“Para entender el por qué de la cal viva deberíamos seguir escarbando hasta encontrar a los muertos de las cunetas”

Axun Lasa fue víctima de tortura policial en la Euskadi dominada por el discurso y la fractura en la época de ETA. Hermana de Joxean Lasa, la primera víctima de terrorismo de los GAL, se dedica a buscar el entendimiento entre víctimas y a exigir al Estado que afronte el pasado con valentía. “Hay que mirar atrás, desde el 36, para entender el presente y el pasado, porque ETA no empezó en los 60, venía de lejos”

Sandra Vicente
 
 
 
Axun Lasa, víctima de tortura policial i germana de Joxean Lasa, priemera víctima de terrorisme dels GAL | Sandra Vicente

Axun Lasa, víctima de tortura policial i germana de Joxean Lasa, priemera víctima de terrorisme dels GAL | Sandra Vicente

Axun Lasa tiene una presencia imponente; manos firmes y mirada determinada que se suavizan con una sonrisa intermitente, pero frecuente en su rostro. No vacila nunca, tiene las respuestas claras en su cabeza, tras años, décadas de reflexion, conjunta y en solitario, sobre el dolor y la pérdida. No vacila, pero se reserva una pausa antes de cada respuesta para atinar con los términos. Sabe que las palabras, pasados los años, pueden ser un arma mucho más potente que una bomba.

Así lo cree y lucha, para resolver el dolor y para arrojar luz sobre esa división que se vivió en Euskadi desde que ETA resolvió acceder a sus objetivos políticos con la violencia y el Estado respondió con los GAL y las torturas policiales. El abismo que podría parecer separar a unos y a otros, para Axun no es más que una grieta: “a misma vulneración de derechos, mismo trato”, sostiene.

Axun pertenece a esas famílias que crecieron en el silencio; el de no poder hablar de la tortura, el de no poder hablar de ETA ni saber dónde está su hermano, Joxean Lasa. El joven, de 18 años, fue víctima, juntamente con Joxi Zabala, del primer acto terrorista de los GAL. Permanecieron dos años bajo cal viva y 10 sin identificar. Este es de los pocos casos que ha tenido un juicio y unas condenas por los hechos, pero “no fueron justas”, según denuncia Axun, ya que, a pesar de pedirse penas de 80 años de cárcel, los culpables salieron a los cuatro.

Axun reivindica la importancia de que todas las víctimas de terrorismo de Estado sean reconocidas, y no sólo se hable de las que han tenido relevancia mediática. Ella, que también fue víctima de tortura policial, ahora se dedica a buscar la “convivencia sana”, reparando puentes entre todas las víctimas. Eso es lo que la trae a Barcelona, junto con el ICIP y el Foro Social Permanente, para realizar un diálogo en el que participarán víctimas de ETA y de los GAL.

Por parte de la delegación de víctimas, el acto contó con la presencia de Rosa Lluch, hija de Ernest Lluch, político asesinado por ETA, Rorberto Manrique, herido en Hipercor, Andoni Txasko, víctima de los hechos del 3 de marzo en Vitoria, en el que murieron cinco compañeros suyos y donde perdió un ojo por culpa de una paliza policial, y Rosa Maria Cabré, hija de una víctima de Hipercor. Cabré, se encontraba cerca de Axun Lasa en el momento de esta entrevista; ambas habían tenido la oportunidad de conocerse y empezar a estrechar lazos. Tanto, que durante la sesión fotográfica quisieron posar juntas; unidas en un abrazo y cogidas de la mano, conversaban mirándose a los ojos. Un gesto que, según Lasa, no todos han conseguido realizar todavía.

“Es algo difícil, la primera vez que lo hicimos lloramos mucho pero el abrazo todavía nos dura hoy”, dice Axun, que apunta a que queda mucho trabajo por hacer. “cuando veía atentados de ETA por la tele, les decía a mis hijos: tenéis que mirarlo.Ahí hay mucho dolor, por lo tanto tiene que haber mucho respeto”.

Has participado en diversos encuentros entre víctimas. ¿Qué esperas de estos encuentros?

Para mí es muy importante que se nos llame y se nos quiera escuchar. Para llegar a una convivencia, primero hay que escuchar a todas las partes. Y esto, las víctimas, tanto las de ETA como las del Estado, ya lo estamos haciendo: nos escuchamos y nos unimos desde el dolor. Una cosa es sentir rabia, enfado, rencor e incluso odio, porque los sentimientos están ahí y tenemos derecho a sentirlos, no somos culpables de eso, pero sí somos responsables de lo que hacemos con lo que sentimos. Hay que separar el rencor, respetar y recordar lo que hemos pasado y quedarnos con el dolor, que nos permite unirnos a otras víctimas.

El Foro Social Permanente y el ICIP nos dan la oportunidad de juntarnos y recoger el pasado con cariño y respeto, porque no lo queremos borrar, sinó usarlo para que no vuelva a pasar nunca más.

