Un ataque contra la Barcelona diversa y democrática

El ataque al Centro LGTBI, recién inaugurado, es un ataque contra el modelo de ciudad diversa, democrática e inclusiva que es Barcelona

Laura Pérez Castaño
 
 
 
Atac al centre LGTBI de Barcelona, una setmana després de la seva inauguració

Atac al centre LGTBI de Barcelona, una setmana després de la seva inauguració

Mujeres, personas racializadas, migrantes y el colectivo LGTBI: el fascismo siempre escoge a las mismas víctimas, pero a través de ellas ataca a la democracia y al conjunto de la sociedad. La madrugada del domingo tuvimos otro triste ejemplo, cuando el recién inaugurado Centro LGTBI de Barcelona fue atacado por un grupo de extrema derecha. Las amenazas de muerte y los cristales rotos hicieron su aparición en el barrio de Sant Antoni, que el fin de semana anterior había sido escenario de una feliz celebración por la apertura del centro. Brillaban las caras de alegría, abrazos y felicitaciones entre entidades y personas del colectivo LGTBI que mostraban la satisfacción de tener respuesta a una demanda histórica del movimiento LGTBI, que llevaba años luchando por un espacio que atediera las necesidades de gais, lesbianas, bisexuales, personas trans e intersexuales de nuestra ciudad.

La apertura del Centro LGTBI es el fruto de un trabajo arduo y de muchos años de luchas, en una ciudad que durante décadas ha mostrado su capacidad para crear espacios de encuentro, de celebración de la diversidad sexual y de género y de lucha política por los derechos del colectivo. Ya durante los años 50 y 60, cuando el franquismo detenía, deportaba y torturaba a personas LGTBI, en Barcelona existía una red de teatros, cabarets, salas de cine y otros locales de encuentro entre personas homosexuales y travestidas. Eran reductos de libertad en una época oscura.

En los años 70, al calor de la contracultura barcelonesa, surge una corriente de artistas que promueven formas de expresar el deseo y la sexualidad críticas con el heterosexismo dominante, con figuras legendarias como Ocaña y Nazario. El resurgir artístico va de la mano del nacimiento del movimiento LGTBI como lo conocemos hoy: el 27 de junio de 1977, a pesar de la represión posfranquista, se celebra en Barcelona la primera manifestación del Orgullo del Estado español, en la que las mujeres trans tuvieron un papel destacado que la historia no siempre ha reconocido.

Los primeros locales de ambiente de la ciudad abren en la Esquerra del Eixample en los 80; una bocanada de libertad que pronto se ve ensombrecida por la aparición del SIDA, que afectó a muchísimas personas LGTBI y que provocó un agravamiento de la homofobia. Como respuesta nacen las primeras asociaciones que hacen frente a la pandemia, como Stop Sida, Gais Positius y Projecte dels Noms, que inauguró el primer Memorial del Sida. La visibilidad de las lesbianas toma fuerza durante los 80 y 90, con la creación de muchas entidades. También surge el Col·lectiu de Transsexuals de Catalunya, tras el asesinato de Sonia en la Ciutadella. Ya en los 2000, irrumpe en Barcelona el activismo queer a través de la Assemblea Stonewall, integrada por activistas del movimiento okupa y M.A.M.B.O., un espacio okupado de mujeres. Poco después empiezan las manifestaciones anuales del Octubre Trans, que reclaman la despatologización de la transexualidad y hacen una impugnación general del heteropatriarcado, radicalizando la crítica política del movimiento LGTBI.

Gracias a estas y otras luchas, hoy podemos celebrar la apertura del Centro LGTBI de la ciudad, que ofrecerá apoyo legal, laboral, social, sanitario, psicológico o familiar en relación con la orientación sexual o la identidad de género. También será un espacio cultural, artístico y un vivero de entidades para que allí se gesten proyectos de futuro que den continuidad a una historia de la ciudad, marcada por las luchas sociales.

Sin embargo, a pesar de los enormes avances legales y sociales conseguidos por el colectivo LGTBI en las últimas décadas, aún queda mucho por hacer. El ataque fascista del domingo y la paliza sufrida por un joven hace unos días en el metro son dolorosos ejemplos que nos recuerdan la necesidad de seguir combatiendo todas las formas de LGTBIfobia y proporcionar una atención especializada al colectivo. Además, vale la pena recordar datos como el alto riesgo de suicidio entre adolescentes LGTBI, así como la altísima tasa de paro que sufren las personas trans, superior al 80 por ciento.

El Centro nace con la ambición de ser un referente para las personas LGTB de todos los barrios de Barcelona. Para ello, se organizarán actividades de difusión en las escuelas, residencias de personas mayores, centros cívicos y bibliotecas. Una de las prioridades de la Concejalía de Feminismos y LGTBI durante los próximos años será que todas las personas gais, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales de la ciudad sepan que en la calle Comte Borrell 22 tienen un espacio propio y a su servicio.

El cobarde ataque del domingo no solo fue una amenaza a las personas LGTBI de Barcelona, sino un ataque directo contra nuestro modelo de ciudad, ejemplo de democracia y convivencia. Por eso, la respuesta debe ser colectiva y reunir a todas las personas que queremos una Barcelona diversa y unida, sea cual sea nuestra identidad sexual y nuestra orientación de género. Atravesamos tiempos oscuros en los que algunos sectores minoritarios están empeñados en devolvernos a mujeres y personas LGTBI al siglo pasado, pero eso no va a suceder. Ante una extrema derecha envalentonada, que ha tomado el machismo y la LGTBIfobia por bandera, estamos más determinadas que nunca a seguir avanzando. El Centro LGTBI de Barcelona es un paso más en el largo camino de lucha iniciado por el movimiento hace décadas, un paso que damos llenas de esperanza y determinación por seguir luchando.

Laura Pérez Castaño
Sobre Laura Pérez Castaño

Laura Pérez (Barcelona, 1982) és regidora de Feminismes i LGTBI a l'Ajuntament de Barcelona. Contacto: Twitter | Más artículos

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