Martí Gómez reconstruye la historia de la familia Lara: del legionario al empresario que salvó Edicions 62

"José Manuel Lara era una buena persona disfrazada de 'chulo'". Así le han definido a Martí Gómez la personalidad del fundador de la editorial Planeta. En el libro 'Los Lara. Aproximación a una familia y a su tiempo', Gómez nos aproxima a parte de la historia reciente de la economía, la política, la literatura, la comunicación e, incluso, el deporte en Catalunya.

Siscu Baiges
 
 
 
Martí Gómez durant l'entrevista | Foto: Pol Rius

Martí Gómez durant l'entrevista | Foto: Pol Rius

Probablemente, José Martí Gómez sea el periodista idóneo para escribir un libro sobre la familia Lara, la que creó la editorial Planeta y que ha jugado un papel notable en el mundo empresarial catalán postfranquista. José Manuel Lara Hernández fundó la editorial en 1949. Martí Gómez y Josep Ramoneda le entrevistaron en 1976 para la revista Por favor y con esta conversación comienza el libro ‘Los Lara. Aproximación a una familia y a su tiempo ‘(Galaxia Gutenberg – La maleta de Portbou), tras unas páginas escritas por Carmen Ribé, que nos sitúan en la Barcelona a la que llegó el patriarca familiar, vestido de legionario cuando los militares del ejército franquista la ocuparon en 1939. Martí Gómez ha conocido los diferentes miembros de esta familia, de la que José Manuel Lara Bosch es el que tuvo una mayor proyección pública. Leer las casi trescientas páginas que les dedica es asistir a la confección de un excelente reportaje largo y a la aproximación a parte de la historia reciente de la economía, la política, la literatura, la comunicación e, incluso, el deporte en Catalunya.

¿Cómo y porqué escribir ‘Los Lara’?

Es como un reportaje, que en un periódico tendría una página y aquí tiene trescientas. En este libro hay unas setenta personas entrevistadas. Un 80% me dijo que el Lara viejo era un pirata y la misma gente me dijo que el Lara joven era un buen tipo. Siempre hay matices pero si hay tanta gente que lo dice, será verdad. Dos amigos me dijeron que ya que conocía a los dos Lara porque no escribía un libro sobre ellos. Galaxia Gutenberg se enteró y me dijo que lo quería. Sin embargo, nadie me ha llamado de ningún medio de los del grupo Planeta.

¿A José Manuel Lara Bosch le habría gustado el libro?

Creo que sí. Seguramente haría como hacía siempre, que era decir que si hubiera hablado antes con él habría tenido más información y menos equivocaciones, pero creo que le habría gustado. Lo que pasa es que sí que se explica que el Lara viejo era un pirata. Por respeto y educación envié una copia al actual presidente del grupo Planeta, Josep Crehueras, y al nieto del Lara viejo, para que me matizaran la parte que había escrito a partir de una entrevista con ellos. El nieto Lara me matizó un par de cosas. Crehueras no contestó. Dijo que no se la había enviado. Hace dos años que lo hice.

Ambos José Manuel, padre e hijo no se llevaban bien.

No.

Había hablado bastante con ambos a lo largo del tiempo. Al principio del libro hay una entrevista a José Manuel Lara Hernández hecha en 1976.

No tanto. Con Lara viejo había hablado únicamente del premio Planeta. Con el hijo hablé básicamente del Español. Después he hablado con unas setenta personas para hacer el libro. Unas cuarenta o cincuenta salen con sus nombres y hay unos cuantos que hablaron pero que no querían que les citara.

Martí Gómez durant l’entrevista | Foto: Pol Rius

José Manuel Lara Hernández llegó a Barcelona formando parte de la Legión y del ejército franquista que ocupa la ciudad después de la guerra. No tenía un duro y terminó convirtiéndose en un potentado.

Todas las grandes fortunas que salen de gente que no es nada y terminan creando un imperio tienen siempre algo oscuro en su origen. Una de las cosas oscuras del Lara viejo eran los derechos de autor y lo reconoce el propio hijo. Pagaba lo que quería pagar. Cuando llega con la Legión vive a salto de mata. Lee los anuncios económicos de La Vanguardia, compra productos a 200 pesetas y los vende a 300. Después compra una editorial y vende el papel para poder pagarla. Me escribió un hombre que lo conocía bastante y me dijo que tenía muchos líos cuando tocaba pagar a los proveedores o la imprenta. Tuvo dos grandes habilidades. Creó un equipo de gente muy sólida y profesional, le respetaban y le eran fieles. Hay profesores y catedráticos de universidad que colaboraron con Planeta durante muchos años y lo siguen haciendo. Hizo un cóctel en el que había autores franquistas y marxistas. Lo mezclaba bien.

