«Trabajamos con mujeres agredidas sexualmente para hacer el primer manual sobre el tratamiento periodístico de los malos tratos»

Isabel Muntaner y Júlia Vega, son fundadoras de la cooperativa feminista Almena, que asesora en la divulgación de los derechos de la mujer y sobre cómo se deben abordar y combatir las violencias machistas

Tomeu Ferrer
 
 
 
Júlia Vega e Isabel Muntané, socias de la cooperativa feminista Almena  foto: Tomeu Ferrer

Júlia Vega e Isabel Muntané, socias de la cooperativa feminista Almena foto: Tomeu Ferrer

¿Por qué La Almena se define como una cooperativa diríamos que descaradamente feminista?

Isabel Muntané: Nosotras lo decimos bien claro, somos feministas y trabajamos desde el feminismo. No podemos trabajar desde otro lugar.

Júlia Vega: Yo creo que lo que queríamos también era posicionarnos como entidad. Nuestro posicionamiento político, porque es eso: político, lo queríamos reivindicar con el nombre. Ha habido un cambio, porque el prtoyecto lo empezamos a cocinar en 2016 y es cierto que a partir de ese momento los feminismos han saltado a la palestra y ahora hay más respeto por este posicionamiento.

¿Porque el feminismo como adjetivo, pienso ahora en la economía feminista, cada vez se utiliza más?

J. V.: Sí, es cierto, la economía feminista es algo que ha trascendido al mundo de las organizaciones y de las administraciones públicas y sobre todo de los gobiernos locales. Nosotros tenemos un recorrido: Isabel es bien conocida: procede del periodismo feminista, lo que sigue siendo poco habitual, y yo venía del abordaje de las violencias machistas desde la política pública. Hay mucho recorrido en el abordaje de las violencias machistas, pero desde una perspectiva feminista hay menos. Así que queríamos incorporar esta mirada a nuestra entidad.

¿Cómo fue la génesis de la cooperativa? ¿Cómo se os ocurrió crearla?

I. M.: Trabajábamos juntas y teníamos ganas de hacer un cambio. Vimos que las líneas de trabajo que teníamos, Júlia y yo, las podíamos unir, porque la idea es que la cooperativa interseccione los dos ámbitos: la intervención feministadesde el periodismo y la intervención sobre las violencias. Estuvimos un tiempo pensando como lo haríamos. Entendíamos que lo queríamos hacer desde la Economía Social y Solidaria, porque esta concepción liga mucho con el feminismo y es una manera muy nuestra de entender el mundo laboral y las relaciones con otras entidades.

J. V.: Las dos queríamos hacer un cambio y, al mismo tiempo, teníamos un momento profesional bueno. Yo creo que teníamos un recorrido que nos permitía proyectar muchas cosas e ideas diferentes. Por lo tanto, hacer cooperativa lo tuvimos clarísimo, porque queríamos posicionarnos en la red feminista y en los medios de comunicación y queríamos también que las administraciones reconocieran esa experiencia.

Por lo tanto, la cooperación no era solo una forma jurídica sino que también era una forma de trabajar en red. En nuestros proyectos entendemos que no tenemos todas las pericias, pero sí que hay muchos conocimientos en la red feminista e intentamos siempre trabajar desde la alianza con otras entidades, con otras expertas, para dar un plus a los proyectos.

Intuyo que al crear la cooperativa su aportación fue en forma de trabajo.

I. M.: Bueno, también se necesita una inversión económica para el capital social inicial, pero veníamos esencialmente nosotras dos con nuestro trabajo.

J. V.: Nuestra preocupación principal era poder vivir, porque las dos tenemos hijose hijas y no podíamos quedarnos sin ingresos. Por tanto, lo que hicimos fue pensar cómo podíamos subsistir durante el primer año. En mi caso los fondos iniciales procedieron de la capitalización del paro. Nosotras sabíamos que el primer año era más difícil porque teníamos que entrar y tal vez empezar a facturar al segundo año.

Cuando crearon la Almena, ¿se vimncularon enseguida al resto de cooperativas?

I. M.: Nosotras no teníamos experiencia de crear cooperativas y antes de empezar nos informamos sobre cómo se hace una cooperativa.

J. V.: Nos informamos y formamos. Entramos en contacto con la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya (FCTC), y también con un programa de la Generalitat que es ARACOOP. Entendíamos que necesitábamos formación como empresarias cooperativistas y ha sido importante recibir toda la ayuda que nos han dado. Y, hay que decirlo: estamos federadas.

¿Qué cosas hacen desde la cooperativa Almena?

