«Si la patronal de la industria del sexo es legal, es absurdo que las trabajadoras no puedan organizarse»

Hablamos con Fina Rubio, presidenta de la Fundación Surt, sobre cómo garantizar los derechos de las trabajadoras sexuales en un momento en que la prostitución protagoniza un debate intenso dentro de los movimientos feministas

Tomeu Ferrer | Sandra Vicente
 
 
Fina Rubio, presidenta de la Fundació Surt | Tomeu Ferrer

Fina Rubio, presidenta de la Fundació Surt | Tomeu Ferrer

La Fundació Surt cumple 25 años de lucha por el empoderamiento de las mujeres, de lucha por la igualdad en todos los ámbitos: sociales, laborales, económicos y legales. Porque si bien cualquier persona tiene los mismos derechos, acceder y garantizarlos no es igual de fácil para todos. Ni para todas las mujeres.

De entre todo el trabajo que han hecho durante el cuarto de siglo que llevan a las espaldas, no se puede dejar de hablar de las intervenciones educativas, formativas y asesorías que han hecho a mujeres y personas trans dedicadas a la prostitución. «Siempre, desde el punto de vista de garantizar sus derechos», apunta Fina Rubio, presidenta de la Fundació. Y es que el debate interno de los feminismos sobre el trabajo sexual ha traspasado las puertas de Surt, como no podía ser de otra manera.

¿Por qué es tan compleja la grieta que se genera dentro de los feminismos cuando se habla de prostitución?

Estamos ante un debate histórico dentro del feminismo, que no está saldado y no será fácil hacerlo. También es un debate lleno de matices que toca el hueso del feminismo: la potestad del cuerpo de las mujeres y el sexo son históricamente temas centrales cuando se habla de la lucha feminista y están en el centro de las violencias y de la opresión del sistema patriarcal.

Desde Surt también debemos decir que tenemos este debate internamente. Así que hemos encontrado un posicionamiento como entidad, que nos ayuda a salir de la confrontación brutal y extrema entre blancos y negros que supone el debate del trabajo sexual. Nos situamos, siempre, en la defensa de los derechos de las mujeres.

Cabe decir que nos acercamos un poco más a la legalización que la abolición, pero el único interés y objetivo claro que defendemos es garantizar el derecho de todas las mujeres estén donde estén: ejerzan o no, lo hagan de manera voluntaria, o no. Todas las trabajadoras sexuales son sujetos de derecho. Y que lo sean significa que tenemos que respetar sus opiniones.

Dentro de los feminismos encontrarás todas las posturas posibles. Nosotros pensamos que lo mejor es ejercer la prostitución con las máximas garantías y derechos. No nos interesa criminalizarlas, penalizarlas ni estigmatizarlas. Necesitan derechos, no ser abusadas.

¿Hablar de prostitución es hablar de trata?

Debemos separar ambas cosas de manera muy clara. Aunque pueden estar conectadas y la industria del sexo tiene unas fronteras muy difusas, la trata es una cuestión aparte. Si hay subyugación, control, explotación o violencia somos tajantes. Esto se debe cortar.

Debemos sacar a las mujeres de las mafias. También queremos que las políticas sean más específicas: que el hecho de tener protección policial dependa de que se haya hecho denuncia es injusto. La protección policial debería ser independientemente de haber denunciado, porque hacerlo, a veces, es muy difícil.

¿Qué opina de la polémica sobre los sindicatos de trabajadoras sexuales pero que, en cambio, haya una patronal legalizada?

Como he dicho, la industria del sexo se mueve en los límites del sistema, entre la legalidad y la ilegalidad. Si estos señores están organizados, es absurdo que las trabajadoras no puedan hacerlo. ¿Y lo justificamos en el nombre del feminismo? Lo mejor para ellas, para defender sus derechos es estar organizadas, tenga la forma que tenga esta organización. ¿Por no estar de acuerdo con la prostitución las debemos dejar tiradas?

Yo, personalmente, estoy absolutamente a favor del sindicato de trabajadoras sexuales y de la organización de las mujeres, sea como sea. Estamos tocando temas que están en la piel. El control del cuerpo y la sexualidad son el centro del sistema patriarcal, como ya hemos dicho, pero los derechos de las mujeres están por encima de todo y han de poder organizarse sin ningún tipo de estigma.

Esta entrevista es un anticipo de una conversación más larga que se publicará la próxima semana, con motivo del 25 aniversario de la Fundació Surt

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