Corría la leyenda de que la inspiradora literaria era la mujer pero un asesor de él me dijo que era el fiscal Romero de Tejada. Su hijo, que era fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y que murió hace poco, me lo confirmó. Así salió adelante. El editor de Plaza y Janés, Carlos Plaza, me dijo que a él y a Lara más que leer libros les gustaba venderlos. «Leer leíamos pocos pero venderlos nos apasionaba». Plaza habla muy bien de José Manuel Lara Bosch y no tanto del Lara viejo, aunque eran amigos. «Una vez me robó entera una sucursal de venta a plazos», se quejaba. Cuando se peleaban el Lara viejo enviaba a José Manuel Lara Bosch a hacer las paces. El hijo le preguntaba qué les pasaba que siempre se peleaban y Plaza le contestaba que siempre le hacía putadas. «¿Me lo dirás a mí?», replicaba él.

Pero José Manuel Lara Bosch también tenía prontos.

Es una constante de los Lara. El hijo me dijo que los prontos los sufrían de todas partes, porque su madre también tenía. Decía que eran prontos que enseguida se iban. Era frecuente que dijera a gritos a empleados que los despedía y al día siguiente los llamaba al despacho para seguir trabajando.

Lara Bosch tocó muchas teclas, desde la editorial Planeta a televisiones privadas pasando por el Círculo de Economía, el Instituto de Empresa Familiar o el Real Club Deportivo Español. ¿La huella más fuerte la dejó en la editorial?

Él sale de los libros pero con el paso del tiempo amplía el negocio y deriva hacia el grupo multimedia: La Razón, Antena 3, Onda Cero, La Sexta

Y el AVUI.

Porque se lo pidieron. Siempre se quejaba de que el independentismo lo veía mal pero que cuando Edicions 62 estaba en la ruina, del independentismo y la burguesía catalana nacionalista no salió nadie a salvarla. Quién puso el dinero para hacerlo fue él. Cuando el diario AVUI se hundía, la Generalitat les pidió a él y a Godó que intentasen salvarlo. Lo intentó pero ya era tarde porque no había quien lo salvara.

Martí Gómez durant l’entrevista | Foto: Pol Rius

Pasar por el Círculo de Economía también es relevante.

Cuando se postula para presidir el Círculo de Economía, la burguesía empresarial de aquí solo lo conocía por Planeta y el Español. Era una empresa familiar. No era de las 400 familias. Lo hizo bien. Bajo su mandato se elaboraron documentos importantes. Hay uno muy válido que denunciaba la tendencia del PP a centralizar todo en Madrid de nuevo. Era un Lara: llevó a Pasqual Maragall a las jornadas de Sitges y le soltó una catilinaria.

Tampoco tenía buena relación con José María Aznar.

No. Tan es así que cuando venía Aznar a Barcelona enviaba a Crehueras a recibirlo porque él no quería hacerlo.

¿Y con Pujol?

No hablaba mal de él. Había poca sintonía entre ellos pero se respetaban. Es un fenómeno curioso. Formaba parte de la fundación de la escuela Aula, de la élite de la burguesía catalana independentista, e incluso cuando José Manuel Lara Bosch muere hay un acto de homenaje en Aula en el que hablan Artur Mas y Carles Puigdemont.

Se podía estar de acuerdo o no con lo que decía y cómo lo decía pero iba siempre de cara.

Lo que sentía lo decía. Hay una anécdota que revela cómo era. Cuando se debatía la recalificación del estadio del Español en Sarrià había un sector ciudadano importante que decía, con razón, que era una especulación urbanística, como lo fue la del de Les Corts del Barça. Necesitaba venderlo para salvar al Español de la ruina absoluta por un lado y, sobre todo también, para recuperar el dinero que había puesto su padre.

La revista Carrer de la Federación de Asociaciones de Vecinos lo criticaba mucho. Pidió que le entrevistasen y le dijeron que sí. Fue a la sede de la revista, se sentó y les dijo, según creen recordar los que estaban allí, que le estaban tocando los cojones. Cogió una revista, dijo que podía tener más páginas, un papel mejor, aumentar la tirada… Los de la asociación de vecinos entendieron que les quería comprar la revista. Pero la reunión fue muy cordial. Uno de los presentes me dijo que todas las personas a las que han atacado en la revista se han querellado con ellos o les han amenazado con hacerlo, y que el único que ha sido cordial y amable a pesar de llevarse una negativa ha sido José Manuel Lara.

El paso por el Espanyol no fue muy brillante.

A quien le gustaba el Español era a su hermano Fernando, que murió. José Manuel lo coge por una obligación familiar. Había mucho dinero de la familia allí dentro. Pasión por el Español no tenía. Cuando, cosas del fútbol y los malos resultados, el público se puso a gritar en el campo «¡Lara, vete ya!» contestó diciendo «¡A mí no me grita nadie!». Y se fue.

Con Pasqual Maragall no hubo sintonía.

Maragall no le perdonó que lo destrozara en la reunión del Círculo de Economía en Sitges. No es que hubiera enemistad es que no había relación.

En cambio, Montilla le caía bien.

