Riace, la resistencia en la Europa fortaleza

Calabria es una tierra de contrastes y contradicciones. Lo que una vez fue la cuna de la civilización occidental, hoy es una región pobre, con altas tasas de paro y en gran parte controlada por la ‘ndrangheta (mafia calabresa). Pero es allí donde Domenico Lucano, el alcalde de Riace, desarrolló su política de puertas abiertas con migrantes y refugiados.

Gaby Poblet
 
 
 
Riace se ha convertido en un ejemplo para Europa | Valeria Fioranti - https://www.instagram.com/valeria_fioranti/

Riace se ha convertido en un ejemplo para Europa | Valeria Fioranti - https://www.instagram.com/valeria_fioranti/

En el extremo sur de Italia, un pequeño pueblo desafía a la Europa fortaleza i al racismo de Salvini. Se trata de Riace, situado en la costa de Calabria sobre el Mar Jónico. Es el mismo pueblo que en los años 70 se hizo famoso por unas preciosas esculturas de guerreros de bronce de la Grecia Clásica. Calabria es una tierra de contrastes y contradicciones. Lo que una vez fue la cuna de la civilización occidental, hoy es una región pobre, con altas tasas de paro y en gran parte controlada por la ‘ndrangheta (mafia calabresa). Pero es allí donde Domenico Lucano, el alcalde de Riace, desarrolló su política de puertas abiertas con migrantes y refugiados.

Lo de “puertas abiertas” es literal. Domenico Lucano odia las llaves, y en Riace hay varias casas restauradas para poder quedarse, ya sea de vacaciones o a vivir. El proyecto comenzó en 1998 con la llegada de un barco de refugiados kurdos a las costas de Riace. Los vecinos salieron a ayudar y los acogieron en el pueblo. Unos años más tarde Riace se unió al SPRAR, el programa de protección de solicitantes de asilo del estado italiano y desde entonces acogieron a más de 500 refugiados de Iraq, Etiopía, Somalia, Kurdistán, Afganistán, Palestina, Pakistán, Iraq, Camerún, Nigeria, Senegal, Costa de Marfil y Mali.

Cuando Domenico Lucano se convirtió en alcalde en 2004, la idea fue más lejos. La hospitalidad, un valor de la cultura local, pasó a ser su Política, con mayúsculas. Y fue justamente la emigración lo que inspiró la base del proyecto actual. Lucano y su equipo realizaron incontables llamadas a Argentina, Estados Unidos, Venezuela, Australia y Canadá para localizar a los antiguos dueños de las propiedades abandonadas, que habían emigrado muchas décadas atrás. La respuesta de emigrantes y descendientes fue muy positiva, y muchos cedieron sus casas vacías y cerradas desde hace más de 50 años para que ahora puedan ser habitadas por inmigrantes. El ayuntamiento se ocupó de restaurarlas mediante cooperativas y pequeños créditos de la banca ética, lo cual además generó trabajo. Con esta política, Lucano intentó romper con el sistema asistencial y crear un modelo de acogida basado en la justicia social y en la emancipación. Acoger a migrantes y refugiados permitió rehabilitar el pueblo, impulsar cooperativas, generar trabajo, reabrir los antiguos talleres de artesanía, abrir escuelas y guarderías, y evitar la emigración de jóvenes.

Un ejemplo de ello son los talleres de artesanía y de tejidos, una antigua tradición calabresa. Mujeres de Riace que habían heredado la sabiduría del trabajo de la fibra en los telares, fundaron la cooperativa Il Ruscello (El arroyo), a la cual luego se unieron mujeres refugiadas. Los talleres se convirtieron en un punto de encuentro e intercambio de conocimiento de mujeres de todo el mundo. Angela, una joven tejedora nacida y crecida en Riace, cuenta que su compañera de trabajo Rosine, camerunesa que llegó en patera hace 3 años, ahora es una de sus mejores amigas. A su vez, Rosine explica que Riace le recuerda a su pueblo natal de Camerún y allí puede criar a su hija de 4 años – nacida en Libia – y a su hijo Philippe de 7 años con total seguridad y libertad. Es por eso que Riace no es solo un pueblo de acogida, sino que es una pequeña comunidad global, tal como le gusta explicar al alcalde Lucano y a Tiziana Barillà, periodista calabresa que recientemente publicó un libro sobre el modelo de Riace – traducido al castellano y publicado por Icaria Editorial con el título de “Utopía de la normalidad”.

