Mal día para los hiperventilados

Decir que el día de ayer fue un buen día para la democracia sería excesivo. Pretender que fue un día prometedor para Catalunya sería aventurado. Ya se verá.

Andreu Claret
 
 
 
El tuit en català de Pedro Sánchez

El tuit en català de Pedro Sánchez

Por el momento dejémoslo en que ha sido un día aciago para los hiperventilados, que no es poco. Para todos ellos. Para los que llamaban traidor a Quim Torra cuando todavía no había terminado su comparecencia de prensa, y para los que se ciscaron en Sánchez por haberle permitido subir las escalinatas de La Moncloa con el lazo amarillo y por haber tuiteado en catalán que la reunión iba bien. ¡En catalán!

¿Merecía la pena tanto jaleo para fastidiar a los intransigentes de ambos bandos? Yo creo que sí, porque de esto iba la reunión. Se trataba de empezar la mayor operación de desarme de la última década. Todavía no sabemos si saldrá bien. Si a este primer paso seguirá otro, y después otro, hasta que el camino del diálogo quede libre de minas. Pero la historia enseña que lo más difícil en todo desarme es el primer paso.

Hablamos de armas virtuales que han demostrado una prodigiosa capacidad de esparcir el odio. Leyendo los insultos que le han dedicado a Torra algunos conocidos independentistas en sus cuentas de twitter y las admoniciones apocalípticas con las que algunos diarios de Madrid han saludado la iniciativa de Sánchez, pienso que ayer fue un buen día. Repasando las preguntas que se hacen hoy los principales digitales independentistas sobre si Torra se ha dejado engatusar o si la ratafía llevaba la pócima de algún druida catalán, pienso que la reunión ha sido un acierto.

Lo que cabe ahora es rezar para que éste 9 de julio no sea sólo el día en que nos hemos dado el gustazo de ver cómo los predicadores de la inquina se quedaban sin argumentos. No será fácil pasar de esta primera acción de desminado a una operación de mayor calado que permita cruzar puentes, aunque sea encima de pontones provisionales. Como ven, la metáfora se alarga porque no es fácil levantar una crónica esperanzada sobre realidades políticas menos literarias. ¿Qué tenemos? Buen rollo, muchos desacuerdos, y poca sustancia. La decisión de volver a verse pronto, en un contexto encuadrado por la Constitución y el Estatuto y en el que se pueda hablar de todo. E incluso llevar el lazo amarillo. ¿Es mucho o poco? Para los hiperventilados es el acabose.

Andreu Claret
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