Palestinos en Barcelona: una realidad que se escapa de los registros

El activismo por la reivindicación de los derechos de Palestina, está presente en Barcelona como en otras ciudades, y suma el apoyo de diferentes frentes sociales que luchan junto a los migrantes palestinos. Sin embargo, pese al grado de visibilización, los ayuntamientos del país no manejan cifras precisas de esta población.

Narcisa Rendon
 
 
 
En el muro de Apartheid, del lado de Belén, los palestinos plasman mensajes de esperanza y de denuncia.

En el muro de Apartheid, del lado de Belén, los palestinos plasman mensajes de esperanza y de denuncia.

Finales de los 80s. En Oriente Medio se agudizaba el conflicto entre Israel y Palestina, afectando la sanidad del pueblo árabe que no contaba con hospitales equipados para atender emergencias. ONGs, sociedades de caridad, y demás profesionales voluntarios en Palestina, atendían a las víctimas de la primera intifada (1987-1991), que dejaría como saldo un promedio de 1.300 muertos del lado palestino, y 90 del de Israel.

Tres décadas más tarde, periódicamente surgen noticias de fallecidos por este conflicto que no ha dado mayor tregua durante todo este tiempo. Ataques con armas, dolor, deshumanización. Las escenas son las mismas, y los desplazados son incontables. Aunque poco visibilizada, la migración desde territorio palestino existe, porque el derecho a la paz no ha sido garantizado y las libertades se reprimen a diario.

Rabee Abu Nahel, un voluntario palestino que durante ocho años ayudó a niñas y niños huérfanos en la Franja de Gaza, la zona más caótica del conflicto, lo suscribe desde una cafetería en el centro de Barcelona, alejado ya del quebrantamiento a las libertades que le supuso, incluso, plantear artificios para salir de esa realidad. Palestina no tiene un aeropuerto. Lo tenía, pero en 2001 fue destruido por las Fuerzas de Seguridad de Israel. Por eso Rabee partió desde un país vecino con destino a Europa, y aquí empezó una nueva etapa de su vida.

Llegó en 2018, tiempo en que ser palestino ya era considerada una nacionalidad dentro de los procesos de padrón municipal. Pero hasta el 2015, no era así. En el apartado de nacionalidad de ese mismo trámite, cuando un palestino decía el nombre de su origen, debía reflejarse como `país desconocido´.

Por esta razón, en la actualidad los ayuntamientos no cuentan con información precisa de la cantidad de palestinos que habitan sus ciudades. En Barcelona, las estadísticas sobre población extranjera publicadas por el Ayuntamiento en el 2018, mostraban que hasta ese año habían 80 palestinos, 14 más que en 2017, y 45 más que en 2016. Antes de esos años, no existían cifras, ni siquiera en cero. En el informe del periodo 2006-2015 sobre la evolución de la población extranjera en Barcelona, no se incluyó a esta comunidad, pese a su evidente presencia y participación en las esferas de acción ciudadana de la ciudad, como un sector que busca, organizadamente, la reivindicación de los derechos de su pueblo.

Sólo en la Comunitat Palestina de Catalunya participan más de 350 familias, de las cuales más de 250 viven en Barcelona.

El motivo que pesa sobre la imprecisión de los datos estadísticos de esta población, se da en las políticas públicas que rigen a los ayuntamientos sobre la gestión del Padrón municipal. El Instituto Nacional de Estadísticas y la Dirección General de Coordinación de Competencias con las Comunidades Autónomas, dispusieron las últimas instrucciones técnicas (2015) a los organismos locales.

La norma contempla que, entre los datos que deben agregarse al momento de inscribirse en el Padrón municipal,  además del nombre, los apellidos, el sexo, la nacionalidad, el lugar, la fecha de nacimiento, es obligatorio el número del documento de identidad. Y este último varía en función a la nacionalidad del solicitante, sea español o extranjero. En el caso de países no europeos, el estatuto menciona como `Estados´ a los que, “en virtud de un convenio internacional se extienda un régimen jurídico previsto para los ciudadanos”.

El compromiso internacional que sustentaba la consideración de Palestina en los registros españoles, lo había asumido la propia Organización de Naciones Unidas que en 2012 lo había aceptado como “Estado observador” con el apoyo de 138 países, incluido España.  Dispuesto así, el nombre Palestina fue agregado a la base de datos de los trámites del Padrón municipal.

Ahmad Atawneh asegura que el cambio también lo notó cuando en 2016 renovó su NIE, y en la documentación apareció la palabra Palestina. Él llegó a Barcelona en 2010 para casarse con una española, por lo que la primera gestión que realizó fue solicitar el alta en el padrón. Para entonces, tuvo que aceptar que su nacionalidad reflejara “país desconocido”, pese a no estar de acuerdo. En aquel momento sólo entendía que ante los ojos del mundo, Palestina no era reconocido como un país. Este desconocimiento anulaba la posibilidad de una soberanía que hasta ahora no la consigue.

Los palestinos que migran, lo hacen ante el desproporcionado control que hace el gobierno israelí, y una muestra es el muro de Apartheid, constuido por Israel hace casi dos décadas. Fotos: Abril Valdivieso

Las fronteras que han sido delimitadas como territorio palestino, son controladas por personas que no comparten la bandera de Ahamad. Él asegura que el gobierno de Israel decide quién puede llegar y salir de manera legal a este sector de la península arábiga. Aquello le repercutió en su relación con su pareja extranjera, a quien no le garantizarían una estancia legal como familiar, en caso de haberse casado con ella en suelo palestino. Ahamad asegura que el último año en que se otorgaron papeles a familiares, fue en el 2005.

Actualmente, a las autoridades palestinas sólo les corresponde recibir los pedidos de tramitación de su pueblo, entre ellos los permisos de viaje, para que sea el gobierno de Israel el que determine una respuesta. Por ejemplo “si hoy se renueva un pasaporte, no se puede viajar inmediatamente hasta que el gobierno de Israel lo oficialice. Ellos controlan los pasaportes que emite la autoridad palestina”, enfatiza Ahamad.

Por otro lado, la ocupación en Cisjordania y la Franja de Gaza, no cesa, según lo han denunciado varias agencias de noticias.  La Comunidad Palestina de Catalunya sostiene que la inmigración palestina está aumentando a causa de una lucha en desventaja. Sin embargo, tampoco tienen cifras de este aumento.

La mayoría de palestinos que migran solos en la actualidad, solicitan protección internacional que les permita establecerse en suelo español. Buscan trabajar, pagar sus propios consumos, su estancia, y en lo posible ayudar a su familia que aún vive en Oriente Medio.

En Barcelona se suman a las organizaciones que están pendientes de los derechos de este pueblo y las repercusiones que genera el conflicto. Se suman a eventos culturales como el del pasado 27 de abril  «Concierto para Palestina: Boicot a Eurovisión, Boicot a Israel», que tuvo lugar en Cotxeres de Sants. El objetivo era, entre otros, aumentar la caja de resistencia para pagar los gastos del juicio a 8 miembros del colectivo BDS acusados ​​de delitos de odio por denunciar la contratación de un artista sionista por parte de un festival valenciano y a la vez pedir el boicot a este concurso europeo que se celebra este sábado día 18 de mayo en Tel Aviv.

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