I. M.: Nuestra idea, desde el principio fue posicionar el discurso feminista como un referente de todas las feministas y todas las entidades feministas, porque entendemos que es una gran aportación hacia un cambio social. Nuestro primer proyecto ibaen esa dirección, era un programa en el qual hemos trabajado con más de 35 entidades, acompañándolas para que ellas mejoren su proceso de comunicación en el feminismo, un ámbito que pensámos que todavía no existe como debería. Primero hicimos un diagnóstico de cómo estaba la comunicación en las diferentes entidades, luego diseñamos un plan de formación, de talleres, y ahora estamos haciendo un acompañamiento personalizado, y estamos ayudando a las entidades en su comunicación y, en este sentido queríamos también que las administraciones reconocieran esta experiencia porque entendemos que hay una gran experiencia y un gran conocimiento feminista, pero que no tienen un adecuado reflejo en la sociedad.

¿Sus clientes eran las entidades?

J. V.: En este caso buscamos financiación pública. Diseñamos el proyecto y formularlo y luego buscamos subvenciones a diferentes entidades hace dos años. Los financiadores han sido el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya.

I. M.: Hay que decir que para las entidades este proyecto es gratuito.

J. V.: Hemos visto que la red feminista nos tiene en cuenta, nos reconoce y nos pide también colaboraciones. A partir de este proyecto las entidades nos piden alianzas para sacar adelante iniciativas y eso es bonito.

I.M.: Este es uno de los objetivos que teníamos cuando empezamos: crear redes para compartir pericias. Igual como hay entidades que nos piden cosas a nosotros, en la misma línea, si una administración nos encarga determinado proyecto que con nuestra experiencia no le puede dar salida, buscamos alianzas con una alguna entidad feminista y trabajamos juntas en forma cooperativa.

¿Y tienen otros trabajos en marcha?

J.V.: El Institut Català de les Dones nos encargó una evaluación de los circuitos para el abordaje de las violencias machistas que se pusieron en marcha hace unos diez años, a partir de la ley catalana. Se trata de espacios de coordinación con otros profesionales donde se trabajan los casos y, en los quales se interviene coordinadamente en relación con la violencia machista. Ha sido muy interesante porque hemos hecho la evaluación de los circuitos, que muy pronto se hará pública. Y a raíz de esto también nos han encargado un reglamento, para regular cómo debe ser esta intervención coordinada. Sabemos que la coordinación es la clave en la intervención en violencia machista. No es necesario solo tener servicios sino garantizar espacios donde las profesionales se coordinen.

¿Y este proyecto qué ámbito tiene?

I. M.: Lo hemos hechoen diversos territorios de Catalunya. En primer lugar en cinco circuitos supracomarcales que casi han abarcado la totalidad del país. Se analiza cómo se está interviniendo coordinadamente y a partir de ahí se hacen propuestas al Gobierno. También tiene valor el reglamento, porque puede fijar el modelo a seguir en la intervención coordinada en toda Catalunya.


¿Sabe si antes había algún reglamento sobre el abordaje de las violencias machistas?

I. M.: No, es el primer reglamento que se hace al respecto. Antes había protocolos de actuación, pero el reglamento es un rango superior.

J. V.: El reglamento debe decir cómo se deben coordinar los servicios que intervienen en cualquier caso de violencia machista. Por ejemplo, debe haber acuerdos institucionales que aporten recursos, también unos espacios de coordinación más estratégicos, hay además unos espacios de coordinación de casos. Se debe trabajar la formación a los profesionales con espacios de intercambio de conocimientos. Tiene que ver con cómo se concibe el modelo de trabajo en red.

¿Después las entidades públicas deberán incorporar las propuestas?

J.V.: La idea es que las administraciones las integren en sus programas. Es decir, que el próximo programa de intervención integral, que se está aprobando ahora, se incorpore una línea estratégica que sea precisamentela que contemple el trabajo en red como un elemento clave de la política pública y que, por tanto, tenga dotación económica. Históricamente el trabajo en red no ha tenido apoyo económico, se ha sobreentendido que se da espontáneamente. Y no es así.

¿En la práctica qué supondría esto?

J. V.: Que las mujeres no tuvieran que hacer itinerancias interminables de un servicio a otro, en momentos muy delicados.

¿Almena hace también trabajos para el Tercer Mundo?

