Entevista | Simona Levi, miembro de Xnet y directora de teatro

“Se pueden hacer críticas muy contundentes sin necesidad de inmolarse”

¿Qué entendemos por democracia participativa? ¿Está la nueva política ahondando en ella? 'Realidades avanzadas 2' plantea todas estas preguntas. Hablamos con su directora, Simona Levi, que critica mitos de la participación, ensalza el 1-O y advierte a los activistas: "Una mosca a la que chafan enseguida, no sirve de mucho".

Yeray S. Iborra
 
 
 
Simona Levi durante la actuación | Edu Bayer

Simona Levi durante la actuación | Edu Bayer

Simona Levi (Turín, 1966) ha llegado pronto a muchas cosas –ella y su grupo, Xnet, auspiciaron el caso Bankia– pero los últimos días la agenda se la come. La veterana activista sigue con sus trabajos anticorrupción y además está apunto de estrenar una nueva-vieja obra de teatro: Realidades avanzadas 2, un remake del espectáculo estrenado por Conservas –su grupo– en 2007 y que sigue, por desgracia, de plena vigencia. ¿Qué entendemos por democracia participativa? ¿Está la nueva política ahondando en ella?

Levi ha tenido que prescindir de un par de chistes de la obra que hace diez años eran perfectamente asumibles. Después del affaire Valtonyc, la Audiencia Nacional está agitada y la activista piensa que si son pocos (los activistas), no pueden permitirse ser menos: “Una mosca a la que chafan enseguida, no sirve de mucho”, remarca. “Hay que ser ágiles, tener sentido del humor, trabajar pasiones alegres. No echarnos a las bayonetas a pecho descubierto, sino hackear, hacer aikido a la realidad”.

La directora de teatro y coautora de libros como Votar y cobrar. La impunidad como forma de gobierno (Capitan Swing, 2017) o Cultura libre digital – Nociones básicas para defender lo que es de todxs (Icària, 2012), que pondrá de largo su nuevo espectáculo en el Grec el próximo 9, 10 y 11 de julio, critica con vehemencia los mitos de la participación y ensalza el 1-O. “Esas cosas que el 15-M o el 1-O demandaron de forma sana no pueden ser engullidas por la maquinaria de la propaganda política”.

Hace diez años estrenaba Realidades avanzadas. ¿Sigue vigente?

Sí. Y además hemos tenido que quitar un par de chistes. Es una obra que se ha visto internacionalmente en todos estos años pero ahora hay un par de chistes por los que la Audiencia Nacional nos haría acompañar a Valtonyc al calabozo. Hay cosas que eran parte de la creación artística como crítica social que ahora ya no se pueden hacer.

¿Qué es lo que no se puede decir o hacer ahora mismo?

Nosotros hacíamos alusión al hecho que, cuando a la gente se le quitan todo, esta se puede poner violenta. Era una ironía, una observación, pero la hemos quitado por prudencia porque hemos perdido mucha libertad de expresión.

¿Eso es una victoria de la autocensura?

Sí, pero somos militantes al pie del cañón; yo llevo 40 años haciendo esto… Y no estamos de acuerdo que se martirice a las personas. Se pueden hacer críticas muy contundentes sin necesidad de inmolarse: no les podemos dar herramientas para que nos quiten de en medio.

El arte siempre se las ha apañado para que llegara el mensaje sin inmolarse.

Exacto. Lo más importante para avanzar es que la gente dispuesta a luchar, que es poca, no caiga en el martirio. Esas formas de lucha son poco empoderantes. A los mártires, no los critico, claro que no: hay circunstancias en que te juegas la vida, pero en otras ocasiones, cuantos menos luchadores vayan a prisión o reciban ataques que los desacrediten, mejor. Yo no hablo mucho de autocensura porque es responsabilidad de los activistas manejar la situación: hacer el máximo con el menor riesgo posible.

Muchas veces se tiende a lo contrario, a lo directo. ¿Cree en ello, o mejor ensanchar las bases?