La sociedad civil ha hecho un trabajo de reparación, según dices. ¿Qué piensas del Gobierno?

Falta mucho por hacer y la institucion tiene una gran responsabilidad. Así como a las víctimas de ETA se las ve y reconoce, sabemos cuántas son, conocemos su dolor -y tiene que ser así-, no se sabe nada de las víctimas del Estado, que tenemos el mismo dolor. Se reconoce que unas son víctimas de terrorismo, pero ¿qué pasa con el resto? A mí no me sale decir que somos víctimas de abuso policial. También somos víctimas de terrorismo.

Somos más de 4.000 torturados y no se habla. Y de lo que no se habla no existe. Las víctimas del Estado necesitamos luz, respeto y que se nos escuche. Y no sólo a mí o a los que podemos ser más visibles, ya que en nuestros casos ha habido juicio y condena. Somos muchas más.

Axun Lasa, juntament amb Rosa Maria Cabré, filla d’una dels víctimes mortals d’ETA a l’atemptat de l’Hipercor de Barcelona | Sandra Vicente

Estas 4.000 víctimas que mencionas salen de un estudio oficial, encargado por el gobierno vasco, que habla de las denuncias por tortura desde 1960 hasta 2014. Pero ni el PSE ni los sindicatos de policía reconocen estos datos

Yo soy una de ellas. Se dice rápido, 4.000 torturados por la policía. ¿No lo quieren reconocer? Que no lo hagan. A nosotros también nos ha costado reconocer el dolor que ha causado ETA. No es fácil mirar a los ojos a una víctima y reconocer todo lo que ha pasado. Pero ¿dónde está el que nos debe mirar a los ojos a nosotros? No hemos vivido y superado las torturas para que ahora se nos diga que no se nos reconoce.

Gran parte de las denuncias no se realizaron hasta tiempo después. ¿Cómo y a quién se denuncia haber sufrido torturas por parte de la policía?

Yo no hablé de la tortura hasta 12 años después. No existía. Yo firmé que nunca iba a contar que lo que había pasado. Hasta mis hijos se han enterado hace poco. Nunca pones denuncia. Hay mucho miedo. ¿A quién pones la denuncia? ¿Vuelves a la misma comisaría en la que te han torturado y hablas con el policía que te ha torturado para denunciar esas torturas? Si no contáramos con la ayuda de la sociedad, que es la que está haciendo el trabajo de recuento y recopilación de casos, esto seguiría enterrado.

Esa es la razón por la que el PSE y los sindicatos de policía no reconocen el informe, porque dicen que es de parte.

Es muy cómodo decir esto, porque si no hay informe, no hay tortura y acabamos antes. Afrontarlo sería tener la valentía de mirar a la cara a la verdad. El gobierno habla con la boca grande de los derechos humanos pero no reconoce de dónde viene ni lo que ha hecho. La sociedad vasca sí ha hecho ese trabajo y podemos mirar de frente y a los ojos a cualquiera, pero el gobierno no ha hecho ningún movimiento.

Has dicho varias veces que no hay que diferenciar entre víctimas. ¿Pones en el mismo plano, pues, a una víctima de terrorismo de ETA que a una víctima de terrorismo de Estado?

Algunas asociaciones de víctimas de ETA dice que no quieren que se nos mezcle. Yo tampoco quiero. A ellos les ha hecho daño un grupo armado que quería conseguir un objetivo político concreto y creía que ese era el camino. Pero a mí me ha hecho daño la misma policía que me debía proteger. Pero con esos sentimientos no llegaremos a ningún lado. A misma vulneración de derechos, el mismo trato.

Sinceramente, sí creo que es mucho más grave que te ataque el Estado, pero no busco excepcionalidades. No sirven para nada, porque el dolor vivido, al final, es el mismo.

Hablemos de la polémica sobre la ley de reconocimiento a víctimas de abusos policiales. Mientras unos siguen debatiendo sobre su constitucionalidad, del lado de la sociedad civil hay quien la ve como un paso al frente y quien la ve como un paso hacia atrás por no hablar directamente de tortura sino de ‘abuso’ ¿Cómo lo ves tú?

Estoy de acuerdo con ambas posturas. Creo que es un paso adelante, que esta ley tiene parte de la voluntad de la sociedad civil de construir una convivencia sana. Veremos que se decide en el Tribunal Constitucional. Pero por otro lado, cuesta aceptar que para seguir adelante tengamos que dejar que nos llamen víctimas de abuso policial. A mi me duele mucho y sólo lo acepto porque siento que me toca dar, extender la mano. Pero es triste que nosotros cedamos en esto, habiendo sido yo víctima de tortura y habiendo sido mi hermano asesinado, mientras que en Madrid ni si quiera se dignen en reconocer los abusos policiales.

