Lucha contra el oligopolio energético en la Vall Fosca: “En este David contra Goliat los vecinos son un David muy digno”

La Xarxa per la Sobirania Energètica ha celebrado en Lleida la cuarta edición del Volt, una ruta por territorios con conflictos de distribución energética que ha reunido a varios movimientos de los Pirineos y tierras de Ponent que trabajan por la municipalitzación de las centrales.

Sandra Vicente
 
 
 
Acció de protesta davant la central de Capdella, Lleida | SANDRA VICENTE

Acció de protesta davant la central de Capdella, Lleida | SANDRA VICENTE

La Vall Fosca es una de las unidades que configuran el Pallars Jussà, en Lleida. Este valle pirenaico lleva este nombre porque se encuentra rodeado por fuertes pendientes de picos de más de 2.500 metros: la sombra de las montañas y las nubes que se forman hacen que el sol sea difícil de ver. Pero en este paraje natural no falta, de una u otra manera, la luz. No la del sol, sino la de las cinco centrales hidroeléctricas que salpican esta zona en la que apenas hay 700 personas empadronadas.

Los parajes blanqueados por las nevadas de los últimos días se encuentran agrietados por una densa red de cables de alta tensión que transportan la energía. Pero esta transformación pasiva del paisaje no es el problema más grave que causan estas centrales. La última semana de febrero, una avería en una cañería de la central de Capdella originó una fuerte riada, provocando daños en el edificio que es gestionado por la compañía Endesa e inundando dos casas cercanas a las instalaciones.

La CUP de la Vall Fosca ha presentado denuncias por estas averías al Departamento de Industria de la Generalitat contra Endesa que, después de la tercera incidencia de este tipo que se produce desde diciembre, afirmó que ya estaba todo bajo control. Pero el primer domingo de marzo se produjo otro escape en una de las cañerías de la central. Endesa, a su vez, puntualiza y habla de una «pequeña pérdida» que se prevee que el martes sea reparada «sin incidencias ni desperfectos». Esta nueva avería coincidió con la celebración de la cuarta edición del Volt, una actividad anual organizada por la Xarxa per la Sobirania Energètica (XSE) y otras entidades como Ingeniería Sin Fronteras (ISF) que este año ha recorrido varias zonas de Lleida en las que hay luchas vecinales por la recuperación del control público de la energía.

Así, durante la última jornada del Volt, que se celebraba en Capdella, a escasos kilómetros de la central homónima, Josep Plasencia, regidor de la CUP de la Vall Fosca al frente de las demandas a Endesa, anunció a los asistentes de la jornada que se había vuelto a producir un escape. “Este incidente demuestra las pocas intenciones de inversión que tiene la compañía a la zona”, explica Plasencia. Por su parte, la empresa asegura que «hay centenares de metros de tuberías y es normal que algunas se averíen. Además, en las condiciones climáticas de la Vall Fosca, con temperaturas bajo cero, es normal que el material se dilate y se produzcan estas pérdidas que se pueden reparar sin problemas».

De hecho, la última jornada de este Volt preveía acabar con una visita al museo de la Central de Capdella, situado al pie del edificio y a pocos metros del escape. Endesa mandó una carta en el Ayuntamiento del municipio pidiendo que no se permitiera el acceso de ninguna persona al museo, alegando que “las medidas de prudencia que estamos obligados a adoptar para garantizar el normal funcionamiento y la seguridad de las personas y de la propia Central aconsejan no hacer ninguna visita”. Plasencia explica que, de hecho, antes de que Endesa enviara la carta, ya habían descartado visitar el museo y opina que “al principio pensamos que cuando hacían referencia a la seguridad se referían a los participantes del Volt, pero al final, quizás nos han hecho un favor”. Y es que justo una semana después del envío de la carta se produjo el escape que inundó las dos casas.

Escape en una de les tuberías de agua de la central hidroeléctrica de Capdella | SANDRA VICENTE

Los vecinos mantienen el pulso contra la subida de precio de la luz

La de la Torre de Capdella fue la primera gran central del Estado, construida en 1911. Cerca de 4.000 trabajadores construyeron un circuito subterráneo que conduce el agua a un salto de cerca de 850 metros de altura que todavía es el más alto del Estado y durante unos años lo fue de toda Europa. Esta explotación de terrenos municipales supusieron un cambio para la zona que, a cambio de ceder las tierras, pactó con la compañía un precio reducido de 10kW/h gratuitos al mes para los vecinos y, a partir de aquí, un precio de 0.021 euros por kW. Este precio, que beneficia sólo a los empadronados antes del 1978 -hecho que hace que muchos vecinos tengan la luz a nombre de los abuelos y abuelas de la familia- “es unas 100 veces inferior al precio de mercado, pero se tiene que tener en cuenta que lo que consumimos en La Vall Fosca para Endesa no vale nada, es sólo una vuelta de la turbina”, apunta Plasencia. En este sentido, Jordi Viñas, secretario del Ayuntamiento de Llavorsí recuerda que al inicio de las explotaciones, los vecinos sólo contaban con una única bombilla, que pasaban de una habitación a otra para iluminarse.

