Una década habitando la trinchera: «Sí se puede»

Con motivo del décimo aniversario de la PAH reproducimos el primer capítulo del libro 'Habitar la Trinxera', del periodista y exjefe de redacción de Catalunya Plural, João França. Un relato exhaustivo de las luchas de la Plataforma desde su nacimiento.

João França
 
 
 

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22 de febrero de 2009 La Casa de la Solidaridad, en el barrio del Raval, acoge un encuentro de personas que tienen problemas para pagar sus hipotecas y temen quedarse en la calle. Un pequeño grupo de activistas las ha convocado con carteles que hablaban directamente de las situaciones límite que la gente está acostumbrada a sufrir en silencio. Asambleas como esta se irán repitiendo a partir de este día. El primer paso será superar la vergüenza, la sensación de haber fracasado, y poder acercarse a hablar del problema. Después habrá que entender la situación, qué leyes se aplican, qué derechos tienen y cómo se puede hacer frente. Gracias a todo ello, las personas que participan aprenderán a asesorarse las unas a las otras, se convertirán expertas sin necesidad de abogados ni economistas. Después los habrá que luchar mucho,

12 de febrero de 2013 Adrià Alemany sube sobre una valla frente a la sede en Barcelona del Partido Popular, que gobierna España con mayoría absoluta. Unas 700 personas se han concentrado para defender una propuesta de ley impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) contra los desahucios, por un alquiler social y que las personas que no pueden hacer frente a su hipoteca no acumulen una deuda toda su vida. El partido del Gobierno había anunciado que ni siquiera permitiría debatir la propuesta, y la PAH convocó protestas en sus sedes por todo el Estado. Megáfono en mano y con lágrimas en los ojos, Adrià se sube a la valla para anunciar que han cambiado su posición en el último momento y la ley se podrá debatir: «¡Podemos hacer realidad cosas que creíamos imposibles!», grita.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca la fundaron el 22 de febrero de 2009 un grupo de personas que hacía años que luchaban por el derecho a la vivienda. Adrià y Ada Colau formaban parte de V de Vivienda, un movimiento que clamaba «¡No vas a tener casa en la puta vida!» Durante los años 2006 y 2007. Ernest Marco y Guillem Domingo provenían el Ateneu Candela de Terrassa, un espacio desde donde reivindicaban derechos sociales, con la vivienda como uno de los ejes principales. Lucía Delgado y Lucía Martín habían participado en protestas por el derecho a la vivienda, pero la primera vez que se implican duro es cuando Ernest, con quien trabajaban en un laboratorio de la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​las invita a participar en la iniciativa que están poniendo en marcha.

Todos juntos estaban acostumbrados a moverse en los márgenes, a contracorriente, y poco se esperaban el éxito de la PAH. En pocos años aquella organización consiguió detener cientos de desahucios, recuperar casas vacías para familias que se habían quedado en la calle, reunió un gran apoyo social y, finalmente, poner contra las cuerdas al Gobierno español. En febrero de 2013 una encuesta de Metroscopia para el diario El País apuntaba que el 87% de la población estaba a favor de las medidas planteadas por la PAH en forma de iniciativa legislativa popular (ILP).

Un par de días después de aquella votación, Ada responde la cuestión de si se podían imaginar todas estas conquistas: «No. Tampoco nos hemos parado a pensarlo, porque la realidad ha sido tan dura, tan urgente siempre, que no hemos tenido mucho tiempo para reflexionar a fondo, para proyectar el futuro. Hemos actuado siempre de acuerdo con la urgencia y la necesidad, pero, evidentemente, si esto nos lo dicen hace cuatro años o hace un año, ni nosotros nos lo habríamos creído. Realmente se demuestra que se puede llegar mucho más lejos de lo que pensamos si nos lo creemos y persistimos. No pensábamos que llegaríamos tan lejos ».

Esta realidad dura de la que habla Ada es fruto de una crisis económica y el estallido de una burbuja inmobiliaria que hacía años que se estaba hinchando, que venía de mucho más lejos, a pesar de la denuncia de activistas como ella. 

«Hemos actuado siempre de acuerdo con la urgencia y la necesidad. Realmente se demuestra que se puede llegar mucho más lejos de lo que pensamos si nos lo creemos y persistimos. No pensábamos que llegaríamos tan lejos ».

Ada Colau

Este fragmento del primer capítulo de ‘Habitar la Trinxera’ es una traducción al castellano del documento original. Léelo completo en catalán aquí

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