Tu casa convertida en hotel o dejar el barrio por una invasión de ‘segways’: un documental muestra las consecuencias del turismo en Barcelona

'City for sale', documental dirigido por la periodista Laura Álvarez, pone rostro a la emergencia habitacional provocada por la masificación turística en Barcelona. Montse, Carolina, Jordi, Mai y Pepi son la voz de muchos: 'mobbing', éxodo vecinal y lucha contra la especulación. "Hay que acabar con la desregularización", clama Álvarez.

Yeray S. Iborra
 
 
 
Laura Álvarez, en una plaza del barrio de Gràcia. Las terrazas, llenas de turistas | Sònia Calvó

Laura Álvarez, en una plaza del barrio de Gràcia. Las terrazas, llenas de turistas | Sònia Calvó

Jordi accede a su casa –la última en la finca con uso residencial– a través del portal de un hotel; Carolina tuvo que dejar su propiedad en el casco antiguo asediada por la invasión de segways y tiendas de souvenirs; Montse vive una batalla diaria contra el mobbing, pues las inmobiliarias quieren sacar tajada de su piso; y Mai y Pepi luchan porque el turismo de borrachera no destroce su entorno.

Son solo cuatro historias de las miles que tienen como denominador común la emergència habitacional que vive Barcelona, provocada en gran parte por el turismo de masas y la especulación con las viviendas. Esa es la tesis del documental independiente City for sale: la ciudad está a la venta.

Jordi, Carolina, Montse, Mai y Pepi ejemplifican el sufrimiento vecinal que las visitas descontroladas a la capital catalana provocan pero también las luchas por la preservación del derecho a vivir donde uno siempre lo ha hecho. A conservar su identidad. Y es que la expulsión de los barrios a las que muchos vecinos se ven abocados no sólo se produce por desahucio hipotecario o por una subida del alquiler, también se da por circunstancias mucho más mundanas y que van de la mano de la presión turística.

No poder tomar un café en una terraza. No encontrar lugares donde comprar básicos de uso cotidiano. La transformación de los barrios por el turismo es lenta pero voraz y nos interpela a todos. Así lo entendió la periodista Laura Álvarez, cuando a finales de 2015 empezó a asistir a las reuniones del colectivo Gràcia, cap on vas? y más tarde a los encuentros de la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS).

“El drama de las hipotecas, los alquileres… Todo tiene el mismo problema común: la desregularización del mercado de la vivienda, que nos afecta a todos. La falta de regulación de los precios provoca que la burbuja explote por diferentes lugares. Hay que acabar con esta”, destaca Álvarez, sentada en la terraza de una de las plazas poco concurridas de Gràcia (su barrio actualmente, aunque ella nació en Badalona). Detrás suyo, un turista disfruta de una gran jarra de cerveza; debajo de la mesa corretea una etiqueta fluorescente de las que ponen en las maletas de los aeropuertos.

“Una vez has expulsado 40 familias de una finca y has montado un hotel, tel comes hasta que el hotel decida cerrar. Y con ellas están fuera todos los comercios, escuelas y demás”, dice la periodista.

Álvarez, que lleva más de diez años dedicándose al audiovisual, ha empleado los dos últimos a sacar adelante City for sale, que encara su recta final con una campaña de micromecenazgo, después que la periodista haya invertido la mayor parte de los recursos de la producción –el equipo técnico lo forman una decena de personas– de su bolsillo. No se lamenta por ello, aunque tirar adelante un documental no es fácil. “Había que explicar estas historias”.

Las historias son precisamente el motor del largo. El documental se centra en esquivar el baile de cifras. Y prioriza mostrar la complejidad del drama habitacional en primera persona, con rostro humano. Por ello, conocemos en profundidad a Jordi, Carolina, Montse, Mai y Pepi, y tan solo al final hay alguna cita de responsables políticos como el ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy o la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. “A raíz de empezar a implicarme en asambleas de barrio me di cuenta, como profesional del audiovisual, que se necesitaban herramientas de comprensión sobre la crisis de la vivienda y el turismo, más allá de políticos y datos; eso no llega a la gente, no remueve conciencias, no crea impacto. Nosotros hemos querido hacer algo para que la gente lo mire y diga: este podría ser yo”.

Si bien el documental no enumera recetas de recuperación de la situación actual, su directora sí tiene algunas cosas claras: hace falta tener conciencia individual sobre la emergencia habitacional, movilizarse desde los movimientos sociales de la ciudad y regularizar el mercado del alquiler (desde cada ente competencial). Por ese orden. City for sale explora las dos primeras fases, y como los protagonistas se empoderan en sus vivencias. “Este documental huye del victimismo”, insiste Álvarez.

La documentalista ha vivido y trabajado fuera de Barcelona y, pese a que reconoce el problema de la capital catalana como un mal de la globalización, destaca que no todas las capitales están afectadas igual. “Barcelona no es como Londres o Nueva York, donde hay business. Quien tiene interés en comprar aquí lo tiene exclusivamente por hacer dinero con el turismo. Y eso es demoledor para los vecinos”.

La realidad, el caso de Barcelona es cruento: 18.000 vecinos se han marchado –por ejemplo– de Ciutat Vella en los últimos diez años. Mientras el café toca a su fin (Álvarez tiene cita con el montador), la periodista insiste en la importancia de dotar de mayor autonomía a los consistorios locales. “En París y Berlín, ciudades muy gentrificadas pero con mucha más vivienda social que en Barcelona, los ayuntamientos tienen competencias. Barcelona no tiene competencia para hacer nada vinculante en materia de vivienda. En otras ciudades se toman los consistorios, en serio. Aquí en España todo cuelga de una administración, que por desgracia no tiene sensibilidad social”, zanja la documentalista. Hasta que eso no pase, hay que confiar en la fuerza de las historias.

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