Monoparentalidad y vulnerabilidad

El 35% de las familias en riesgo de pobreza son monoparentales. El 80% de éstas están encabezadas por mujeres, a las que se les suman las desigualdades estructurales de género, que impactan en las oportunidades laborales, en una mayor precarización de los puestos de trabajo y una brecha salarial aún demasiado elevada

Sira Vilardell
 
 
 
La diversitat familiar creixenr requereix propostes polítiques i legals que s'hi adaptin

La diversitat familiar creixenr requereix propostes polítiques i legals que s'hi adaptin

Cuando hablamos de vulnerabilidad y riesgo de pobreza, oímos a menudo que las familias monoparentales son uno de los colectivos más afectados. Y es que la parentalidad asumida de forma individual, a pesar de ser una realidad creciente (11,5% de las familias) es sin duda un factor de riesgo que requiere una atención específica.

El primer paso necesario es garantizar el reconocimiento de estas familias. Las monoparentales son aquellas familias formadas por una o más criaturas que conviven y dependen económicamente de una sola persona. La tipología puede ser muy diversa. Podemos encontrar madres adolescentes, personas viudas, maternidad o paternidad en solitario por voluntad, monoparentales por abandono… es una realidad prismática que tan sólo hace 10 años que tiene reconocimiento legal. Sin embargo, y pese a que en 2003 la ley de apoyo a las familias ya reconocía la necesidad de equiparar prestaciones y beneficios entre familias numerosas y monoparentales, la realidad es que esta equiparación no se ha hecho efectiva.

Y es que es evidente que en las últimas décadas han ido emergiendo y se han ido reconociendo nuevos modelos familiares, que han dado paso a una amplia diversidad y pluralidad de familias y de nuevas situaciones. Realidades diversas que, a pesar de ya existir, gracias a los cambios sociales de los últimos años se han hecho visibles.

Porque la familia entendida como tradicional o clásica (modelo familiar hegemónico basado en el enlace de un hombre y una mujer heterosexuales, con hijos y/o hijas a cargo, donde el principal sustentador de la familia es el hombre) ya ha cambiado. Los nuevos estilos de vida aparecen de la mano de los cambios económicos, culturales y sociales de los últimos tiempos, así como cambios demográficos, o la entrada progresiva y creciente de las mujeres en el mercado de trabajo … Cambios que han ido impactando también en el tipo de relaciones sociales y de formas de convivencia.

En Catalunya, esta diversidad familiar es un hecho innegable, pero a nivel estatal en cambio, aunque hay un reconocimiento de familias numerosas, no existe una ley marco que apoye toda la diversidad familiar existente actualmente.

Diversidad que requiere respuestas que partan de las necesidades específicas de cada una de las fórmulas de convivencia. Para ello hay que diseñar las directrices y la programación de las actuaciones en materia de apoyo a las familias. Estas, sin renunciar a la universalidad de las políticas públicas, es necesario que reconozcan, como estamos haciendo, la diversidad familiar mediante el ajuste de las propuestas y actuaciones a las diferentes realidades familiares.

En el caso de las familias monoparentales, este apoyo es imprescindible, ya que a hacerse cargo de forma individual de los hijos o hijas se añaden otros factores de vulnerabilidad. Según la INSOCAT, el 35% de las familias en situación de riesgo de pobreza son monoparentales. El 80% de éstas están encabezadas por mujeres y a este riesgo de pobreza se suman las desigualdades ya estructurales de género, que impactan en sus oportunidades laborales, en una mayor precarización de los puestos de trabajo, una brecha salarial aún demasiado elevada, y muchas otras situaciones de discriminación y vulneración de derechos que atraviesan la vida de las mujeres.

Se debe, por tanto, reconocer esta diversidad y asegurar las medidas sociales, políticas y económicas necesarias que den apoyo y protección a las personas que viven en familias monoparentales y a sus circunstancias específicas, y que se haga partiendo del contexto de diversidad familiar actual, al que tanto el Estado, como el mercado de trabajo y la sociedad en general deben ir acoplando.

Hace falta responsabilidad y acción a nivel político, un reconocimiento a nivel social, y un apoyo efectivo a nivel legislativo que aseguren los derechos sociales de estas familias y eviten que la monoparentalidad sea hoy en día sinónimo de exclusión y pobreza.

Sira Vilardell
Sobre Sira Vilardell

Sira Vilardell és diplomada en Treball Social i màster en Direcció i Gestió d'ONGs. Especialitzada en interculturalitat i gènere, ha treballat en l’atenció a dones i famílies i en la intervenció comunitària intercultural. Forma part de la junta directiva d’ECAS (Entitats Catalanes d’Acció Social) i actualment, és la directora general de la Fundació Surt Contacto: Twitter | Más artículos

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