No son mis tetas, es tu mirada

Nuestras tetas, nuestros pezones más bien, parecen ser algo obsceno y esta mirada es la que nos impone unas normativas que son fruto de una sociedad patriarcal, machista y misógina que pretende un control sobre nuestros cuerpos para seguir manteniendo el status quo. Pues bien, esta sexualización derivada del machismo sí que me parece algo obsceno

Míriam Vázquez Santiago
 
 
 
Silhouette of a naked woman combined with a mountains. Double exposure, isolated on a white background. Black and white

Silhouette of a naked woman combined with a mountains. Double exposure, isolated on a white background. Black and white

El verano ha llegado a su fin y mi paso por él me ha llevado a pasar ratos en alguna que otra piscina. Hace muchos años que no uso la parte de arriba del biquini en la playa pero cuando voy a una piscina me la pongo. Cada vez me siento más incómoda con eso pero lo sigo haciendo porque, aunque pueda parecer a veces que evitar situaciones conflictivas hace la vida más fácil, es en realidad un autoengaño que no hace más que mantener el orden de las cosas.

Me enfado conmigo misma cuando me doy cuenta de que me he acostumbrado, como mujer, a evitar las miradas que me escrutan constantemente y me incomodan. Esas miradas que regulan constantemente lo que hago y lo que no hago y con las que a veces no puedo estar permanentemente en lucha. Ojos que no dejan de sexualizarme  en cualquier situación y contexto. Y no, mis pezones no son siempre algo pornográfico.

Pechos lactantes

Cierta incomodidad sentí también cuando empecé a amamantar a mi bebé pues muchas miradas se encargaron de hacérmelo sentir. Acabé con esta incomodidad gracias, además del hambre voraz de mi hijo, a otras mujeres que estaban reivindicando el derecho a sacarse sus tetas para alimentar a sus criaturas donde ellas consideraran sin sentirse agredidas. Algunos colectivos hicieron campañas al respecto y también algunas artistas plasmaron esta realidad como la Fotógrafa Marina García en su proyecto Just Feeding en el que tuve el placer de participar y que me empoderó en este sentido.

Las tetas en las redes sociales

Tampoco veréis una foto de mis tetas en las redes sociales y sí de las tetas de algunos de mis amigos, hombres cisgénero, ya que en las redes sociales existen también esta clase de normativas discriminatorias. Facebook, Twitter o Instagram censuran a diario imágenes que muestran pechos de mujeres o personas trans y no binarias.

Por ejemplo, no deja de ser cómico que para poder hablar de un tema tan serio como el cáncer de mama y poder mostrar un examen mamario, el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (Macma) usara un par de tetas de hombre en la campaña “TetasXTetas”. Es una locura creativa que evidencia unas normativas basadas en ideologías moralistas y discriminatorias y pone de manifiesto las incongruencias a las que nos enfrentamos día a día pues no son las redes sociales las responsables sino el reflejo de lo que hay en la sociedad.

La queja sobre la censura absurda de las tetas se extiende a nivel mundial y pueden encontrarse fotografías en las que se visibilizan los cuerpos bajo el hashtag #freethenipple (#LiberenElPezón).

Discriminación en el deporte

También nadar con el torso desnudo está prohibido para más de la mitad de la ciudadanía. Y, en el deporte, no es únicamente un problema de tetas. El atuendo deportivo tiene género y los códigos de conducta también.

En esta línea, tenemos el reciente ejemplo de la prohibición del traje postparto que lució Serena Williams en el Rolang Garrós. Así como, también en el mundo del tenis, el caso de Alizé Cornet que fue sancionada por cambiarse la camiseta al fondo de la pista. Su entrenadora  diría después en Twitter “Alize vuelve del vestuario después de 10 minutos debido al parón por el calor. Tenía la camiseta al revés. Se la cambia al fondo de la pista. Se lleva una sanción por code violation. Conducta antideportiva… Pero los hombres sí pueden cambiarse la camiseta sobre la pista”. Más tarde el Us open tuvo que pedir disculpas.

Violación de las leyes de igualdad de género y LGTBI

Este verano la incomodidad con esta norma, a veces escrita y otras no, se ha hecho mucho mayor y no quiero conformarme y seguir acatando unas normas que incumplen  la Ley de Igualdad de Género 3/2007 del territorio español y la ley catalana 17/2015. Esta última, tiene como finalidades, entre otras, erradicar los estereotipos culturales que perpetúan las diferencias de género y garantizar el libre desarrollo de la autonomía y las capacidades de las personas y el ejercicio efectivo de la plena ciudadanía desde el respeto y la libertad a la diferencia. Además esta ley también habla del derecho al propio cuerpo y el libre desarrollo de la identidad y orientación sexuales. Entonces ¿Qué hay de libertad en tener que llevar el uniforme que se te impone y, en el caso de las piscinas tanto lúdicas como deportivas, obligar a las personas con tetas ya sean mujeres cis, trans o personas no binarias a cubrir su pecho? Y si todas las personas menos aquellas que son leídas como hombres debemos cubrir nuestras tetas ¿No se está incumpliendo también la ley 11/2014 para garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGTBI) que pretende asegurar que en Cataluña se pueda vivir en plena libertad la identidad y orientación sexual?

