Albert Batlle, ex director general de los mossos y número 3 de la candidatura de Jaume Collboni (PSC) a la alcaldía de Barcelona

«Nos hemos perdido mucho en el debate de las esencias y hemos olvidado el día a día de los barceloneses»

Albert Batlle dimitió del cargo de director general de los Mossos por la celebración del 1 de octubre. El día 25 tendrá que declarar como testigo en el juicio al Tribunal Supremo. Además, se presenta como número 3 con el PSC a la alcaldía de Barcelona. Hablamos de todo esto con él en esta entrevista

Siscu Baiges
 
 
 
Albert Batlle, ex director general dels mossos i número 3 de la candidatura de Jaume Collboni (PSC) a l'alcaldia de Barcelona | Pol Rius

Albert Batlle, ex director general dels mossos i número 3 de la candidatura de Jaume Collboni (PSC) a l'alcaldia de Barcelona | Pol Rius

El 25 de abril tiene que declarar como testigo en el juicio a los políticos y activistas independentistas que tiene lugar en el Tribunal Supremo por la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017. Dimitió del cargo de director general de los mossos, dos meses y medio antes, cuando escuchó que el consejero de Interior, Joaquim Forn, su superior, declaraba que los mossos garantizarían que «la gente pudiera votar con tranquilidad» ese día. Un año y ocho meses después vuelve a la escena política. Ahora como número 3 de la candidatura socialista a la alcaldía de Barcelona, ​​encabezada por Jaume Collboni. Lo hace en representación de ‘Units per Avançar’, el partido que lidera Ramon Espadaler, el consejero que le fichó para dirigir la policía autonómica.

Tras dimitir como director general de los Mossos el 17 de julio de 2017 se retiró de la vida política. ¿Por qué ha decidido volver, ahora?

A partir de ese día no hice declaraciones o intervenciones públicas pero eso no quiere decir que no haya estado activo desde el punto de vista de hablar con gente, analizar la situación general del país y pienso que hay una oportunidad de mejorarla desde del mundo local. A partir de 1979, empezamos a construir la democracia a través de los ayuntamientos. Ante el deterioro actual, debemos recomponer la situación política a partir del mundo local. Acepto las tertulias y los análisis pero soy un hombre de acción, de gestión pública.

¿Le han ofrecido participar en tertulias?

Cuando dimití era una pieza codiciada por los medios y durante tres semanas me negué totalmente a las entrevistas y las tertulias. Se cansaron de avisarme.

Se presenta de número 3 de la candidatura de Jaume Collboni y hay otra, la de JuntsxCat, que encabeza Joaquim Forn, a quien usted presentó la dimisión y que ahora está en la cárcel y está siendo juzgado en el Tribunal Supremo. ¿Qué sensación le produce esta situación?

Todas las candidaturas tienen un punto de transversalidad, de gente que viene de diferentes orígenes. Hay maragallistas en prácticamente todas las candidaturas. Con Joaquim Forn coincidí en el Ayuntamiento cuando yo era concejal del gobierno y él estaba en la oposición. También tuvimos relación política cuando yo era director general de la Policía y él era teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento. Personalmente, buena. Lamento mucho la situación en la que se encuentra ahora.

Y usted fue concejal de un ayuntamiento presidido por Pasqual Maragall. Colaboraba con su hermano Ernest, que ahora encabeza la lista de ERC

Hay gente que fue concejal con Pasqual Maragall en tres candidaturas. Ferran Mascarell en JuntsxCat, Ernest Maragall en ERC y yo en la candidatura socialista. Con Ernest Maragall coincidí en el Ayuntamiento porque él era funcionario, tuvo responsabilidades de gestión no directamente políticas y luego fue concejal. Con él y con Mascarell coincidí en el gobierno de la Generalitat. Ernest Maragall primero fue secretario del Gobierno y después consejero de Enseñanza y Ferran Mascarell, consejero de Cultura, siendo yo secretario de Servicios Penitenciarios.

¿Todo el mundo quiere ser ahora maragallista para arañar votos?