A veces hay que ampliar las bases y a veces no… Aunque lo de ampliar las bases… Siempre ha sido una consigna de los movimientos sociales de izquierdas, pero desde que yo trabajo en nuestras propios formas políticas con Xnet, nuestro método en red, para mi lo de ampliar las bases es un deseo pero no la condición sine qua non: lo importante es estar siempre presente en la narrativa. Ya seas un bloguero aislado, un grupito freak como Xnet o mucha gente en una protesta. Hay que estar presente para impedir al mal arrasar con todo, porque si lo dejamos, arrasa. Una mosca a la que chafan enseguida, no sirve de mucho. Hay que ser ágiles, tener sentido del humor, trabajar pasiones alegres y no tristes, compartir el power. No echarnos a las bayonetas a pecho descubierto, sino hackear, hacer aikido a la realidad.

Votación durante el espectáculo | Edu Bayer

¿Cómo han trasladado toda esta cuestión de la participación en el teatro con Realidades avanzadas 2?

Como te decía, la obra de hace diez años, no ha cambiado mucho. Eso sí, la obra de 2007 no era sobre participación, sino sobre la propiedad (inmobiliaria, espacio público y demás). Y entonces usábamos el juego de la participación para hablar de las falacias alrededor de esta propiedad. El espectáculo ahora no se centra en la propiedad pero utiliza el juego escénico para hablar de la participación en sí: el espectáculo son una serie de votaciones. ¿Por qué? Se nos venden unos mitos, el propio de la democracia participativa, y esa propaganda es muy peligrosa. Está compartida por todos los poderes fácticos, de derecha e izquierda. La sociedad civil se deja embaucar fácil por esos mitos que no son para nada realidad, sino mitos de la propaganda. Yo comparo el mito de la dictadura del proletariado con el de participaremos todos: un mito más, una imagen folclórico-mitológica.

¿El 1-O superó ese mito?

Correcto. Luchamos porque esas cosas que el 15-M o el 1-O demandaron de forma sana no puedan ser engullidas por la maquinaria de la propaganda política.

El espectáculo que dice que el poder “se dedica al presente” y que la sociedad civil debería “pensar el futuro”.

Los gobiernos y las leyes sirven para cristalizar las conquistas. Una lucha por el voto a las mujeres como una cabrona y, en un momento determinado, se consigue la conquiste y se integra esta en las instituciones. Es la cristalización del presente. Raramente los partidos son el equivalente a la acción social y civil; los partidos raramente innovan, van siempre por detrás de la sociedad civil. El rol de las instituciones no es nunca de vanguardia, pero cuanto peor es un gobierno más doloroso y largo es que cristalice lo que la sociedad civil ya hace: mujeres, homosexuales, desahucios… Son cosas que la sociedad civil pelea mucho antes que la política institucional. En función de si hay cuatro siglos de inquisición o cincuenta años, se consigue algo más rápido o más lento. Se trata de reducir al máximo el sufrimiento por estas conquistas.

¿En el terreno municipal se ha visto algo parecido a esto que dice?

Claramente. No hay más que añadir, señoría. Las instituciones no pueden ser vanguardia. No ahora mismo.

Teniendo en cuenta la cantidad de urgencias que hay en lo social, ¿pensaron en hacer su nueva obra sobre otra cosa?

Nos interesaba no dejar morir un material que es vigente, aunque de 2007. Y lo queríamos hacer, diez años después, en vista al año electoral. Hay mucho fanatismo, y los fanboys y fangirls de Podemos son un ejemplo, un ejemplo tóxico y venenoso y cómplice que hace que repitamos el día de a marmota una y otra vez basados en redes clientelares. Para nosotros recuperar esta obra sirve para pedir a la ciudadanía que en los próximos ciclos electorales no traguemos más con estos formatos mesiánicos de las campañas políticas.

¿El Grec era la mejor plaza para pedir eso a la ciudadanía? ¿La plaza más popular?

El Grec tiene una oferta al 50% de descuento: y no, no puede costar tan caro el billete, pero ese es un problema del Gremio del Teatro, yo siempre fui crítica con eso. Más allá de eso, el Grec es un festival al que va bastante gente, no es para especialistas. Es una fiesta de verano. Entre esto y la programación en un teatro, vimos claro el Grec. Creemos que es el mejor escaparate de Barcelona.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*