«Quiero pensar que tras las elecciones catalanas, ERC no se quedará en el rencor y entrará al gobierno en Barcelona»

Gala Pin fue concejal de Ciutat Vella durante el primer mandato de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. Es una de las 7 que no ha repetido en esta segunda legislatura que se adivina tensa, dentro y fuera del consistorio. Hablamos con ella sobre el posible coste que tendrán los votos de Valls y la opción, que los comunes todavía no descartan, de gobernar la ciudad con un tripartido de izquierdas

Sandra Vicente
 
 
 
Gala Pin, durant l'entrevista | Victòria Oliveres

Gala Pin, durant l'entrevista | Victòria Oliveres

Gala Pin fue concejala de Ciutat Vella durante cuatro años intensos y, justo una semana después de la investidura, aparece por el distrito que tan bien conoce, con apariencia relajada y una sonrisa bien amplia. «¡Estoy muy bien!», Exclama cuando se le pregunta por la primera semana lejos del consistorio. «Tengo tiempo para hacer cafés, pasear, leer…», asegura, pero dice también que el sentimiento es agridulce. «La institución es muy angustiosa, es un espacio exento de vida, pero también tiene un potencial que no hay que despreciar y debemos usar».

Ahora, pues, a pesar de no tener muy claro qué hará, asegura que le apetece volver a la militancia de base, en espacios «como la PAH, donde aprendes de dignidad y encuentras gente de verdad». Gala Pin fue una de las 7 concejalas de Barcelona en Comú que dejó la primera fila después de cuatro años y que, por tanto, no encarará esta segunda legislatura de Colau que comienza con polémica y tensión dentro y fuera del consistorio. «Hacer política es darlo todo para que los otros concilien. Y yo no siento que pueda estar al 100%. No quiero quedarme para calentar la silla».

Cuando anunciaste que no repetirías, hablaste de «honestidad»

No hay demasiado más que lo que ya expliqué: es un trabajo con mucha responsabilidad y que implica una dedicación muy alta. Yo ya no tenía ni la cabeza ni el cuerpo para estar cuatro años con la misma dedicación y no quiero estar por estar. Cuando la gente de los barrios me decía que nuestras decisiones cambiaban sus vidas, me lo creía, por tanto, les debía responsabilidad. Tampoco creo que sea bueno estar demasiado tiempo en política institucional, debemos evitar la sensación de posesión respecto la institución.

Fuisteis 7 los concejales de BeC que decidisteis dejarlo. Lo anunciaste en el mismo momento que Mercedes Vidal. Tú decías que era por honestidad. Ella, por conflictos internos.

Hemos tenido discrepancias, evidentemente. Pero mirando los gobiernos del resto del Estado creo que hemos tenido un equipo de gobierno muy cohesionado. Es verdad que ha habido la cuestión de los Comunistas, con Nova, Alamany y Nuet … pero yo, sinceramente, he sido incapaz de seguir esta telenovela. Más allá de eso, Jaume Asens y Gerardo Pisarello se han marchado en Madrid, que son figuras que hacen mucha falta, y el resto ya anunció que se estarían sólo cuatro años.

La institución es cansada y dura. Y trabajas con gente con la que no compartes visiones. Hay quien piensa que la unanimidad en el pleno se traslada a la sociedad. No nos enteramos de nada. La política representativa no representa a toda la sociedad. Hay partidos que no luchan por los intereses de la gente que les ha votado, sino por los intereses del propio partido.

Esto no quiere decir que no haya gente buena haciendo política en los partidos tradicionales. Miquel Iceta sería un buen ejemplo. Puedes estar de acuerdo o no con él pero es buen político. Hay buena gente que se lo cree, como Sonia Recasens, del PDeCAT, pero también hay gente que está allí porque ves que sabe hacer bien el la pelota, no porque sean los mejores para estar en la administración pública.

En tu última intervención en el pleno del Ayuntamiento decías que la ciudad es conflicto. ¿Crees que lo habéis gestionado bien?

El tablero de juego ha cambiado. Llegamos en un clima rousseauniano, en el que parecía que se podría elaborar un nuevo contrato social, y ahora estamos en un contexto hobbesiano. Nosotros llegamos para cambiar la realidad, pero esto depende de quién está y quién no en el tablero de juego. Y esto incluye la calle y la institución. Han cambiado las piezas y nos ha faltado reflexión colectiva.