Dos grandes peligros

La política de Lucano de acoger migrantes incluye también un desafío nada fácil: evitar la infiltración de la mafia, que ve en la acogida un negocio. El sistema de asilo en Italia cuenta con cientos de miles de plazas de acogida y una financiación de 35 euros por día por cada solicitante de asilo. Muchos centros de acogida están relacionados a clanes mafiosos, y gran parte del dinero acaba tragado por la corrupción y la malversación, como sucedió en el centro Milo en Sicilia o en centros de Roma, entre otros. Lucano intenta optimizar al máximo esa subvención y no la utiliza de manera asistencial, sino que la invierte en crear empleo y becas de trabajo, de manera que el beneficio repercuta en toda la comunidad. Actualmente, Riace cuenta con 1.800 habitantes, y el programa acoge a 165 personas refugiadas entre los cuales hay 50 menores de edad.

Además de lo que supone evitar y desafiar a la ‘ndrangheta –en ocasiones puede costar la vida– Lucano se enfrenta ahora a otro enemigo, el ministro Salvini, quien tiene a Riace en el punto de mira y se esmera en boicotear el proyecto a través de insultos y del bloqueo de los fondos del sistema de asilo. A principios de agosto, mientras se llevaba a cabo el festival cultural en Riace, Lucano y su equipo realizaron una huelga de hambre en protesta por los impagos, una medida extrema después de 10 meses de espera y reclamos de las subvenciones.

El modelo de Riace también fue adoptado por otros pueblos de la zona como Camini, Gioiosa Tauro, Stag…. Más allá de la acogida, la solidaridad y el enfoque emancipatorio, otro aspecto importante del modelo Riace es que logró superar la lógica de la emergencia, que Italia viene practicando desde hace más de 20 años. Cabe recordar que Italia es el país de Europa que gestiona más plazas de acogida y que financió rescates marítimos efectivos como fue en su momento la operación Mare Nostrum (luego suspendida por falta de fondos y apoyo europeo). Italia es también el único país que intentó aplicar la directiva de Protección Temporal (en 2011). Fueron políticas de emergencia para el rescate y el asilo, en tanto Italia es un país de frontera Schengen, pero que descuidaron la cohesión social o bien no alcanzaron a elaborar una gestión adecuada de integración social. Lamentablemente y como suele ocurrir, la extrema derecha se aprovechó de ello y abonó el terreno para el crecimiento del racismo y el fascismo. Por el contrario, en Riace, Lucano y su equipo entendieron que la protección internacional excede el ámbito de la extranjería y el asilo, y vieron en la acogida de refugiados una oportunidad de “rescatar” a su pueblo que estaba a punto de desaparecer. Sabían que no lo lograrían sin cohesión social y por eso lo plantearon como un elemento fundamental del proyecto, haciendo ver a los habitantes de Riace que los inmigrantes son conciudadanos. “Ellos nos han rescatado a nosotros”, suele decir Lucano.

Riace abrió las puertas no solo para acoger, abrió las puertas para dar un mensaje al mundo, y los gobernantes de toda la Unión Europea deberían tomar nota. Quien llega a Riace pertenece a Riace, y Riace le pertenece. Por eso, este pequeño pueblo calabrés es ahora un símbolo de la resistencia contra el racismo de Salvini y contra los muros de la fortaleza europea. Los famosos “bronces de Riace” nos recuerdan el esplendor cultural de aquella Magna Grecia que inventó la democracia y nos recuerdan también que el Mediterráneo fue un punto de encuentro de culturas. Hoy Riace también nos lo recuerda con su comunidad global. Y nos recuerda que otra política de acogida y de integración social en Europa es posible y que aquellos viejos valores de hospitalidad, justicia social y democracia aún siguen vigentes.

2 Comments en Riace, la resistencia en la Europa fortaleza

  1. Susana Poblet // 22/08/2018 en 14:39 // Responder

    Genial! Necesitamos muchos Lucanos, no?

  2. Excelente artículo! Ojalá que esta iniciativa se propague por el mundo y le gane a la marea neoliberal.

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