Montilla habla muy bien de Lara Bosch. Según él, tenía una virtud que echaba de menos en la burguesía catalana, que no dice la verdad. Tuvo muchas broncas con él. Podía molestar pero no se desdecía nunca, lo que decía hoy lo seguía defendiendo. Y si perdía, perdía. También lo ha dicho el notario Juan José López Burniol en un artículo que escribió en La Vanguardia, donde explicó que echa de menos su voz porque decía lo que creía de verdad.

Martí Gómez durant l’entrevista | Foto: Pol Rius

¿Cuando entra en el sector del audiovisual se le ve como un intruso? Venía de otro mundo.

Una de las personas de este sector, que no quiso que se publicara su nombre, me dijo que entró como lo solía hacer en todos los sitios, ‘como un elefante en un cacharrería’. También lo hizo en el Círculo de Economía pero en Barcelona tenía gente de confianza que era capaz de criticarlo, de pararlo, de decirle que se equivocaba, como por ejemplo Jordi Alberich, En Madrid entró mal queriendo imponer sus criterios. En el mundo de la televisión hay mucho divismo. Hay gente que son pesos pesados. «¡Qué me viene a explicar este hombre a mí!», decían. Tuvo choques fuertes. En La Sexta sobre todo. Se encuentra con que la relación con el PP no existía. Tenía sólo La Razón y para crear el imperio televisivo en Madrid necesitaba una buena relación con el PP. Entonces entra en escena un profesor de Filosofía de aquí, al que conocían como ‘el príncipe de las tinieblas’, que hace de negociador y le facilita esa relación con el gobierno del PP. Pero en ese momento el PP cae y llegan Rodríguez Zapatero y los socialistas con los que tampoco tenía relación. Volvió a entrar en acción ‘el príncipe de las tinieblas’ y hay quien dice la mala relación de Madrid con el grupo Planeta es culpa de este hombre, que era maniobrero, oscuro.

Pese a todo, acaba creando un gran imperio audiovisual grande que aún se mantiene.

Está igual. Lo que han vendido es uno de los sueños de Lara. Él quería formar parte de la gran edición europea y compró una editorial muy importante de Francia, Elitis. Algo se tambalea porque Planeta lo ha vuelto a vender, no sé si porque necesitaban liquidez o porque han cambiado la estrategia.

Con Los Godó ¿cómo se han llevado Los Lara?

Bien.

También sería un libro interesante ‘Los Godó’.

Es una buena historia. Lara hijo y el Godó de ahora, el de La Vanguardia, iban a bailar al salón Cibeles. Lara se enfadaba porque decía que un chulo les robaba las chicas más atractivas.

Lo podría hacer usted.

Cojo la sugerencia.

¿Cómo habría que recordar a José Manuel Lara Bosch?

Exceptuando los prontos era una persona cordial. Una de los que lo define en el libro dice que era una buena persona disfrazada de chulo. Y yo creo que era así. Medía un metro noventa, pesaba ciento veinte kilos. Impresionaba. Era buena persona, pero era un Lara, ¡poca coña! Cuando creía que debía cortar, cortaba. Un empresario muy conservador dijo delante de él, en una cena, que cuando viene una crisis lo que se debe hacer es despedir. Contestó que no estaba de acuerdo, que si había ganado mucho dinero era gracias a la gente que había trabajado para él y que si llegaba una crisis el empresario tenía que aguantar. Cuando llegó la crisis tuvo que despedir. Dicen que pidió que se despidiera tratando de hacer el menor daño posible.

La historia de los Lara es también la historia de la Catalunya de los últimos 80 años.

Arranca del legionario que entra en Barcelona con las tropas franquistas en 1939, llega hasta la actualidad y en medio está la historia de la evolución española. Hay una anécdota que refleja esta evolución de una forma un poco cínica. Cuando se legaliza la Joven Cámara, los del Círculo de Economía van a presentarla a Franco y su presidente le dice que una de sus características es que sus directivos no pueden estar más de un año en el cargo. Franco dijo que le parecía una gran idea porque es malo que la gente se perpetúe en el poder. Me parece que refleja muy bien el cinismo de la política y la sociedad española de aquellos tiempos.

Planeta yo no es de los Lara.

El único que quedaba era José Manuel García-Píriz, nieto del fundador, pero lo echaron a patadas. Hay dos nietos que trabajan en Planeta pero sin poder, y una nieta que trabaja en La Razón. ¿Por qué lo echaron? Supongo que por una lucha por el poder. Las dos matizaciones que me hizo José Manuel afectaban a Crehueras y demostraban que no se llevaban bien.

¿Los Lara ya son historia?

Hay quien me dice que quizás se reconcilian. La herida que hay les ha hecho daño. La idea que tengo yo, suponiendo que el grupo continúe yendo bien, es que cuando Crehueras se jubile entrará un ejecutivo de esos que fichan los cazatalentos, como tiene Amancio Ortega. O bien que digan ‘vendemos’ y se repartan el dinero entre los cuatro descendientes. Creo que los Lara ya se han acabado.

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