I. M.: Sí,tenemos proyectos de cooperación en los que introducimos la perspectiva de género.

J. V.: Y también hacemos el asesoramiento en violencias machistas. Tenemos una alianza importante con Arquitectura sin fronteras y estamos desde el año pasado hacemos haciendo un proyecto en Mozambique, en Inhambane. Nosotros somos asesoras. El primer año asesoramos en la construcción de un plan estratégico provincial, del Gobierno, contra la violencia de género, que ya la han aprobado. Ahora estamos creando servicios específicos de violencia machista en diferentes distritos y estableciendo también el circuito de relación con todos los otros servicios. También trabajamos con las comunidades, que allí son muy importantes.

¿Trabajan con otras instituciones públicas del país?

I. M.: Trabajamos con el Ayuntamiento de Barcelona, con elde Terrassa, con muchos otros. Los proyectos tienen que ver básicamente con aspectos de comunicación feminista, también respecto a las violencias machistas y también hacemos formación. Ahora estamos trabajando en una guía con perspectiva de género. Y hacemos cosas para otras entidades, así, por ejemplo, hacemos auditorías con perspectiva de género en diferentes webs como el caso de la de CCOO, que se define como un sindicato feminista.

J. V.: Trabajamos mucho en procesos participativos. Esto significa que tal vez una entidad o una organización necesita crear un modelo de intervención y nosotros profundizamos estos procesos junto con profesionales y con las usuarias.

¿Y tienen entre manos proyectos interesantes?

I. M.: Tenemos muchos. Por ejemplo, estamos cooperando con Intermon Oxfam, en un proyecto que llamamos ‘tras la puerta’. Intermon Oxfam también da apoyo económico y político a entidades feministas con un proyecto que llaman Domestic, que abarca todo el territorio del Estado español. Nosotras hicimos una aportación que primero suponía hacer un diagnóstico y luego comunicación sobre las diferentes violencias machistas que afectan a las mujeres que hacen trabajos de curas. Entendíamos que los medios de comunicación no daban suficiente espacio y puede que no informen de esta realidad, que es muy invisible. Las víctimas son mujeres a las que afectan discriminaciones y por tanto, tienen o miedo o poco acceso a los medios de comunicación. Sobre ello hemos trabajado con diferentes entidades que operan específicamente con mujeres que trabajan en el hogar. A partir de aquí haremos un informe y nuestra idea es convertirlo en reportajes que queremos que sean publicados. Todo ello forma parte de la incidencia política que queremos que tenga nuestra labor.

¿Y en el horno a punto de salir, que tienen?

J. V.: Ahora está a punto de publicarse el mapa feminista. El ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso, que ganamos, para la creación de un mapa de entidades feministas de la ciudad, que trabajaran en cualquier ámbito de intervención. Tenía dos elementos, el primero, crear el mapa, donde hay 215 entidades, que todas trabajan con mujeres o por la equidad de género. Contiene un buscador que permite buscar por distritos o por tipologías de entidades o los tipos de servicios que dan, lo que permite acercar las entidades feministas y sus pericias a la ciudadanía oa otras entidades del tercer sector que puedan estar interesadas en el feminismo, que ahora son muchas. Además del mapa nos pidieron un estudio que indica cómo son estas entidades, como se relacionan entre ellas y qué temas les interesan para poder trabajar.

Además, hay en esta recopilación grupos activistas que no están constituidos como entidad formalmente pero que son una fuerza muy importante a estas alturas del feminismo.

¿Qué es el proyecto ‘dones valentes‘?

I. M.: Se trata de un programa en el que hace tres años que trabajamos. Lo hacemos con colaboración con la Asociación de Mujeress Agredidas Sexualmente (ADAS). Hemos trabajado con mujeres que han sufrido agresiones sexuales y ellas mismas han analizado las informaciones que sobre el tema han publicado los periódicos que se editan en papel en Barcelona. A partir del análisis del discurso hemos hecho las recomendaciones sobre las agresiones sexuales con una mirada feminista. Hay que decir que hay mucha información, pero sobre el tratamiento periodístico sobre agresiones no había nada. Esto lo hemos podido hacer gracias a la subvención al proyecto, otorgada por el Ayuntamiento de Barcelona. Este año se ha incorporado el Instituto Català de les Dones.

J. V.: Hay que decir que estas son las primeras recomendaciones a los medios de comunicación que se hacen desde las mujeres agredidas.

¿Y tienen algún tipo de respuesta de los y las periodistas con los que ha trabajado?

I. M.: De los que han seguido el programa hemos notado que han cambiado la mirada sobre las agresiones sexuales. Me hecho talleres con las universidades y los hemos ofrecido a los medios.

¿Todas estas tareas las hacen solo ustedes dos?

I. M.: Comenzamos las dos, pero ahora somos cuatro socias y tenemos también una persona contratada. Además, trabajamos con colaboradores externos que nos ayudan en programas determinados.

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