“Nos quieren hacer creer que el futuro será un trabajo con menos derechos”

Las XIV Jornadas de la Universidad Progresista de Verano de Cataluña (UPEC) se centran en el mundo del trabajo y, especialmente, en sus perspectivas de futuro. Los expertos dicen que la tecnología y la robotización no serán determinantes en el empleo, sino que lo serán cómo se organice el trabajo y el modelo de sociedad.

Francesc Ràfols
 
 
Bruno Estrada, economista de CCOO, y Lamine Sarr, portavoz de los manteros de Barcelona, en les XIV Jornadas de la UPEC

Bruno Estrada, economista de CCOO, y Lamine Sarr, portavoz de los manteros de Barcelona, en les XIV Jornadas de la UPEC

La primera mesa propiamente sobre el futuro del trabajo de la Universidad Progresista de Verano de Cataluña (UPEC en sus siglas en catalán) se ha centrado centrado en ¿Cómo seguimos trabajando?. Bruno Estrada, economista de CCOO y miembro de Economistas frente a la crisis, comenzó su intervención afirmando que «eso que dice el poder que con la digitalización y la robotización provocará desempleo es un determinismo falso porque las realidades son muy complejas y, en realidad, no sabemos cómo será el trabajo en el futuro».

La directora general de Barcelona Activa y doctora en Psicología Social, Sara Berbel, aseguró que «el futuro no está predeterminado, dependerá del modelo de sociedad. La robotización no nos dibuja el tipo de sociedad que seamos, somos nosotros los que decidimos cómo organizamos el trabajo, la riqueza…». Por su parte, Lamine Sarr, portavoz del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes, aportó el punto de vista de los migrantes. Señaló que «cuando cruzamos la frontera, de manera legal o ilegal, no somos nadie, los que tienen papeles pueden encontrar trabajo, pero siempre de la clase más baja. El capitalismo necesita siempre una clase social más baja que lo sufra todo».

«El futuro del trabajo no es Blade Runner»

En la intervención inicial, Estrada dijo que este mensaje catastrofista del poder «que los cambios llevarán desempleo, ya lo hemos visto en otras ocasiones. Lo hemos vivido con la globalización, lo hemos visto con la crisis financiera y ahora se está viendo de nuevo con la robotización y la digitalización». Defendió que «los cambios productivos generan más riqueza y lo que hay es ver cómo se redistribuye». El economista de CCOO comparó estos augurios «como si el futuro debiera ser una película de Blade Runner con el final que tiene, que puede ser este o cualquier otro, porque no lo sabemos».

Detrás de todo esto, lo que hay, denunció Estrada, «es la voluntad de eliminar los derechos de los trabajadores». Desde hace tiempo, «nos quieren hacer creer que el futuro será un trabajo con menos derechos y esto no tiene por qué ser así». En este sentido, recordó que «desde los años 70 y 80 hay una revolución neoliberal en el conjunto de la economía y de la gestión empresarial lo que intenta es eliminar y laminar los derechos de los trabajadores».

Según datos del Banco Mundial y de la Federación Internacional de Robótica que aportó Estrada al debate, «los países con más robots –Corea del Sur, Singapur, Japón o Alemania– tienen tasas de paro inferiores al 4%, mientras que España, por ejemplo, tiene un nivel de robotización medio y una tasa de paro del 22%». Por lo tanto, todo esto demuestra que “los niveles de desempleo dependen de muchas otras cuestiones antes que de la digitalización y la robotización». Aseguró que «en el futuro, el modelo de relaciones laborales deberá ser mucho más democrático, con la participación de los trabajadores en la toma de decisiones en las empresas». La democracia, concluyó Estrada, «también debe entrar en las empresas».

La exclusión llega de muchas maneras

Sara Berbel destacó los cambios que se están produciendo en la Administración Pública en general y al Ayuntamiento de Barcelona en particular. Destacó que «ya hace tiempo que se está haciendo un cambio de paradigma en la Administración Pública, estamos pasando de una administración que tenía todo el saber y era paternalista, a otra que facilita los procesos participativos de la sociedad civil» . Afirmó que hoy el riesgo de exclusión social puede venir por varios caminos, más allá del de clase social. Señaló que «en las sociedades industriales el fenómeno era más fácil porque era más esquemático, pero hoy cada sociedad presenta sus propios factores de exclusión». Esta afecta de manera cambiante «personas y colectivos en función de diferentes variables».

Las situaciones que hoy, según Berbel, pueden acabar llevando a la pobreza son el riesgo de descalificación en un marco de cambios tecnológicos acelerados, la precariedad en el trabajo, o los infrasalarios». Como dato a tener en cuenta, la directora general de Barcelona Activa recordó que «el año pasado, el 40% de los contratos que se hicieron fueron inferiores a un mes». Otras cuestiones que pueden llevar a la exclusión son más sociales, como la rotura de las relaciones familiares o el deterioro de la salud física o mental.

A la hora de referirse al futuro del trabajo, Berbel insistió en la capacidad de organizar el trabajo de otra manera. Así, aseguró que «queremos un desarrollo económico justo” y que en esta línea el consistorio ha desarrollado planes específicos en los seis distritos de la ciudad con desventajas. Afirmó que todas las empresas que trabajen con Barcelona Activa, «unas 10.000, deberán hacer contratos con salarios superiores a los 1.000 euros y durante un mínimo de seis meses». También se exige que haya condiciones laborales que faciliten la conciliación y otras cláusulas sociales.

El único compañero fiel es la manta

Lamine Sarr presentó la cara más amarga del paro para unas personas para las que las cosas deberían cambiar mucho para poder hablar de trabajo digno. El portavoz de los manteros explicó «muchos trabajos que nos ofrecen no son de cara al público. O son para cargar y descargar. Somos la clase más baja». Sarr estuvo muy crítico con la falta de apoyo y desmintió rumores existentes sobre la población migrante en situación irregular afirmando que «En España no tenemos ninguna ayuda, el único compañero fiel que tenemos es la manta; en 12 años que llevo aquí nunca he recibido nada de un servicio social, todo el dinero que he cobrado aquí los he ganado en la calle o en el campo».

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*