Aún así Endesa ha ido “erosionando las condiciones del trato”, explica el de Llavorsí. Y es en 2009 cuando todo cambia: se empieza a aplicar la Tarifa de Último Recurso, la más cara para pequeños consumidores: a partir de los 10kW el precio varía según la evolución del mercado privado. Así, la compañía empieza a grabar a los vecinos bonificados por el precio con el IVA sobre la TUR, haciendo que muchas familias se nieguen a pagar una factura que pasa de ser de 10 euros al mes a multiplicar por 20 su suma.

Así, se dan casos de vecinos que suman una deuda con la compañía de 5.000 euros mientras Endesa amenaza con cortes de luz y los “ayuntamientos muestran un trato poco beligerante. Hay mucha tensión social”, afirma Plasencia. Y es que la deuda, de 1.4 millones de euros, 250.000 de los cuales recaen sobre consistorios, se está empezando a pagar a raíz de un acuerdo del 2017, después de que la compañía cortara la luz a una familia y amenazara con 11 cortes más. El pacto, aceptado por algunos ayuntamientos, suponía pagar la deuda de hasta el 2014, negociar la de los años restantes y se ofrecía a los vecinos financiar su deuda con la eléctrica. Pero todavía hay una veintena de vecinos que se resisten y autoliquidan sólo lo que tienen establecido por contrato: “no nos negamos a pagar el IVA, sólo es que consideramos que el gravamen se tiene que plantear sobre el precio reducido y no sobre el de mercado”, puntualiza Plasencia.

La central hidroeléctrica de Capdella, Lleida | SANDRA VICENTE

Venta de centrales y fin de concesiones: plantear la municipalitzación

“Todo este litigio se explica porque Endesa está vendiendo algunas centrales de la Vall Fosca y quieren liquidar la deuda que tienen”, opina el regidor de la CUP ante la cincuentena de personas que ha asistido al Volt. Así, compartiendo espacio con personas representantes de Som Energia y varios movimientos por la soberanía energética en Euskal Herria, Aragón o Girona, plantean la remunicipalitzación de los terrenos, con explotaciones incluidas, como objetivo de los colectivos de la Vall Fosca.

Y es que el Volt este año se ha celebrado en Lleida “porque es una zona tradicionalmente olvidada, pero en la que se establecen muchos macroproyectos. La voluntad de la XSE es ampliar la red de apoyo en tierras de Lleida para lograr un objetivo común de muchos movimientos: la municipalitzación”, explica Arnau Piqué, miembro de ISF. Así, con parada en varios municipios como Juneda o les Borges Blanques, el Volt “no sólo se centra en la denuncia, sino que queremos que sea propositivo y genere debates para dar, además del contenido ecologista, un contenido político”, añade.

Así, la jornada en la Vall Fosca pone el punto de mira en la municipalitzación de la distribución energética y fijándose en la fecha de fin de plazo de las concesiones del terreno que, legalmente, se establecen en 75 años. “No nos podemos esperar tanto, pero esto nos da tiempo para trabajar y gestionar una buena política para reapropiárnoslo”, explica Piqué. La clave, hasta entonces, aseguran que es “hacer una inmersión en el intrincado sistema legal que rodea estas explotaciones”, añade.

“Se tiene que decir que la empresa juega al miedo, se aprovechan de la dispersión territorial y piensan que no habrá respuesta social, pero los vecinos han estudiado la legislación y han logrado un conocimiento que hace que en esta lucha de David contra Goliat, sean un David muy digno”, afirma Plasencia poco antes de dirigirse, con todos los asistentes del Volt, hacia la central de Capdella. Pero antes de ir a ver el escape de agua de las cañerías, el conjunto de asistentes se concentró a las puertas de la central. Con uno de los picos de la Vall Fosca a las espaldas, cantaron una canción exhibiendo una pancarta de protesta ante un guardia de seguridad, la única persona dentro del recinto de Endesa. La empresa, a su vez, asegura que “a pesar de que todo el mundo tiene derecho a manifestarse por lo que considere”, no harán ningún tipo de declaraciones respeto el Volt.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*