antigitanismo’, ahora bien, las directrices que nosotros elaboramos las haremos llegar a nuestros compañeros de FICA porque cuando negocien los convenios las incluyan. Bastará con que creen un apartado que diga, por ejemplo, diversidad, y allí se recoja la filosofía de que hablamos todo el rato.

R.V. Lo que queremos es que exista el derecho a, por ejemplo, juntar días de permiso por motivos familiares con días de vacaciones, lo que no quiere decir que esto se tenga que hacer. Desde que vinieron los inmigrantes de Marruecos, por ejemplo, hasta ahora, todo ha cambiado mucho. Nosotros hemos sido formados para defender estos derechos, la igualdad, la mujer, la diversidad. Y un día dijimos, nos falta esa pata, en este sentido, ¿quien mejor que nosotros, personas gitanas, para impulsar dentro del sindicato esta línea? Al final es un enriquecimiento mutuo.

¿A partir de ahora, queréis extender estos principios en Catalunya?

S.R. Dentro de nuestros sectores, los que cubre la FICA. Aunque sabemos que los gitanos trabajan en todos los ámbitos. Sabemos que a hostelería hay muchos gitanos, muchas mujeres en limpieza, en los servicios. Sabemos que hay gitanos trabajando en los tres sectores de nuestra federación. Y también hay muchos en la Federación de Servicios Públicos. Ahora bien, muchos de los trabajadores gitanos son invisibles, y con nuestra iniciativa queremos que salgan a la luz.

R.V. Son invisibles porque si no perderían oportunidades laborales dentro de la empresa. Si quieren promocionarse y subir dentro de la empresa, sería muy negativo para ellos hacer pública su identidad.

¿Esto ocurre aún?

L.M. Cuando estás en un centro laboral debes mostrar que eres un 30% o un 40% mejor que una persona que no es gitana.

A.C. Además, tienes que entrar con gracia, porque además de ser un 30% o un 40% mejor. Tienes que ser siempre el de la risa. Y si, a pesar de ello, te cogen con mal ojo, siempre te pueden mirar mal porque eres el gitano y no caes bien.

R.V. Esto ha pasado y pasa.

L. M. ¡Debemos tener siempre, una conducta intachable! Porque puedes hacer el trabajo perfecto y si padres un minuto a hacer un cigarrillo, ya habrá alguien que diga: «¡mira el gitano como fuma!».

S.R. Por eso tenemos que ir a los territorios a formar a los delegados y delegadas para combatir estas miradas discriminatorias, porque el ‘antigitanismo’ se combate con los no gitanos. Todas las secciones sindicales de UGT FICA deben recibir la información y la campaña de sensibilización sobre los gitanos, haya o no gitanos entre sus compañeros.

¿Cuando empieza la campaña?

A.C. En setiembre, y queremos ir a todos los territorios a explicar quiénes somos y qué pretendemos, porque con el conocimiento llegue la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, no sólo nuestros, sino de todas las trabajadoras y trabajadores.

SR Y por eso, desde UGT FICA Calí agradecemos a los medios de comunicación serios y no sensacionalistas que se interesen por nuestro proyecto y para la lucha contra el antigitanismo y que lo hagan conocer, porque lo que no se visualiza no se puede combatir.

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