El conflicto es necesario y desde la institución no se le debe tener miedo. Uno de los problemas que tiene la izquierda es que no afronta contradicciones y, por ejemplo, una de ellas puede ser que no pensamos la seguridad. Al pensar en grandes ciudades, la poli está ahí. No se puede plantear la planificación urbana sin tener en cuenta la economía sumergida o criminal. Por eso no hemos rehuido reconocer que necesitábamos más policías. No uno en cada esquina, pero sí efectivos que nos ayuden a hacer un trabajo más profundo sobre conflictos como el narcotráfico y que nos permitan ir más allá de la interpretación estigmatizadora de detener a la persona que vende o consume en la esquina.

En los temas polémicos debes ser sincero.

Recogiendo esto último. ¿Crees que desde Barcelona en Comú habéis sido sinceros a la hora de plantear a los ciudadanos la investidura de la mano de Valls? Durante las dos semanas de negociaciones las posturas de BeC fueron diversas, desde un tuit tuyo que decía «¿Estamos tontos? No vamos a pactar con Valls» a ser Ada Colau investida con sus votos

Entiendo este postulado y nos hubiera gustado que los resultados fueran diferentes para no tener necesidad de los votos de Valls. Yo era una de las grandes defensoras del tripartito, porque era el más fiel a lo que había salido en las urnas y nos aseguraba romper la política de bloques para hacer política de ciudad. Ahora bien, evidentemente creo que la mejor alcaldesa que puede tener esta ciudad es Ada Colau. Y entiendo las contradicciones, que yo misma tuve. Era la primera en pensar que no nos regalaría nada, pero después de la rotura con Ciudadanos, pensé que esos votos sí pueden ser gratis.

Pero esta ruptura se dio después de la investidura, así que no pudo ser argumento durante las negociaciones

Si. Pero con nosotros seguro que no hay ningún tipo de acuerdo. Y esta era una de las cosas que nos daba miedo no explicar bien. Nos incomodan los votos de Valls no sólo por él, sino por los motivos por los que nos los da. Josep Ramoneda explica muy bien el escenario: se ha dicho que apartar a ERC de la alcaldía de Barcelona simplemente por su postura independentista es una ‘estrategia de estado’. Pero de haber sido éste el motivo, más bien habría sido un ‘desastre de estado’.

Pero lo que pasó es que Maragall basó su estrategia en la convicción de que Colau nunca aceptaría votos de Valls y que, por tanto, creía tener la sartén por el mango. Pero Colau ha salido de la lógica de la izquierda tradicional y dijo, si son gratis te los cojo.

En política no hay casi nada gratis

Creo que esto va más allá de cómo explicamos las cosas. No es una situación que vaya de discursos, sino de gestos y hechos. Dependiendo de lo que hagamos los tres primeros meses de gobierno podremos mostrar que efectivamente son a cambio de nada.

Yo me reafirmo en el tuit que hice, no hemos pactado con Valls. Nos ha dado los votos, gratis. Pero sí que creo que ahora, para mantener la credibilidad, es necesario que lo demostramos con actos y acciones los próximos meses.

Ahora, tal vez no va de palabras, pero en el momento en que sí era imprescindible hacer una buena comunicación de lo que estaba ocurriendo en los despachos, ¿crees que os supisteis hacer entender?

Creo que tener a Maragall de alcalde, sinceramente, hubiera sido nefasto para la ciudad. Incluso los que estábamos intuitivamente mucho más a favor a un pacto de izquierdas, debemos saber ver la oposición tan nociva que hicieron durante los últimos meses de gobierno. Los otros partidos sabías que cuando te decían sí era sí, y cuando te decían no era no. Pero con Esquerra siempre era un «sí, pero…».

Con un tema tan primordial como el CAP Raval Nord, en noviembre nos dijeron que seguro votarían a favor de la Misericordia, pero luego nos encontramos con los votos en contra. Priorizaron un pacto con su socio de gobierno en la Generalitat por delante de un centro de atención primaria. La política la hacen personas también y creo que la lista del PSC es mucho mejor que la de ERC.