No es cuestión de utilizarlo sino que todos nos sentimos herederos. Le dije a Manuel Valls que en Francia todo el mundo es gaullista. De un modo u otro, aun hoy, todos recuperan siempre parte de la herencia de De Gaulle, sean de centro, de izquierdas o de derechas. Aquí también está pasando. La misma Colau se ha presentado muchas veces como heredera del legado de Pasqual Maragall. Es lógico. Maragall representa lo mejor de la historia reciente de Barcelona. Considero de una lógica absoluta que este patrimonio sea reivindicado desde diversos bandos. Nuestra candidatura representa la capacidad de entenderse que tenía Pasqual Maragall. Nunca tuvo mayoría absoluta pero se supo entender con Ramon Trias Fargas, Josep Maria Cullell, Lali Vintró, Jordi Borja o Pilar Rahola. Esta es la voluntad de la candidatura que encabeza Jaume Collboni.

A lo largo de su vida como gestor público ha tomado muchas decisiones. ¿La de dimitir como director general de los Mossos fue uno de los más difíciles?

Me supo mal, efectivamente. Creo que estábamos haciendo un buen trabajo, pero las circunstancias me llevaron a hacerlo. Estábamos en un final de etapa.

¿Y una de las más acertadas?

Seré testigo dentro de unos días en el Tribunal Supremo. No he hecho ninguna declaración sobre mi dimisión. Esperaré a hablar sobre esta cuestión después de haber declarado ante el Tribunal.

¿Se puede hacer una campaña electoral municipal normal con una cabeza de lista en la cárcel?

El país no es normal. Cabezas de lista en prisión los hay en las europeas, las generales y las municipales. Hay una situación de anormalidad en el país. Lo que tenemos que hacer nosotros es una campaña normal, porque queremos hablar de los problemas de la gente. Nos hemos perdido mucho en el debate de las esencias y hemos olvidado el día a día de los barceloneses. Tenemos que hacer una campaña mirando hacia adelante con la voluntad de recomponer todos los puentes que se han roto. El Ayuntamiento puede ser una buena plataforma para ello. Entramos en una fase con varias elecciones y nosotros nos tenemos que centrar en lo que se debate en cada una de ellas. En el caso de Barcelona hay que hacerlo en propuestas para la ciudad. Hay muchísimo trabajo que hacer.

Algunas candidaturas quieren que estas elecciones decidan si Barcelona es la capital del independentismo o no

Sería un error. Barcelona es una gran capital catalana, española y europea. Es una ciudad abierta, cosmopolita en el sentido más amplio del término y, en un mundo global, debe posicionarse de ‘per se’. Es conocida en todo el mundo y lo seguirá siendo pase lo que pase. Centrarse en un debate recurrente, circular, pesado como este no nos llevará a ninguna parte. En los días que llevo de pre-campaña me he visto con sectores muy diversos, el movimiento vecinal, consejos de gremios, asociaciones de comerciantes, ejes comerciales… De lo que te hablan es de seguridad, ordenación del espacio urbano, transporte, civismo… no te hablan de si Barcelona debe ser la capital de una Catalunya independiente o no. Hoy por hoy es un debate inútil.

Albert Batlle, ex director general dels mossos i número 3 de la candidatura de Jaume Collboni (PSC) a l’alcaldia de Barcelona | Pol Rius

¿Cómo valora el mandato municipal que ahora concluye, con Ada Colau como alcaldesa?

Se han defraudado muchas expectativas. Es la principal crítica que le hago. Consiguió movilizar a gente que estaba decepcionada por muchas razones. Habían sufrido los efectos de la crisis. Colau entra como alcaldesa en 2015 cuando todavía estamos en plena crisis económica. Mucha gente esperaba mucho en problemáticas como la vivienda. Pero estas expectativas se han visto muy decepcionadas.

Rompió con el PSC

Fue otro de sus grandes errores. Intentar gobernar Barcelona con 11 concejales es insensato. Hay 41. Tienes que intentar tejer muchas complicidades y consenso. Si no puedes hacer un pacto de gobierno, al menos haz un pacto de gobernabilidad. No ha podido hacer ni una cosa ni la otra. No sólo fue un error romper con el PSC sino por los motivos con que lo justificó. No tenía ningún sentido. Fue por el proceso, una causa absolutamente extrabarcelonesa.

