Más de la mitad de personas atendidas por el Centro de Información para Trabajadores Extranjeros están en situación irregular

Aunque la mayoría de trabajadores migrantes atendidos por el organismo vinculado a CCOO continúan siendo de procedencia marroquí, se ha notado un fuerte aumento de peticiones de ciudadanos latinoamericanos expulsados ​​de sus países por motivos económicos, políticos o de violencia

Tomeu Ferrer
 
 
 
Niagara on the Lake, Ontario, Canada - August 28, 2015: A migrant worker sorting and packing peaches for transport to market in the early morning sun on a fruit farm in Niagara on the Lake

Niagara on the Lake, Ontario, Canada - August 28, 2015: A migrant worker sorting and packing peaches for transport to market in the early morning sun on a fruit farm in Niagara on the Lake

Las consultas realizadas en las oficinas del Centro de Información para Trabajadores Extranjeros (CITE) muestran un incremento de personas en situación de irregularidad entre las que reciben información y las atendidas. Este aumento sería fruto de la dificultad de obtener un permiso de trabajo de al menos un año, que fija la ley de extranjería. El año pasado se incrementó el recurso a los servicios de dicho organismo «no porque haya aumentado la inmigración fruto de la mejora de nuestra economía sino porque en varios países, especialmente de Latinoamérica se produce un efecto de expulsión», afirma Carlos Bertran en la memoria de actividades del CITE presentada este miércoles.

Uno de los aspectos que mide el CITE es la situación legal de las personas que atiende. Este año, las personas que sufren irregularidad han ascendido el 59,3% de todos los atendidas, 4,7 puntos más que el año pasado. Este aumento se vincula con las dificultades que tienen muchas personas, perfectamente integradas en el país para renovar su autorización por la baja calidad del empleo, a pesar de la teórica recuperación económica. De hecho muchas personas que pasan a ser consideradas como irregulares lo son a causa de la imposibilidad de demostrar, como marca la ley, que se tiene trabajo fijo con un contrato de al menos un año. Esto es difícil porque el 86% de los contratos firmados en enero en Catalunya fueron temporales.

Como en otros años se constata que, de las personas que han visitado el centro y han hecho consultas, la primera comunidad es la marroquí. Pero inmediatamente aparecen otras nacionalidades como la Colombiana, la Venezolana, la hondureña y la Boliviana Si se tienen en cuenta las nacionalidades latinoamericanas, representan más del 50% del total de personas atendidas.

Marruecos y Latinoamérica

Aunque Marruecos es la nacionalidad con más personas atendidas, el año pasado se notó un fuerte incremento de consultas de países como Venezuela, vinculadas a situación política y económica que se vive en ese país, o de Honduras, donde una fuerte violencia estructural desde hace años.

Como en otras ocasiones, los responsables del organismo de ayuda a personas extranjeras puntualizan que los datos extraídos de su actividad no tienen por qué ser consideradas como representativas de lo que ocurre en relación con la inmigración en Catalunya. No obstante, este organismo hace 34 años que funciona con 16 delegaciones en el territorio catalán y las conclusiones de su actividad suelen ser consideradas un buen barómetro de la situación de los trabajadores extranjeros en nuestro país.

Uno de los aspectos que se recogen en la memoria es la situación laboral de las personas que son atendidas. Según Carles Bertran, cada vez hay más personas que no trabajan, concretamente el 56%, mientras que las que declaran trabajar son un 44%, con un descenso de un punto respecto de 2017.

El aumento de las personas que no trabajan hace siete años que se produce de manera sostenida, dice el informe: en 2012 eran el 46,1% y el 2018 la cifra ha subido diez puntos.

Trabajos más comunes

Uno de los aspectos que también se repite es el sexo de las personas que consultan, mayoritariamente son mujeres. Esto ocurre porque salvo en el caso de Marruecos, donde la mayoría de los inmigrantes son hombres, el resto las mujeres superan el 50% de todos los casos. Esto explicaría que el trabajo más común sea el trabajo del hogar, 36,9% de los casos, de los que las mujeres representan el 94%. Siguen los servicios, con un 3,6% y un 49,5% de mujeres y la hostelería con un 12,1%.

Por el contrario, se observa un incremento del empleo en los sectores de la industria, con un 8,7%) y en la construcción (6,1%).

Otro aspecto estudiado es el análisis del tipo de ocupación de las personas que trabajan. Así, el trabajo irregular afecta a un 61,5% de las personas que trabajan, con un incremento de 3 puntos en el último año. ¿Cuáles son los trabajos irregulares más habituales? Los responsables del CITE hablan del trabajo del hogar, que representa el 41,2% del total, seguida de los servicios en un 22%. Por lo tanto, la deducción es que el trabajo irregular afecta básicamente a las mujeres.

Trabajo en el hogar y de cuidados

Una de las preocupaciones expresadas desde siempre por el CITE es la dignificación del trabajo en el hogar y de cuidados. En este sentido, ha reivindicado una vez más la necesidad de que España ratifique el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajadores y trabajadoras domésticas. En este sentido, durante el 2018 el CITE ha participado en la creación del grupo de Acción para la ratificación del artículo 189 de la OIT.

Toni Mora, secretario de acción social de CCOO de Catalunya, ha puesto sobre la mesa reivindicaciones del sindicato respecto a personas migradas. Así ha hecho un llamamiento a evitar durante la próxima campaña electoral que se utilice la situación de este colectivo para hacer demagogia, y reivindicó también una solución para que las personas migradas, que hace muchos años que viven en el país puedan ejercer su derecho a voto, al igual que contribuyen a los gastos del país con los impuestos que pagan.

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