Sabíamos que los votos de Valls tendrían un coste y no nos gusta. Pero estamos ante un debate que debemos confrontar continuamente, que es ver cómo te mueves entre el purismo ético y el pragmatismo. Hemos venido para mejorar las cosas para las personas que están más jodidas de la ciudad y, para ellos, la mejor alcaldesa es Ada. Pero hay que ver que el fin no justifique siempre los medios. Es un terreno resbaladizo.

Hay tres lecturas, una es la que propones. Otra es la que plantea que si Colau no era alcaldesa, no hubiera repetido como concejala o no hubiera aguantado los cuatro años en la oposición y, sin su figura, BeC se tambalearía muchísimo

No es desde aquí desde donde hacíamos el cálculo, aunque evidentemente hemos debatido sobre qué hubiera supuesto estar en la oposición. Y estábamos convencidos de que podíamos inventar otra manera de estar ahí: no había que estar de la misma manera que los partidos que nos han hecho la oposición nosotros. Pero no pensamos en qué era mejor para el proyecto de los comunes, sino lo mejor para la ciudad. Tuvimos que pensar desde donde teníamos más capacidad de transformación y la gente nos votó para que Ada fuera alcaldesa.

Todos los votantes pretenden eso, incluyendo los de ERC

Sí, pero nosotros teníamos 10 concejales y sólo 4.000 votos de diferencia. Ellos eran la lista más votada, y no nos daba miedo estar en la oposición pero era más importante estar en la alcaldía. Porque una cosa que hemos aprendido es que la institución es más lenta que el caballo del malo y si quieres consolidar cambios necesitas cuatro años más.

Volviendo atrás, porque no me has respondido. La figura de Ada Colau pesa mucho, ¿cómo se hubiera articulado en la oposición?

Por suerte tiene este peso. Ella nos dijo que si teníamos que ir a la oposición haría lo que decidiéramos: quedarse o marcharse.

¿Se hubiera quedado los cuatro años?

En el momento en que lo discutimos, sí. Después, quién sabe. La vida cambia.

Hablábamos de tres lecturas sobre los pactos de investidura. La tercera es la que se visibilizó en Plaça Sant Jaume, la que interpretó el pacto como una vía para evitar que el independentismo gobernara Barcelona. Esta es la más nociva

Es súper importante no confundir independentismo con processismo. ¡Basta ya de processismo! Esta es una hipótesis que se ha demostrado errónea, que nos ha traído mucho sufrimiento. Esto no quiere decir que no hayamos tenido un gobierno y un estado que ha hecho un despliegue de represión injusta e intolerable en democracia. Pero en las ciudades se deben hacer políticas de ciudad. Hay que trabajar por un gobierno que piense por la ciudad, no en lógica independentista o españolista. Si hay una parte de la población que quiere pensar que todo tiene que ver sólo con la independencia, que lo piensen. Pero nosotros hemos venido para hacer políticas de ciudad más allá de la postura nacional.

Poner el lazo amarillo justo después de la investidura en la fachada del Ayuntamiento, a pesar de saber que al supuesto futuro socio de gobierno no le gustaría, es un gesto para demostrar que tenemos una alineación clara, que es la antirepresión. El día de la investidura, cuando habló Forn, desde los Comunes nos levantamos y gritamos «libertad». Desde el PDeCAT nos dieron las gracias. Pero no lo hicimos por ellos, sino porque nosotros hemos pasado por situaciones similares. Sus gobiernos han puesto a amigos nuestros en prisión, sin ningún tipo de apoyo mediático, ni dinero ni gente en las plazas gritando por su libertad.

Y aún así, nosotros compartimos un sentimiento de justicia mínimo. Igual que estoy en contra de la represión a Aturem el Parlament, estoy en contra de esta. No tiene que ver con alineaciones políticas o nacionales, sino con cultura antirepresiva. Pero los hay, entre los que defienden la libertad de los presos, que no tienen ni idea de cultura antirepresiva.

Así, no fue un movimiento para evitar un gobierno independentista, sino buscando lo mejor para Barcelona. Quien quiera leer todo con el prisma del Procés que lo haga; creo que se equivoca y le hace un flaco favor a la ciudad. No me preocupan los hiperventilados, que están en las filas de todos los partidos, me preocupa que ERC y el PDeCAT no se desmarcaran de determinadas actitudes que se vieron en la plaza.

