Mossos y Guardia Civil, una complicada relación policial

El Juicio prosigue, ya sin el morbo mediático de los primeros días, con las sucesivas comparecencias de diferentes miembros de los cuerpos policiales, que van dejando patente la existencia de un conflicto soterrado que emerge. Un conflicto que va más allá del caso particular para revelar una verdad universal: los celos de los cuerpos policiales para mantener su autonomía

Guillem Pujol
 
 
 
Uno de los colegios donde hubo cargas fue el Jaume Balmes ROBERT BONET

Uno de los colegios donde hubo cargas fue el Jaume Balmes ROBERT BONET

La tensión entre cuerpos policiales no es una particularidad de la situación actual entre Catalunya y España. Es un rasgo de la policía en cualquier lugar, ya que lo que a menudo caracteriza a las fuerzas policiales es el secretismo y la opacidad inherente a sus prácticas. Pero el caso de los Mossos y Policía Nacional / Guardia Civil tiene una historia que dificulta aún más la relación.

En la memoria reciente aún escuece la gestión de los atentados de agosto de 2017 en Barcelona. Los Mossos, aunque no tenían acceso a las bases de datos de la Policía Nacional (porque se consideró que la gestión de los atentados era competencia exclusiva del CNP), acabaron erigiéndose como los héroes de la escena. Terminando con la amenaza terrorista (y consiguiendo que la opinión pública aceptara la ejecución de uno de los dos terroristas como mal menor), los Mossos cultivaron simpatías entre gran parte de la población catalana.

Más adelante, además, se sabría que el Imán de Ripoll era un confidente del CNI y que antes del atentado se había reunido dos veces con miembros de la Guardia Civil, lo que, obviamente, no hizo más que agravar esta brecha. Este hecho es crucial para entender que, algunas personas, se pudieran creer que los Mossos eran «nuestra policía» y que estarían al lado del independentismo en el hipotético caso de una declaración de independencia. Error.

Ya llegados los meses álgidos del Procés, la gestión de los días previos del Referéndum y de la jornada del 1O, terminó de rasgar la, ya de por sí frágil, relación entre los cuerpos policiales y entre el Teniente-Coronel Pérez de los Cobos y el Mayor Trapero.

Ahora, durante estas semanas, este conflicto vuelve a emerger en la sede del Juicio contra el Procés. Repasemos algunas de las declaraciones más relevantes de los principales protagonistas de Mossos y Guardia Civil: El Mayor Trapero y su segundo, Ferran López, por un lado y el Teniente-Coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, por el otra. Estos son los principales puntos calientes de las declaraciones cruzadas:

La interpretación sobre el auto judicial de la juez Armas

La comparecencia de Pérez de los Cobos quiso dar una imagen de los Mossos como cómplices de un proceso de insubordinación política que derivó en acciones violentas. Para justificar la actuación de las fuerzas policiales españolas el día 1-O, era necesario entrar a interpretar el auto de la juez Armas. Y es que este auto destacaba la necesidad de detener el referéndum sin alterar la «normal convivencia de la ciudadanía». Ya se sabe cómo decidió actuar la Guardia Civil y la Policía Nacional: dando preferencia a la primera y obviando la segunda.

El problema es que había gente, muchísima gente, que en un ejercicio clarividente de desobediencia pacífica, impidió que la policía – una y otra – pudiera cumplir con el auto judicial. Al final, el referéndum no se impidió, pero en cambio sí se alteró la normal convivencia. Lo que provocó unas consecuencias que durarán mucho tiempo.

En el juicio, sin embargo, De los Cobos afirmaba que «los representantes de la Generalitat se agarraban como un clavo ardiendo a la expresión de ‘no afectación a la normal convivencia’ del auto. Esto no era superfluo, pero no se podía usar para parar la actuaciones policiales destinadas a impedir el referéndum». Ciertamente este era un punto de discrepancia importante, tal y como afirmaría posteriormente el Mayor Trapero:

“Los Mossos entendíamos otro tipo de uso de la fuerza: limitado a unas situaciones concretas. Sólo para evitar ataques a la policía o violencia sobre un tercero. Ese fue uno de los elementos que provocó más diferencias con Pérez de los Cobos, quien nos decía que eso no podía ser una excusa para facilitar la votación”.

Pero el Teniente-Coronel reincidía con el mensaje de violencia: «se colocaron a niños y personas mayores en la vanguardia de las murallas humanas». Quizás en un momento de alta tensión, esta divergencia interpretativa terminó de estropear la coordinación entre los dos máximos representantes de la policía. El Teniente-Coronel fue contundente al afirmar que «la actuacion los Mossos va ser de pasividad absoluta y nul·la colaboració», lo que fue rechazado enfáticamente tanto por Trapero como por Ferran Lopez, que tomó el lugar del Mayor en las reuniones de coordinación pocos días antes del referéndum.

La afinidad de los Mossos con el Govern de la Generalitat

Pero no se queda ahí la cosa: De los Cobos estaba convencido de que el rol de los Mossos no era tan sólo de pasividad, sino directamente de colaboración con las decisiones del Govern, ya que, como dijo, «tengo constancia de vehículos camuflados en acción de vigilancia que detectamos que eran de los Mossos». Pero estas afirmaciones fueron negadas por Trapero, al decir que «las declaraciones de Turull sentaron muy mal» (en referencia a las afirmaciones del conseller que los Mossos permitirían el referéndum) y que tenían un plan para detener al Presidente Puigdemont en caso de que se produjera la DUI.

En esta línea, el segundo de Trapero, Ferran López, incidió no sólo en la independencia de los Mossos respecto el Govern independentista, sino en la explícita desavenencia con el ejecutivo. «El escenario del 1-O era diferente a lo que habiamos conocido y nos preocupaba estar en tracción opuesta con el Govern». Cuando el Juez Marchena interrogó directamente a Trapero haciendo uso de la prerrogativa que le otorgaba la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no quiso dejar lugar a dudas.

«Les emplazamos a cumplir la legalidad y las ordenes judiciales. Nosotros las ibamos a cumplir, que no se equivocaran con nosotros». Esto es lo que Trapero afirmó que les dijo a Puigdemont y su Govern poco antes del Referéndum.

El conflicto entre cuerpos policiales puede ser un común universal. Pero la relación entre Mossos y Policía Nacional / Guardia Civil tiene tantas peculiaridades que casi la convierten en una excepción.

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