#SerAdvocadaÉS

La abogacía es un espacio de defensa de los Derechos pero no deja de ser, al mismo tiempo, un espacio de grandes vulneraciones contra las mujeres que ejercemos esta profesión

Carla Vall i Duran
 
 
 
#SerAdvocadaÉs

#SerAdvocadaÉs

Hace unos días se me ocurrió iniciar el hashtag #SerAdvocadaÉs para reflexionar sobre las violencias que sufrimos las mujeres de nuestra profesión. De hecho, la idea original no se me ocurrió a mí sino que fue cosa de la actriz Julia Barceló (@barcelo_neta) bajo el #SerActriuÉs , así que el mérito es suyo.

Volviendo a lo que nos pasa a las abogadas, enseguida vimos unas y otras que nos había pasado lo mismo a muchas. Nuestra profesión se encuentra teñida todavía por una áurea masculina que impregna la manera de hacer del sector. Esto nos ha llevado a sufrir machismo de manera gravísima, ya que me resulta imposible llamarlo micromachismos. La mayoría de nosotras hemos visto atacada nuestra profesionalidad mientras se nos tacha de niñas (¿hasta qué edad?) En un contexto laboral por parte de otros profesionales para hacernos pequeñas; nuesta profesionalidad es una valía a demostrar caso por caso partiendo de la premisa de que nos encontramos en un terreno no apto para mujeres.

Por supuesto siempre somos menos escuchadas que nuestros compañeros masculinos y somos prácticamente invisibles a ojos de la mayoría; hay quienes incluso, ni nos consideran ‘rivales’ por no vernos como profesionales potentes.

De lo contrario, se espera de nosotras un combo que incluye una maleabilidad extraordinaria y contradictoria: guapas y elegantes pero no demasiado porque sino parece que estemos más por la apariencia que por la profesión; tampoco demasiado desarregladas porque sino ¿qué transmitiríamos? Duras pero sin perder la ternura, guerreras pero calmadas. Con ambición pero tampoco demasiado. Y deseosas por ser unas superwoman a base de ritmos poco sostenibles.

Como en muchas otras profesiones, con la lupa sobre nuestro deseo o no, de ser madres tal y como muchas de mis compañeras han dicho durante estos días. Y es que el control sobre nuestros cuerpos diría que atraviesa todas las profesiones.

Ahora bien, ¿no os parece aún más paradójico que una profesión que sirve como salvaguarda y trinchera de los derechos ajenos se convierta en un espacio hostil y de violencias hacia muchas de las profesionales femeninas de la profesión?

Carla Vall i Duran
Sobre Carla Vall i Duran

Advocada penalista, drets humans. Especialista en l'abordatge i prevenció de violències masclistes; assessora en polítiques públiques i plans de seguretat des d'una mirada interseccional. Contacto: Twitter | Más artículos

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