Después de que Laura Pérez denunciara los gritos de ‘puta, zorra o guarra’, Maragall declaró que si se la hubiera votado a él como alcalde, no se hubiese dicho eso en la plaza

En lugar de decir «insultos machistas nunca, nos encontrareis aquí, a pesar de las diferencias políticas…» va y dice esto. A mí me pareció de miseria. No tiene ni idea de lo que significa el patriarcado. No hubo gente de Esquerra desmarcándose de estas actitudes, entiendo que estén cabreados por haber perdido la alcaldía y no espero que celebren el mandato de Ada, pero sí pedir contención.

¿Confías que pueda haber un gobierno con ERC?

Quiero pensar que sí. Que después de unas elecciones catalanas podremos conseguir que ERC entre en un gobierno tripartito. Creo que sería bueno para la ciudad y para la izquierda que se rompiera este tándem con PDeCAT. Confío en que ERC no se quede pegada en el rencor y priorice la ciudad.

El otro actor de este tripartito es el PSC, con el que ya pactasteis y rompisteis debido al 155, que era una cuestión que no tenía que ver con la gestión de la ciudad. Ahora vendrá la sentencia del juicio y que puede hacer daño. ¿Crees que después de la sentencia ERC entraría a un gobierno con el PSC? Y vosotros, ¿mantendreis el pacto si las sentencias son duras?

La política en general y la catalana en particular tiene la capacidad de cambiar de una manera tan rápida que hacer de pitonisa es complicado. Nosotros nos mantendremos firmes con las líneas rojas de la represión y en la necesidad diálogo y un referéndum pactado y con garantías. Trabajaremos en lo posible para la libertad de los presos y para que la violencia del 1-O no quede impune. Aquí, el PSC ya verá cómo se quiere posicionar y nosotros cómo reaccionaremos. Pero se darán cuenta que les pasa factura estar en este juego del 155.

Por último, hablemos del macrodispositivo policial que se organizó la semana pasada en Ciutat Vella, que terminó con un control de extranjería en una terraza de un bar de la Rambla del Raval.

Esta operación debía darse antes de elecciones. Y ojalá hubiera sido así. Pero esta operación, por lo que sé porque yo ya no era concejal cuando se dio, fue conjunta entre Mossos, Guardia Urbana y Policía Nacional, cuando normalmente es una cooperación sólo entre los dos primeros. Y sé que lo que se montó en la Rambla del Raval no era un checkpoint para todos que pasaban, sino sólo para la gente que estaba siendo identificada dentro de los pisos.

Decías que BeC tiene tres meses para demostrar que los votos de Valls han salido gratis. La imagen de la policía custodiando una terraza en el Raval haciendo identificaciones puede que no ayude

Sí. Pero desde el Ayuntamiento no se determina cómo se hace el dispositivo policial. Nosotros podemos marcar prioridades pero no determinar qué dispositivos se montan. Y con una operación con tres cuerpos policiales, quien seguro que no decide es el Ayuntamiento. Sabemos que tenemos que cambiar la ley de extranjería, pero hemos entendido que en la medida que existe una legislación vigente, no puedes pedir a la policía que no la cumpla. No tenemos ninguna potestad para decir a la Policía Nacional que no puede comprobar que se esté cumpliendo una legislación que, a pesar de que a mí me parezca injusta, está vigente.

Volvemos a lo que decías de ser sinceros

Yo he intentado hacer mucha comunicación en corto con los y las vecinas de Ciutat Vella. Aunque a veces cuesta hacerse entender. Con el tema de los pactos lo hemos visto: no se entendía nada de lo que decíamos y parecía que escondiéramos información. Mezclábamos dos niveles: el ético y el práctico y nuestra gente no entendía qué pasaba, hasta que no decidimos que queríamos ir a la investidura, no supimos explicar qué pretendíamos hacer. No se entendía.

Ada fue haciendo vídeos porque no es que no tengamos ningún medio de comunicación afín, sino que unos tienen un aparato de estado y los otros TV3, Catalunyaa Radio… pero eso no quiere decir que nos tendríamos que explicar más y mejor.

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