Ser gitana universitaria: más que un sueño personal, el futuro de nuestra comunidad

Al contrario de lo que muchos y muchas piensan, el absentismo y fracaso escolar de los alumnos gitanos no se debe al desinterés de nuestro pueblo en la educación, sino que obedece a una situación prolongada de exclusión, racismo, pobreza, discriminación y la infrarrepresentación de la identidad gitana en nuestros centros educativos.

Jelen Amador
 
 
 
El Romnia Congreso de Barcelona de este año | Drom Kotar Mestipen

El Romnia Congreso de Barcelona de este año | Drom Kotar Mestipen

La asociación gitana de mujeres Drom Kotar Mestipen nace con el objetivo de trabajar por la igualdad y luchar contra la triple discriminación que afecta a las mujeres gitanas por el hecho de ser mujeres, por pertenecer a una minoría étnica y por no tener, en la mayoría de casos, acceso a los estudios superiores.

En todos estos años, una de las principales barreras contra las que luchamos desde la asociación es el absentismo y el fracaso escolar entre el alumnado gitano. Al contrario de lo que muchos y muchas piensan, esta realidad no se debe al desinterés de nuestro pueblo en la educación, sino que obedece a una situación prolongada de exclusión, racismo, pobreza, discriminación y la infrarrepresentación de la identidad gitana en nuestros centros educativos.

Aunque hay muchos estereotipos que señalan que las familias gitanas no están interesadas en la educación y que nos excluimos nosotros mismos, como mujer gitana yo he vivido una realidad muy diferente. De acuerdo con mi experiencia personal y la de otros jóvenes gitanas, el apoyo de la familia ha sido clave en mi formación académica. Mi abuelo era analfabeto y sabía perfectamente las dificultades que representa no tener formación. Por eso soñaba que sus hijas y nietos acabáramos los estudios superiores. Él lo tenía claro: nosotros teníamos que tener más oportunidades de las que tuvo él, y eso no sólo nos beneficiaría a nosotros mismos, sino a toda nuestra comunidad.

De hecho las barreras que yo he encontrado en el momento de emprender los estudios superiores no procedían precisamente de mi familia o de mi entorno gitano, sino más bien de un sistema educativo que no tiene en cuenta la diversidad y las necesidades de los diferentes colectivos que forman parte de nuestra sociedad. Un sistema educativo que es “ciego” ante las diferencias culturales y étnicas existentes en la calle. Esta invisibilidad sumada al extendido discurso que afirma y perpetúa la falsa idea de que la Universidad no es cosa de gitanos, provoca que como mujer gitana te acabes planteando si ir a la universidad representa alejarte de tu identidad.

El miedo que me suscitaba la universidad no la compartían mis amigas no gitanas. Ellas ya contaban con la experiencia de hermanos, familiares o amigos que como referentes ya las habían acercado a lo que era la vida universitaria. En cambio, yo era la primera persona de mi familia y de mi entorno gitano que iba a la universidad, no tenía ningún referente gitana que me contara lo que me encontraría allí.

Participante de la Drom Kotar Mestipen y al mismo tiempo siendo investigadora, haciendo investigación de más alto nivel internacional, he entendido el porqué de mi miedo. Existen barreras extra en la trayectoria académica de las mujeres gitanas. Así pues, ya ha reconocido prácticas discriminatorias y segregadoras entre las causas del absentismo y del fracaso escolar. De hecho, en Europa existe una  sobrerrepresentación de alumnado gitano en centros de educación especial y se identifican prácticas segregadoras como la segregación por niveles que concentra a alumnos gitanos en grupos donde se rebaja la calidad de la educación. Rebaja que a menudo se repite en las denominadas “escuelas gueto” con un elevado porcentaje de estudiantes gitanos. Se genera por tanto un contexto de bajas expectativas que perjudica la autoestima y a la formación de los alumnos gitanos. Estas dinámicas provocan un desencanto hacia el sistema educativo y la pérdida del sentido de la educación.

