Separadas por el tamaño de una habitación: familias que no se pueden reagrupar por la superficie de un dormitorio

Sólo en 2017 en Barcelona 276 familias migrantes no pudieron reagruparse por el tamaño de uno de los cuartos de su casa. El Encierro de Migrantes, pero también el consistorio de Ada Colau, piden a la Generalitat que elimine el criterio. La secretaría de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía asegura que flexibilizó la norma a principios de año.

Yeray S. Iborra
 
 
 
Metros cuadrados como determinantes de la reagrución familiar | Jesús Císcar (eldiario.es)

Metros cuadrados como determinantes de la reagrución familiar | Jesús Císcar (eldiario.es)

Nunca una celebración de los dieciocho fue tan triste. En seis meses, el hijo de Ahlam –identidad protegida– iba a llegar a la mayoría de edad. En ese momento, su madre, no podría traerlo consigo a Barcelona, donde residía y trabajaba. Llevaba más de un año gestionando papeles, pero nada. “Lo tenía todo: trabajo, casa… Pagaba mis impuestos. ¿Porqué no podía venir mi hijo?”.

Ahlam estaba en lo cierto, lo tenía todo; o casi todo. Tenía un empleo, una modesta tienda de objetos de segunda mano, que le suponía un gasto de 600 euros por el alquiler del local, y también un pequeño piso, otros 400 euros más. Pero igualmente le era denegada la solicitud de reagrupación por “superar el límite de ocupación”, es decir, por los metros cuadrados del cuarto en el que debía vivir su hijo. El dormitorio de su casa no era lo suficientemente grande.

La situación de Ahlam no era aislada. Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, a los que ha tenido acceso este medio, hasta 276 familias no pudieron volver a vivir juntas en 2017 por el mismo motivo que el de esta mujer nacida en Marruecos. La instrucción de la Generalitat distinguía que la estancia para una persona debía ser de unos cinco metros cuadrados; para dos, de unos ocho; y para tres, de unos doce.

Hoy en día, la acuciante situación que vive la capital catalana respecto al alquiler no facilita encontrar pisos grandes a un precio módico. Precisamente por eso, el Encierro Migrante de la capital catalana, pero también el consistorio de la alcaldesa Ada Colau ya han exigido al Govern que extinga la cláusula.

“Llevamos denunciando este injusticia hace mucho. El precio del alquiler supera los salarios, sobretodo de las mujeres, y es imposible que puedan reagrupar a sus familiares. Ya hay personas desplazadas a ciudades donde los precios del alquiler son más económicos”, destaca Ibrahi Ohomo, uno de los activistas del Encierro en la antigua escuela Massana. Para él la reivindicación es clara: hay que suprimir la norma y adecuarla a los tiempos actuales. Algo parecido considera el consistorio de Barcelona.

El año pasado, el ente municipal realizó, siguiendo instrucciones de la Generalitat, 1.655 propuestas de informe favorable y 325 desfavorables. De las propuestas desfavorables, 276 tenían que ver con los metros cuadrados de las habitaciones.

El mismo ayuntamiento compara los datos con el momento en que el ente municipal tenía competencia exclusiva (año 2010), cuando se regía por el decreto anterior, que contemplaba la superficie entera de la vivienda: de 3.758 informes, sólo 32 desfavorables. “Nuestra interpretación era muy laxa, solo negábamos casos flagrantes”, destacan fuentes técnicas del consistorio.

“Ni la Ley de Extranjería ni el Reglamento que la desarrolla fijan unos criterios de superficie para realizar el reagrupamiento familiar, ni tampoco requisitos en cuanto al pago del alquiler o los suministros. Se trata de criterios excesivos. La rigidez de éstos provoca que acaben viniendo los familiares reagrupados pero con un visado de turista, de tal forma que cuando éste caduca quedan en situación irregular. Como gobierno apostamos por suprimir estos criterios de superficie”, explica un portavoz de la tercera tenencia de alcaldía, la de Derechos de Ciudadanía, del Ayuntamiento de Barcelona.

Por el momento, el Govern de la Generalitat no suprimirá los criterios. Pero si los ha flexibilizado, hasta el punto que su secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía, Oriol Amorós, cree que la modificación –llevada a cabo a principios de año y poco publicitada por el 155– servirá para enjuagar casi en su totalidad los casos de familias que no pueden reagrupar por los metros cuadrados de sus habitaciones.

“El reglamento de la ley de extranjería permite hacer excepciones. Y nosotros ya cambiamos el redactado. Ahora si los consistorios consideran que no habrá problema de convivencia en una casa, se podrá reagrupar a familiares de primer grado, hijos, sin requisitos de metros cuadrados”, explica Amorós. “¿Bajará del todo la cifra de familias que no pueden reagrupar? No, porque hay una ley de extranjería y un reglamento que piden una serie de cuestiones sobre ingresos y vivienda, pero hemos hecho toda la excepción dentro del marco jurídico vigente”.

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