Tú y tu família, como decías, sois de las víctimas más conocidas, porque hubo un juicio por el caso de tu hermano, Joxean Lasa. Pero ese juicio, tal como denunciastéis, no tuvo condenas justas. Volviendo a lo que decías, de no diferenciar entre víctimas, desde el momento en que se dijo que Joxean había pertenecido a ETA…

… se la dejó de considerar víctima de terrorismo, sí. Y fue secuestrado por la misma Guardia Civil que le hubiera podido llevar a los tribunales, que es lo que le tocaba hacer, para demostrar la acusación de pertenencia a grupo terrorista. Pero finalmente hubo juicio y sentencias y a mí me sirvió mucho. Tuvimos nombres de culpables, aunque nunca se llegó a demostrar la tortura.

La tortura nunca se demuestra; a pesar de tener delante dos cuerpos brutalmente torturados, según el médico forense, no se pudo demostrar. Hubo condena, sí, pero se transformó en un castigo para las famílias, porque de los ochenta años que les cayeron, sólo cumplieron cuatro. Y salieron a la calle como premio por no haber dicho nada. Los sacaron para que la verdad no saliera a la luz y, encima, los condecoraron por el trabajo realizado. El Estado nos ha hecho mucho daño intencionadamente.

Axun Lasa i Rosa Maria Cabré | Sandra Vicente

¿Cómo te tomas estos gestos? ¿Es una provocación política?

Es simple voluntad de hacer daño. Es decir las famílias, a nuestro entorno, que no tenemos nada que hacer. Cuando a los culpables del asesinato de mi hermano los sacaron a la calle, yo tenía amigos que seguían en la cárcel, con penas de 28 años cumplidas, que les tocaba estar fuera y seguíamos yendo a visitarlos.

Tenía claro que no iba a gastar mi energía en que ellos estuvieran en la cárcel, sino en que salieran los que no tenían que estar, que se les aplicara la ley que les tocaba y que estuvieran cerca. Mi energía va en positivo.

Cuando hablamos de memoria historica pensamos automáticamente en las cunetas de la Guerra Civil, pero tendemos a olvidar la cal viva. ¿Cómo os lo tomáis?

La memoria histórica es unión. Desde lo que pasó en el 36 hasta lo que sucede hoy. Tendemos a pensar que ETA empezó en los años sesenta; parece que antes de entonces viviésemos en el País de las Maravillas. Algún día se harán los vínculos. Para hablar de la cal viva, debemos seguir escarbando hasta encontrar los muertos de las cunetas.

Y te voy a contar muy claro por qué: mi madre, la madre de Joxean Lasa, estuvo muchos años mirando a la tele esperando que dijeran algo de su hijo. Lloró muchas lágrimas y ahora que ya lo ha superado, hace sólo unos meses, supo que su hermano está enterrado en el Valle de los Caídos. No sabíamos nada. Ahora ha vuelto a mirar a la tele, preguntando si dicen algo de su hermano. Yo no dejo de contestarle que no. Que todavía no. En los años sesenta en el País Vasco no empezó nada.

Los GAL empezaron con el PSOE, el mismo partido que gobierna ahora. ¿Cómo veis que no haya habido gestos por parte de Pedro Sánchez?

No podemos pedir justicia. ¿A quién? ¿A los que nos han hecho daño? ¿A Felipe González le puedo pedir justicia? Las víctimas de terrorismo de estado somos víctimas del aparato que nos tiene que proteger.

ETA fue el mayor enemigo público durante muchas décadas y ese es un mensaje que ha calado en la sociedad. ¿Cómo lucháis contra esto para generar cohesión social?

Estaba prohibido hablar e intentar justificar el por qué. Si estaba ETA, todo estaba mal. La bomba de Hipercor la puso ETA, eso no lo vamos a discutir. Pero hay otro responsable directo, que es quien recibió las amenazas de bomba y no quiso avisar y dejaron que ETA explotara esa bomba. Ahora podemos hablar de esto, pero antes no se podía decir ni en Euskadi.

No tenemos por qué estar de acuerdo. Ante todo lo que ha hecho ETA, entiendo a quien me dice que siente odio, rabia, rencor…no hay que ponerle puntillas a estos sentimientos. Como víctima lo entiendo, porque a muchos nos han jodido queriendo. Tendríamos derecho a seguir usando la violencia, pero no lo vamos a hacer. Decidimos hacer algo positivo, hacer útil la inutilidad del sufrimiento.

Se pueden tener los mismos ideales e intentar conseguirlos. No justifico a ETA, el dolor que ha causado no tiene vuelta de hoja. A mí me han llegado a decir personalmente que la tortura fue necesaria. Me lo dicen a mí. Agradezco la sinceridad, pero ¿te imaginas a alguien que le diga a una víctima de ETA que estuvo bien matar a no se qué policía porque era un torturador?

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