Registro de la jornada: ¿vivir para trabajar o trabajar para vivir?

Es necesario que las empresas negocien y asuman sus responsabilidades. Y eso no debe suponer un problema, como nos quieren hacer creer. En muchos países de Europa el registro de jornada funciona desde hace años con regularidad y normalidad

Núria Gilgado
 
 
 
clocking system

clocking system

El 12 de mayo finalizó el plazo que tenían todas las empresas para adaptarse y establecer los sistemas necesarios para registrar el horario de todas las personas trabajadoras. Es decir, lo que coloquialmente se conoce como «fichar». El registro de la jornada es una medida largamente reivindicada por UGT: en los últimos años la hemos incorporado a nuestros decálogos de negociación colectiva y la hemos trasladado a todas las plataformas de los convenios colectivos que negociamos, también a la plataforma del Acuerdo Interprofesional de Catalunya.

Desgraciadamente, hasta que no ha sido obligatorio por ley, las empresas y las patronales se han negado sistemáticamente a introducir una cláusula en la negociación colectiva que garantice el derecho a la contabilización de la jornada de los trabajadores y las trabajadoras. ¿Por qué razón? Se escudan en que el registro de la jornada es un sistema del siglo XIX y lo catalogan como costoso, negativo, rígido y que atenta contra la flexibilidad.

La realidad que esconde su firme oposición, sin embargo, es más cruda e interesada: en Catalunya, el 60,2% de las personas ocupadas trabajan más de 40 horas a la semana; y, concretamente, el 10,25% trabajan más de 45. En Catalunya, durante todo el 2018 se hicieron más de 77 millones de horas extras, de las que el 44% no se pagaron. Obligar los trabajadores a prolongar sus jornadas por encima de lo que marca la ley, no pagar ni compensar en descanso las horas que trabajan de más y, en definitiva, trabajar gratis, sí es esclavitud laboral.

167 millones perdidos por horas hechas no cobradas

Además, este fraude de ley tiene varias vertientes. Por un lado, como hemos visto, la pérdida directa que supone para el bolsillo de los trabajadores y las trabajadoras no haber cobrado casi 34 millones de horas extras en 2018. En segundo lugar, el hecho de que Catalunya haya dejado de recaudar a lo largo del último ejercicio más de 167 millones de euros por estas horas extras trabajadas y no cobradas ni recuperadas. Y, en tercer lugar, la repercusión directa que esta práctica fraudulenta supone para el mercado laboral catalán: si todas estas horas extras las trasladáramos a jornadas completas, se habrían podido crear más de 44.200 puestos de trabajo.

De hecho, el registro de la jornada es una obligación empresarial que es fruto de los incumplimientos empresariales cometidos durante los últimos años y que debe impedir la vulneración de la legalidad vigente en materia de jornada y descansos. Y en ningún caso puede ser una excusa para amenazar a las personas trabajadoras ni tampoco para renegociar las jornadas laborales y los descansos y pausas que, recordemos, no son objeto de esta ley, y que ya han sido pactados en los convenios colectivos y acuerdos de empresa.

En el 37% de las empresas no se registra la jornada

Durante el primer mes de vigencia de la obligatoriedad del registro de la jornada ya hemos tenido oportunidad de ver qué triquiñuelas están dispuestas a hacer algunas empresas para evitar y eludir su responsabilidad. De las más de 350 encuestas que hemos hecho a nuestros delegados y delegadas para conocer de primera mano cuál es la situación de aplicación de la normativa, podemos extraer que el 37% asegura que en su empresa o centro de trabajo no se registra la jornada de trabajo, y 8 de cada 10 afirman que el sistema de registro no ha sido consensuado entre la empresa y la representación de los trabajadores y las trabajadoras.

Celebramos que por fin podamos disponer de una norma de registro horario, al tiempo que lamentamos que el Gobierno haya perdido una oportunidad única para poner fin verdaderamente a los excesos y los abusos de la jornada. Entendemos que la norma es demasiado blanda, como demuestran las bajas sanciones previstas para los casos de incumplimiento (que oscilan entre los 626 y los 6.250 euros). Seguro que algunas empresas optarán por pagar la sanción que pudiera imponer la Inspección de Trabajo en lugar de registrar la jornada de trabajo y pagar los excesos de jornada.

A través de la negociación colectiva, nuestro papel volverá a ser clave para regular el registro de la jornada mediante el convenio colectivo. Cada empresa y cada centro de trabajo tendrá que encontrar el mecanismo o el sistema de control horario que mejor se adapte a las especificaciones concretas de la empresa y de sus trabajadores y trabajadoras. Es necesario que las empresas negocien y asuman sus responsabilidades. Y esto no debe suponer un descalabro, como nos quieren hacer creer. En muchos países de Europa el registro de la jornada funciona desde hace años con regularidad y normalidad.

En este sentido, los trabajadores y las trabajadoras también queremos dar la bienvenida al siglo XXI, un nuevo siglo donde podamos trabajar para vivir y no tengamos que vivir para trabajar.

Núria Gilgado
Sobre Núria Gilgado

Núria Gilgado és Secretària de política sindical d'UGT Catalunya Contacto: Twitter | Más artículos

1 Comentario en Registro de la jornada: ¿vivir para trabajar o trabajar para vivir?

  1. Devintalry // 06/07/2019 en 19:25 // Responder

    2002 WRX

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*