Afortunadamente el activismo gitano no se ha quedado de brazos cruzados ante esta realidad. Desde la Drom Kotar Mestipen reivindicamos una educación de máxima calidad y creamos espacios para empoderar a las mujeres. Tenemos que conseguir cambiar esta situación, garantizar una educación de máxima calidad que proporcione las habilidades y competencias necesarias para acceder al mercado laboral y superar la desigualdad y la pobreza que afecta a nuestro pueblo.

En este sentido, entre otras actividades, cada año celebramos los Encuentros de Estudiantes Gitanas de Cataluña. En los Encuentros, mujeres gitanas con estudios superiores comparten su trayectoria académica para aumentar las expectativas de otras mujeres gitanas, para alentar a las que vienen detrás nuestro a ir a la universidad sin tener que negociar nuestra identidad, convirtiéndose así en referentes. Estas Encuentros han sido reconocidas como experiencias de éxito que permiten ampliar los horizontes de las niñas y las mujeres gitanas que participan. Aún recuerdo episodios como los del Encuentro celebrada en el barrio del Bon Pastor (Noviembre del 2012): antes de entrar, muchas de las niñas decían que de grandes querían ser peluqueras… Pero después de aquellas discusiones en el Encuentro y de escuchar a las referentes,

Si en vez de responsabilizar a la identidad étnica del absentismo o el fracaso educativo, nos dedicamos a conocer qué es lo que está pasando, qué barreras no tiene en cuenta nuestro sistema educativo, podremos dar respuesta y transformar la realidad de grupos vulnerables como la comunidad gitana.

También hay que destacar el papel de la política en la mejora del contexto educativo de la comunidad gitana. Desde la asociación apoyamos políticas como el Plan Integral del Pueblo Gitano de la Generalidad de Cataluña. Diseñado para personas de la administración junto con representantes de la comunidad gitana. Estas políticas han sabido incorporar la voz de nuestro pueblo a la hora de identificar sus necesidades, una práctica clave para tener éxito pero desgraciadamente poco frecuente. Necesitamos las dos cosas: contar con la voz de la comunidad, y que las políticas estén basadas en evidencias científicas de lo que realmente funciona, y no sólo en la buena voluntad. El Plan Integral del Pueblo Gitano ha sido clave para avanzar en esta dirección, pseudo-científicos/científicas que abanderando la lucha contra la exclusión, no han querido más que buscar cargos.

Así, como respuesta al reducido porcentaje de personas gitanas con estudios superiores, el Plan Integral del Pueblo Gitano puso en marcha el curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años, un curso gratuito que cuenta con profesores gitanos y no gitanos para preparar el examen de acceso a la universidad.

En un contexto donde los estudios señalan que sólo el 1% de la comunidad gitana ostenta un título universitario, a través del Plan Integral del Pueblo Gitano se ha conseguido que 15 personas gitanas superen la prueba de acceso a la universidad, que 25 accedan a la universidad y que más de 30 personas inicien los estudios postobligatorios. Este éxito no habría sido posible sin la incorporación de la voz del pueblo gitano y de las bases científicas en el diseño de las políticas.

En el marco de curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años surge CampusRom, la primera Red Universitaria Gitana de Cataluña, una iniciativa que si hubiera existido cuando yo era estudiante, me habría hecho sentir mucho más acompañada en mi camino para una universidad todavía homogénea.

Esto demuestra que cuando las cosas se hacen bien el cambio es posible, que la educación puede transformar nuestra realidad marcada por la discriminación y la exclusión y que estamos dando pasos en esta dirección. Tenemos mucho trabajo que hacer, pero cada vez somos más y sabemos que con cada éxito y avance conseguido aplanamos el camino para que las que vienen detrás lo tengan más fácil.

Jelen Amador
Sobre Jelen Amador

Membre de l'Associació de Dones Gitanes Drom Kotar Mestipen ('Camí de la llibertat'). Contacto: Twitter | Más artículos

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