Durante ocho años se encargó del deporte barcelonés desde el Ayuntamiento. ¿La ciudad debe ser la sede de grandes eventos deportivos? El equipo de Ada Colau no lo ha tenido claro

Se debe postular siempre como sede de grandes eventos. Tiene una gran capacidad de atracción. Desde sedes corporativas al Mobile y cualquier gran congreso. Lo que sea. Y, por supuesto, acontecimientos deportivos. Barcelona debe a los Juegos Olímpicos de 1992 su proceso de transformación más importante. Tiene que ser candidata a todo sin descuidar el día a día. No hay una dicotomía entre grandes acontecimientos y el día a día. Son complementarios. Los grandes eventos te permiten gestionar mejor el día a día. Barcelona aparece siempre como candidata a estos eventos. Tuvimos la frustración de no ser elegidos como sede de la Agencia Europea del Medicamento y de ahí debemos sacar lecciones. La situación general del país nos perjudicó. Debemos dar una imagen de fiabilidad y estabilidad.

Juegos Olímpicos de Invierno, ¿sí o no?

Es una candidatura complicada, arriesgada. Barcelona queda muy lejos de los centros de esquí invernal, pero puede establecer complicidades con el Pirineo que nos puede permitir hacer competiciones en espacios cerrados aquí y las que se hacen al aire libre allí.

Fue secretario de Servicios Penitenciarios, Rehabilitación y Justicia Juvenil. Ser responsable de las cárceles es una tarea dura. ¿Qué recuerdo tiene de esa etapa?

Era una responsabilidad muy complicada, además era en unos momentos donde había una masificación extraordinaria los centros, con lo que la función básica de la política penitenciaria que es la rehabilitación y la reeducación de las personas que han cometido delitos, se complicaba mucho. Hemos solucionado el tema de los equipamientos penitenciarios, como mínimo, hasta dentro de cincuenta años. Catalunya llevaba ejerciendo esta competencia desde 1983 pero no se había construido ninguna prisión. Inauguramos dos cárceles. Y dejamos dos más prácticamente acabadas y si se ha cerrado la Modelo ha sido gracias al Plan de Equipamientos Penitenciarios que aprobamos. Me siento muy satisfecho de aquella etapa.

¿Qué habría que hacer ahora con las cárceles de Barcelona?

Tenemos todavía funcionando el centro abierto de la Trinidad que debe reconvertirse a medio plazo. Está muy envejecido. No tenemos que renunciar a un centro de preventivos cerca de la Ciudad de la Justicia.

Fue director adjunto de la Oficina Antifraude de Catalunya

La Oficina Antifraude estaba empezando a ponerse en marcha. Murió el primer director y en la etapa siguiente se me pidió que fuera de adjunto. Fue una etapa complicada. Luego hubo las vicisitudes del director que todo el mundo conoce.

Cuando estalló el escándalo de la conversación grabada entre el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, usted ya no estaba

Había marchado un año y medio antes.

¿Le sorprendió lo que pasó?

Claro. Puedes tener percepciones sobre las personas pero algo así no se lo esperaba nadie.

¿Qué piensa de la ‘policía patriótica’ que parece que funcionó durante el mandato de Fernández Díaz?

Intentar involucrar a la policía en operaciones políticas es un error descomunal. La policía no es de derechas ni de izquierdas, ni del gobierno ni de la oposición. Es una herramienta esencial al servicio de la seguridad del conjunto de los ciudadanos. Apartarse de este principio nos lleva a cosas como el espectáculo del comisario Villarejo y sus relaciones con el poder político, que es condenable y perjudica la imagen de la policía, que es uno de los pilares básicos de la fiabilidad de las instituciones.

¿Qué le parece la decisión de Quim Torra de crear un cuerpo especial de mossos dependiente directamente de Presidencia?

En este tema prefiero no opinar en estos momentos. No quiero posicionarme. Me lo han pedido mucho pero respeto mucho a los mossos de escuadra y pido que se les respete. Ha faltado respeto por parte de las instituciones a su policía.

¿La Guardia Urbana está bien como está? El gobierno de Ada Colau ha tenido varios contenciosos con ella

Tienes que respetar mucho a tu policía. Apoyarla. La policía ni debe ser elogiada ni reprobada. Debe ser respetada. El gobierno municipal ha tenido algunas faltas de respeto a la Guardia Urbana en el tema del top manta y otras actuaciones. Es una policía de una larga historia que se merece todo el apoyo del poder político. Barcelona es una ciudad segura pero los índices de delincuencia han aumentado en los últimos años. Se debe corregir eso desde muchos ámbitos de actuación y se debe hacer un dimensionamiento correcto de la policía que actúa en el territorio: los Mossos y la Guardia Urbana. Hemos propuesto que en el próximo mandato se incorporen mil nuevos agentes de la Guardia Urbana y, como mínimo, cuatrocientos agentes más de los Mossos. La seguridad de Barcelona los hace necesarios en estos momentos.