Si bien desde una mirada binarista de género, el Síndic de Greuges, a raíz de la queja de Mugrons Lliures, ya concluyó que la prohibición de hacer topless en las piscinas municipales es discriminatoria y limita la libertad de las mujeres.  La queja de Mugrons lliures surgió a finales del verano de 2017 a raíz de que dos mujeres que no cubrieron sus tetas en la piscina municipal de l´Ametllla del Vallés fueran reprendidas por dos policía municipales. La respuesta del Ayuntamiento de l´Ametlla fue tan absurda como la propia normativa. Decidieron convocar una consulta entre las mujeres, algo que a algunas personas les parecerá muy democrático. Pero no se puede consultar sobre derechos fundamentales.

Es bastante gracioso que el Síndic no haya encontrado ningún municipio que limite la vestimenta masculina, por ejemplo prohibiendo el uso del bañador tipo slip o tanga.

A raíz de esta queja el Síndic de Greuges ha solicitado a las piscinas municipales catalanas que revisen sus normativas de acceso y permanencia desde una perspectiva de género y permitan estas prácticas.

Luchas comunes

Parece que, al menos por estos lugares, se están dando situaciones discriminatorias de diferente índole y que afectan a diferentes colectivos. Mujeres cis que son llamadas al orden por no cubrirse el pecho, chicos trans y personas no binarias que son invitadas a taparse o se les cuestiona incluso el tipo de traje de baño que llevan y mujeres a las que no se las deja acceder a piscinas, lúdicas o deportivas, con burkini.

El dress code de los diferentes lugares si tiene género. Existen normativas que regulan la vestimenta desde un punto de vista binario que nos dice como tenemos que vestir las personas leídas como mujeres  y las leídas como hombres. Así, además de a las mujeres, las personas que no se ajustan a estas dos categorías mujer-hombre, personas con expresiones de género no normativas, personas trans y no binarias serán llamadas al orden en función de cómo sean leídas desde una perspectiva binarista. Por supuesto con una mirada colonialista que tampoco permite otros códigos e imposibilita el acceso a playas y piscinas a las mujeres que no quieren usar el traje de baño occidental, excluyéndolas y limitando su libertad.

Nuestros cuerpos están impregnados de significado político y cultural y, en este sentido, el pasado jueves en el marco del ciclo de debates organizado por el CCCB Transitional States, el artista y activista transfeminista Diego Marchante puso sobre la mesa esta lucha que tenemos en común el feminismo y las personas trans y no binarias haciendo referencia concretamente a la regulación de nuestra indumentaria en las piscinas. A partir de esta misma idea también la artista y activista trans no binaria Owl (Ugla Stefanía Kristjóttir) dice “El feminismo y el movimiento trans tienen muchas cosas en común. Compartimos muchos miedos sobre nuestra seguridad y nuestros cuerpos”

El control de nuestros cuerpos

Existe un control excesivo y permanente sobre nuestra vestimenta, se nos cuestiona e intenta regular constantemente. Así, mostrar los pezones es algo pornográfico en el caso de quien no sea un hombre cis, que puede mostrar su pecho libremente en cualquier lugar. Cubrirse en “exceso” también supone un problema.

Nuestras tetas, nuestros pezones más bien, parecen ser algo obsceno y esta mirada es la que nos impone unas normativas que son fruto de una sociedad patriarcal, machista y misógina que pretende un control sobre nuestros cuerpos para seguir manteniendo el statu quo. Pues bien, esta sexualización derivada del machismo sí que me parece una obscenidad.

Y si históricamente ha sido así ¿Por qué no se aplican ya medidas para que desaparezca esta desigualdad que sigue dando un mensaje de cosificación de los cuerpos de las mujeres? ¿Por qué las administraciones  incumplen o son cómplices de esta violación de nuestros derechos? Sinceramente, esta obsesión por las tetas no es nuestro problema es el de esas miradas que sólo pueden sexualizar nuestros cuerpos y quieren controlar en qué lugares pueden “disfrutar” de ellos y en cuales les incomodan porque no tienen libre acceso.

Pienso que estamos en un momento en que no podemos permitir que nadie regule nuestra forma de vestir, ya se encargan las miradas de hacerlo. ¡Basta de acoso e infantilización! No tenéis que protegernos si dejáis de agredirnos. Nuestros cuerpos son nuestros, no les pertenecen a los hombres, no son acosables ni opinables pero tampoco somos seres infantiles que necesitan tutela y protección y estas normativas van en la línea de la infantilización.

Míriam Vázquez Santiago
Sobre Míriam Vázquez Santiago

Psicòloga feminista especialitzada en violències masclistes, gènere, dol i addiccions. Des de l'àmbit de l'atenció pública i privada i la formació, treballa en la recuperació i empoderament de dones i persones LGTBI que han viscut situacions de violència masclista Contacto: Twitter | Más artículos

2 Comments en No son mis tetas, es tu mirada

  1. pone una foto de tus te.tas asi nos hacemos la p.aja en vez de hablar tanto a quien mi.er.da le importa tu enponderacion, las te.tas siempre van a ser algo sexual, y en buena hora si decidis enseñarlas si llego a verte que no te quepa la menor duda que te filmo y despues me p.ajeo no hay nada q caliente mas que eso y no lo pueden evitar, cuando dicen que no sexualizemos las t.etas solo nos calientan mas

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