Tres factores que marcan el bucle político en que vive Catalunya

Aún más que la mayoría independentista, el bloque izquierda se impondría como la gran mayoría transversal en este momento en Catalunya. Sin embargo, la grieta de la independencia sigue dominando la división de voto

Guillem Pujol
 
 
 
House with flags of Catalonia - Barcelona, Spain

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Recientemente salieron los resultados de la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Catalunya. Haciendo una primera lectura a vista alzada, lo que enseña el barómetro del mes de Noviembre no es más que la constatación de un momento político que parece no tener fin, y el recuerdo de cuyo principio queda ya muy lejos. Nos hemos acostumbrado a interpretar los resultados en bloques, dejando en un segundo plano la heterogeneidad que los conforma. Así, después de tres elecciones, el encarcelamiento de presos políticos y la aplicación del artículo 155, nos encontramos en la casilla de salida: la mayoría independentista que no llega al 50% de los votos del país. Si nos detenemos a observar los resultados, sin embargo, veremos algunas cosas interesantes. Los analizamos en detalle:

Independencia o no Independencia

Muy a menudo se enfoca el debate sobre la independencia como la dicotomía única que rige la voluntad de los ciudadanos de Catalunya. O lo eres o no, o quieres la independencia de Catalunya, o no la quieres. El movimiento independentista espera que alguna encuesta y/o resultado electoral valide lo que sería la victoria definitiva: si se consiguiera un 50% del total de los votos a favor de la independencia no habría trabas para la consecución de un Estado independiente. En este sentido, el Barómetro del CEO de Noviembre no ha dado esta victoria final, y hoy en día sería un 47,2% el total de votos a favor de que Catalunya se convierta en un Estado independiente por un 43,2% los que no la querrían. La realidad, sin embargo, siempre es más compleja.

Datos del CEO de Noviembre de 2018

Según los resultados de la encuesta del CEO, un 64% de la sociedad catalana considera que el nivel de autonomía actual es insuficiente. En un momento delirante de la política mundial donde decisiones trascendentales para la historia de algunos países se construyen en base a mayorías mínimas (pensemos en el referéndum del Brexit, pero también en la elección de Trump), un 64% se puede considerar un consenso mayoritario: dos de cada tres habitantes de Catalunya. Y aquí sí que podemos extraer una conclusión bastante sólida: lo que hay ahora no satisface. Parecería que en estos casos la opción de un nuevo estado independiente acumularía gran parte de este descontento, pero como la letra pequeña importa, vemos que no acaba de ser así.

A la pregunta: – ¿Cree que Catalunya debería ser …? – la respuesta “Un Estado independiente” es la preferida, pero con un 38.9 del total de los votos. Por otra parte, un 24% querría que Catalunya quedara en el estado actual de comunidad autónoma, mientras que un 22,1% querría que fuera un Estado dentro de una España federal. Tan sólo un 5.9% querría que Catalunya perdiera competencias y se convirtiera en una región de España. Ni los votantes de Ciutadans ni los del PP lo quieren, y eligen la opción de quedar como una Comunidad Autónoma en primer lugar con un 69,3 y 71,71 respectivamente. Es decir que, y siempre según la encuesta, habría bastante más gente a favor de que Catalunya quedara dentro de España, manteniendo otro modelo o en forma de un Estado federado, que en la forma de un nuevo Estado. Como se dice a menudo, las encuestas las carga el diablo.

Dades del CEO de Novembre de 2018

Una mayoría paralizante con liderazgo de ERC

Está siendo una constante en las encuestas; quien lidera el bloque independentista en los últimos meses es ERC y no Junts per Catalunya – CiU. Lo que nos enseña el CEO del mes de Noviembre (y que se debe tomar como lo que es, una estimación) es que ERC lidera en solitario la carrera hacia el Palau de la Generalitat. Ya ha pasado suficiente tiempo para decir que Quim Torra no tiene ni la capacidad para maniobrar en el juego político y parlamentario que tenía Artur Mas, ni el poder de convencimiento y liderazgo que tuvo Puigdemont. Que ERC consiga más del doble de votos que sus aliados de gobierno se debe en gran medida a la incapacidad de Junts per Catalunya de ordenar su casa.

Los post-convergents no saben muy bien a quién le deben lealtad; querrían creer en Puigdemont, pero la realpolitik aflora, y son conscientes de que las posibilidades de que el 130º Presidente de la Generalitat vuelva a liderar la política catalana son poco menos que inexistentes. Al girar la cabeza y mirar a Torra, sin embargo, no les convence lo que ven. La Crida Nacional per la República, plataforma fundada por Carles Puigdemont, sigue siendo una incógnita hoy en día. Sin embargo, la suma de ERC + Junts per Catalunya + CUP volvería a dar mayoría absoluta y les abriría la posibilidad a gobernar una última vez.

La historia, sea como tragedia o farsa, se podría volver a repetir reviviendo los dos conflictos que se han repetido durante las terceras últimas conformaciones de gobierno: el conflicto dentro de la propia CUP para decidir entre la supuesta dicotomía de independencia o izquierdas , y el conflicto entre la antigua Convergèencia y ERC para conseguir la hegemonía en el independentismo. Pero ERC, esta vez, tiene el as para ganar. Y les llegaría en un momento en el que su cambio de estrategia parece que los acerca quizá más a los comunes que a sus actuales socios.

La pregunta, sería, entonces: ¿existe la opción de que, si atendemos a los resultados que muestran las encuestas, la estrategia de ERC pase por no reeditar el bloque independentista? El escenario de geometría variable no se estila demasiado en el sistema parlamentario catalán, acostumbrado a grandes mayorías. Pero no es imposible. Tendremos que estar pendientes a la relación entre ERC / Comuns / CUP / PSC que se pueda abrir después de las elecciones municipales. Barcelona será el laboratorio de lo que pueda venir en las próximas elecciones autonómicas. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Dades del CEO de Novembre de 2018

El eje izquierda-derecha

El marco de la independencia acapara de manera tant absoluta el debate político en Catalunya que, tras las últimas elecciones del Diciembre 2017 casi nadie constató que si observamos los resultados bajo el prisma clásico del eje izquierda – derecha, era la derecha quien ganaba. Efectivamente, si suman los actuales diputados de Ciudadanos (36) + Junts per Catalunya (34) + PP (4) = 74, es superior a la suma de las fuerzas dentro del espectro socialdemócrata con ERC (32) + PSC (17 ) + CeC – Podem (8) + CUP (4) = 61. En menos de un año, estos resultados han dado un giro de 180 grados, abriendo la puerta a pensar las mayorías parlamentarias desde otra perspectiva. Si nos atenemos a los resultados que marca el CEO, la composición en el parlamento según el eje izquierda-derecha tendría esta forma:

ERC (36-38) + (PSC 17-18) + CeC Podem (12-13) + CUP (10-11) = 75/80

C’s (29-30) + Junts per Catalunya (23-24) + PP (2-3) = 54/57

Por lo tanto, aún más que la mayoría independentista, el bloque izquierda se impondría como la gran mayoría transversal en este momento en Catalunya. Sin embargo, la grieta de la independencia sigue dominando la división de voto. Las posibilidades de que este bloque abran nuevas mayorías se podría dar, no tanto por la propia voluntad de los partidos políticos, sino para que los y las ciudadanas de Catalunya prioricen recuperar el debate social. Al final, todo acaba pasando por aquí.

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