¿Qué haría con los manteros?

Esta es una actividad ilegal e inmoral, con mafias por en medio, que se debe combatir. Se ha ido enquistando. Se tiene que eliminar. Es difícil hacerlo de un día para otro pero debe ser la voluntad de cualquier responsable de seguridad ciudadana. Hace cinco o seis años había 250 o 300 manteros, que era un volumen gestionable, pero ahora, según en qué meses del año, hay 2.000. Esto se debe combatir y todo el mundo debe entender que es incompatible con el funcionamiento ordinario de la ciudad. No nos podemos permitir que la plaza Catalunya, el moll de la Fusta, el portal del Ángel, la avenida Maria Cristina,… estén colonizados por la venta de productos ilegales.

Albert Batlle, ex director general dels mossos i número 3 de la candidatura de Jaume Collboni (PSC) a l’alcaldia de Barcelona | Pol Rius

¿Tiene la sensación de volver a su casa política original? Muchos socialistas consideraron una cierta traición que aceptara entrar en la administración de la Generalitat gobernada por CiU

Soy un gestor público. Me considero catalanista y socialdemócrata. Voy en la candidatura un puesto de ‘Units per Avançar’. Me siento muy confortable. Durante todo el tiempo que he sido director general de la Policía he tenido unas relaciones magníficas con todos los grupos y en primer lugar con el socialista. Nunca he sentido que me hubiera ido. Las circunstancias de la gestión política me han llevado a asumir determinadas funciones. Lo volvería a hacer. La oferta de ir de director general de la Policía se debe a la experiencia que tenía en temas de seguridad y gestión como secretario de servicios penitenciarios y como concejal. Se suponía que tenía un cierto conocimiento del funcionamiento de la Administración y de las políticas de la calle. Me sentí muy cómodo como director de la policía. Tuve que abandonar el PSC pero me he sentido muy cómodo también con la oferta que se me ha hecho de ir en la lista de Jaume Collboni.

¿Por qué se ha afiliado a ‘Units per Avançar’, el partido impulsado por Ramon Espadaler?

Tengo muy buen recuerdo del trabajo con Ramon Espadaler en los mossos de escuadra. Cuando dimitió como consejero de Interior, al considerar que las cosas no iban por donde debían que ir, yo todavía continué un año y medio. Siempre hemos mantenido una relación muy buena y estrecha.

¿Qué pasará en las elecciones municipales en Barcelona?

Son unas elecciones muy abiertas. Hay una fuerza en ascenso que es el Partido Socialista. Vamos hacia un escenario donde no se puede descartar ninguna posibilidad. Collboni puede ser el cabeza de la lista más votada. La lista socialista es la más fiable por la experiencia de todos los años de gobierno que tuvo y por la capacidad de interlocución con el conjunto de los diferentes sectores de la ciudad. No hay ninguna candidatura que tenga una carta de presentación mejor, en este sentido. Será la que tendrá más capacidad de establecer alianzas diversas.

¿Cree que Jaume Collboni tiene posibilidades reales de ser alcalde?

Creo que tiene posibilidades ciertas de serlo. Lo que no era normal era el resultado de las últimas elecciones. Los socialistas habían llegado a tener veinte concejales en el Ayuntamiento de Barcelona y no tiene demasiada explicación que ahora sólo tengan cuatro. Han pasado muchas cosas y ahora se puede prever que el Partido Socialista recupere el protagonismo que ha tenido en la dirección de la ciudad durante prácticamente las tres cuartas partes del municipalismo democrático.

Si volviera al gobierno municipal, ¿qué le gustaría hacer?

Me veo en el ámbito de la seguridad y hay una cuestión que me interesa y de la que se ha hablado mucho pero que se debe profundizar, que es la necesidad de hacer una política global de carácter metropolitano. También en temas de seguridad.

1 Comentario en «Nos hemos perdido mucho en el debate de las esencias y hemos olvidado el día a día de los barceloneses»

  1. Josep1956 // 16/04/2019 en 12:05 // Responder

    Otro que miente con que hay 2000 manteros. Por favor señoros, verifiquen sus fake news antes de salir a la calle a decir mentiras: https://www.verificat.cat/fact-check/veritats-i-mentides-sobre-els-manters-a-barcelona

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