Un mantero herido en plaza Catalunya durante una redada de la Guardia Urbana

Los vendedores aseguran que el mantero quedó inconsciente tras un empujón de la policía. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona dice que el joven se "tropezó" y luego se golpeó con el suelo, pero reconoce la intervención policial. Tras la manta denuncia que la Guardia Urbana calienta el ambiente por la llegada del verano.

Yeray S. Iborra
 
 
 
El vendedor ambulante en el suelo de plaza Catalunya | Tras la manta

El vendedor ambulante en el suelo de plaza Catalunya | Tras la manta

El calor trae consigo desmayos inusitados. Pero hay otro tipo de vahídos que son provocados. Así lo entiende al menos Tras la Manta, colectivo de apoyo a los manteros, que este miércoles al mediodía ha denunciado que un vendedor ambulante ha perdido el conocimiento en plaza de Catalunya tras el empujón de un agente de la Guardia Urbana (GU) en un operativo contra el top manta. El Ayuntamiento de Barcelona, en declaraciones a este medio, ha reconocido la intervención policial pero no el contacto entre el agente y el mantero herido.

El consistorio ha asegurado que el vendedor senegalés se “tropezó” y que su estado “no es grave”. Tras la manta también ha destacado que la ambulancia que ha atendido al vendedor ha tardado más de veinte minutos en llegar al lugar donde yacía el joven.

Después de que se produjera el incidente, Tras la manta ha denunciado –mediante una serie de tuits– que, un año más, la Guardia Urbana calienta el ambiente contra los manteros por la llegada del verano.

La difusión del desmayo por parte de Tras la Manta ha generado revuelo en las redes sociales. Diferentes perfiles han criticado que la alcaldesa Ada Colau ofreciera su ayuda al buque Aquarius (Barcelona dijo este martes que acogería a 100 personas de las 629 que siguen en el barco) pero a su vez los incidentes con la venta ambulante sigan en la ciudad, con especial predominancia en los meses de calor.

En esos mismo mensajes en redes sociales, Tras la Manta también ha apuntado que los manteros trabajan en condiciones especialmente duras estos días, pues muchos practican el Ramadán, por lo que no pueden comer ni beber durante las horas de sol. Aún así, los vendedores se ven expuestos igualmente a largas jornadas en las calles ofreciendo sus productos, y esquivando las intervenciones de la GUB.

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