¿Maragall O Colau?. Depende

Colau supone un gesto contra la política de bloques más coherente con el ‘tenemos que hablar’ de Junqueras a Sánchez. ¡Menuda paradoja! No sé cómo terminará el embrollo, pero si Colau sale elegida alcaldesa, no será una mala noticia para quienes pretenden buscar una salida política a la crisis catalana.

Andreu Claret
 
 
 
Ada Colau i Ernest Maragall, durant un debat per a les eleccions autonòmiques del 2019

Ada Colau i Ernest Maragall, durant un debat per a les eleccions autonòmiques del 2019

Arranquemos de una premisa: el alcalde hace el ayuntamiento. De ahí la pregunta. Añadamos otra: no hablamos sólo del gobierno de la ciudad. Hablamos también de política catalana. Y de política española.

Nadie duda de qué en la nueva etapa, Barcelona puede jugar un papel mayor del que ha jugado hasta ahora. Máxime si la derecha gobierna Madrid bajo la tutela de la extrema derecha. Entonces:¿qué conviene: que el alcalde sea Maragall o que Colau siga siendo alcaldesa?. Para las cosas del gobierno municipal, no me parece cuestión de vida o muerte. No es como en Madrid, donde entre Carmena y un alcalde aupado por las tres derechas hay todo un mundo.
El problema no es estrictamente municipal, porque la Barcelona del uno no está en las antípodas de la del otro.

onde la diferencia es sustancial, determinante, es en aquello que va más allá de la ciudad. En la dimensión política que tendrá la alcaldia. Sí lo que se pretende es que la capital catalana juegue un papel en la estrategia de ruptura con el Estado, entonces el mejor alcalde es, sin duda, Ernest Maragall. Si de lo que se trata es de hacer un frente común con el otro lado de la plaza Sant Jaume, contra los ‘carceleros’ (así es cómo Maragall ha calificado a los socialistas), Barcelona puede ser altavoz y trinchera del independentismo.

Muchos independentistas la tienen en la retina desde las conocidas escenas de los años treinta. Nada hay que objetar a semejante objetivo. Sólo advertir que una segunda aventura unilateral llevaría a un desastre aún mayor que la anterior, por mucho que los dos balcones de Sant Jaume estuvieran en sintonía.

De lo contrario, sí lo que se pretende es contribuir a qué se abra una nueva etapa en la política catalana y española que suponga empezar a desjudicializar la política, cuestionar los bloques que paralizan la sociedad catalana, iniciar un diálogo con el Estado y plantear la petición de indultos, si hay condenas, si esto es lo que se pretende, mi convicción es que Colau aporta más. Suma más que Maragall. Ya sé que suena a paradoja, pero estoy convencido de qué Ada Colau puede contribuir mejor a la estrategia sostenida por Junqueras que Ernest Maragall. Y que la llegada de éste a la alcaldía casaría más con los planteamientos frentistas de Puigdemont.

Colau supone un gesto contra la política de bloques más coherente con el ‘tenemos que hablar’ de Junqueras a Sánchez. ¡Menuda paradoja! No sé cómo terminará el embrollo, pero si Colau sale elegida alcaldesa, no será una mala noticia para quienes pretenden buscar una salida política a la crisis catalana. Sean o no sean de los Comunes. Sean o no sean independentistas. Se entiende que a Ciudadanos no le guste. Y el desconcierto de muchos.

Andreu Claret
Sobre Andreu Claret

Periodista i escriptor Contacto: Twitter | Más artículos

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