Los menores extranjeros no acompañados, una cuestión de país

A lo largo del curso pasado se produjeron reiterados incidentes con motivo de la presencia de los llamados MENA (menores extranjeros no acompañados) en Catalunya. Los medios no han cesado de transmitir informaciones en las que resulta difícil distinguir entre los acontecimientos y las posiciones ideológicas

Salvador Carrasco Calvo
 
 
Imatge d’arxiu de joves migrants que viuen al carrer a Melilla perquè fugen o són expulsats del sistema de protecció de menors. | Robert Bonet

Imatge d’arxiu de joves migrants que viuen al carrer a Melilla perquè fugen o són expulsats del sistema de protecció de menors. | Robert Bonet

Existe un reduccionismo interesado, simplificador y torpe sobre los hechos migratorios internacionales, temas per se complejos. Por ello, se impone un esfuerzo para abordar, en su complejidad la aplicación del principio de acogida de los migrantes, el derecho al respeto y la tutela de los MENA, la difícil y lenta inserción de los diferentes en la sociedad receptora y mayoritaria, la reivindicación de los recursos imprescindibles y la crítica constructiva del modelo que se está implementando.

Entre la presencia y el estigma

El seguimiento sistemático de la prensa catalana, durante todo un año, permite constatar que la situación ha impactado mucho socialmente y ha derivado en temas muy sensibles para la opinión pública.

Empecemos por recordar que las llegadas de los MENA (Menores Extranjeros No Acompañados), en junio del año 2018, se habían multiplicado por cuatro respecto del año anterior. De los 8.110 menores tutelados, 1.859 eran menores inmigrantes no acompañados. El sistema previsto de acogida no era capaz de dar la respuesta adecuada: faltaban recursos de todo tipo para hacer frente a una situación de excepcionalidad y de urgencia. Por ello, la administración de la Generalitat, con competencias exclusivas en la tutela de menores, recurrió a entidades del Tercer Sector para habilitar Albergues y casas de colonias como «instalaciones de emergencia».

Muy pronto, la situación desbordaría los centros de acogida y en algunos lugares empezaría a haber quejas de los vecinos por incidentes diversos, como hurtos, conductas incívicas, acosos, atribuidos a los MENA en Barcelona, Santa Coloma de Gramanet, Canet y Arenys. También empezaría a extenderse el estigma de la delincuencia tipo sobre el colectivo, más allá de los casos o incidentes en que, realmente, se habían dado conductas delictivas o incívicas.

El paso a las agresiones a los MENA

De las actitudes y las palabras se pasaría pronto a las amenazas de carácter racista a los MENA: en Canet de Mar; asaltos a un Albergue de unas veintidós cinco personas encapuchadas; en Castelldefels, destrozando el mobiliario y agrediendo a los profesionales y MENA residentes, seguidos de manifestaciones y contramanifestaciones a favor o en contra de los menores migrantes; o Rubí, donde un grupo de vecinos se opondrían a la proyectada instalación de unos 80 menores en el edificio de un Hotel.

La alcaldesa apoyaría a los vecinos, mientras varias entidades sociales censuraban actitudes racistas y xenófobas. También se produjo una pelea entre un grupo de MENA, instalados en un hotel de Calella, y un colectivo gitano. El detonante había sido un robo con intimidación de un móvil a un menor de 12 años. En julio se producía un sonado intento de asalto contra un Centro de menores en El Masnou, atizado y organizado por conocidos personajes de la extrema derecha, tras una presunta agresión sexual, con el resultado de seis heridos leves y el arresto de hasta seis personas.

Algunos elementos para una reflexión crítica

Durante el último semestre hemos vivido, con una intensa preocupación y de cerca, todos estos hechos, y reflexionado sobre la dinámica de los procesos migratorios internacionales y la necesaria política migratoria: las personas tienen derecho a desplazarse en el espacio, sin lesionar los derechos de los demás y sin ser objeto de violencia; el fenómeno migratorio es un elemento consustancial al desarrollo humano y no un hecho accidental; de hecho, el número de migrantes irregulares aumenta y los intentos de reducirlos resultan frustrantes. El caso de los MENA es paradigmático y bien ilustrativo.

En los países ricos se van extendiendo pulsiones racistas a medida que fracasan o resultan insuficientes las políticas de control de los flujos migratorios, por la ausencia de colaboración internacional entre países de origen, tránsito y destino de los migrantes. Cataluña tiene una realidad migratoria de dimensiones extraordinarias, con una sistemática de acogida e integración de inmigrantes y una larga experiencia. Se impone una política migratoria inclusiva.

Las dimensiones del alterofobia y la construcción de la comunidad

La acogida no funciona cuando la mirada de los que acogen o la de los recién llegados excluye, margina o ofende; cuando el alterofobia marca pautas de conductas que, gradualmente, se expresan en actitudes, opiniones y expresiones de hostilidad; en conductas y actos de exclusión o agresiones; y en ideas, prejuicios y estereotipos, con los que se legitima la discriminación y la exclusión social.

La acogida de los extranjeros, siempre y en todas partes, ha pedido tiempo y ha sufrido no pocas dificultades de adaptación por los inmigrantes y de desconcierto e inseguridad por los que acogen. La incertidumbre preside siempre las dinámicas interculturales, trastorna seguridades establecidas y cuestiona, bidireccionalmente, todos los agentes implicados. La clave del éxito de los procesos migratorios es  la voluntad de hacer y construir Comunidad , entre colectivos que se saben diferentes. Una voluntad que se expresa en la empatía mutua, en aquella respetuosa distancia que conlleva la aceptación de las diferencias entre vecinos, la deferente consideración hacia las personas y, en definitiva, el respeto mutuo.

Conocer para aprender y convivir

Echamos de menos un estudio socioantropológico profundo, que nos dé a conocer la realidad y los perfiles de los MENA presentes en Cataluña, que ponga al día la información que proporcionó el trabajo de V. Quiroga y otros, de 2009, publicado por la Fundación Bofill, con el título  Sueños de bolsillo. Chicos y chicas menores migrantes no acompañados. Es imprescindible disponer de una información de calidad que nos permita conocer la realidad de los MENA: de donde proceden; cuál es el perfil personal de los chicos y chicas; por qué y cómo migraren; cuáles son sus expectativas; de qué información disponían cuando decidieron venir a Europa; cuáles son los riesgos de caer en manos del tráfico de personas y cómo operan las mafias; como se han sentido acogidos; cuál es el tejido asociativo que empiezan a crear; cuál es el proceso de acoplamiento o adaptación que están viviendo.

Tres comentarios, a modo de conclusión

La atención a los menores emigrantes no acompañados es un tema de país y, prioritariamente, una cuestión de derechos preferentes de la infancia.

Es imprescindible que se trabaje de manera más coordinada. Hay que exigir el trabajo conjunto entre la Administración competente (responsable último y principal de la tutela de los menores), las Administraciones locales, las entidades sociales y, en general, la sociedad civil.

Quizás la más urgente medida a tomar sea la mejora del modelo de intervención y la aprobación de un Plan de Choque para acabar con actuaciones de urgencia y de emergencia social. Hay buenas prácticas que indican el camino a seguir en el ámbito de infraestructuras, formación y alianzas y cooperación entre las comunidades locales donde se debe hacer la acogida y las administraciones.

Salvador Carrasco Calvo
Sobre Salvador Carrasco Calvo

Salvador Carrasco Calvo és catedràtic del Departament de Sociologia i Anàlisi de les Organitzacions, i cap de la Secció de Formació del Professoral Universitari de l'Instutut de Ciències de l'Educació, ambdós de la Universitat de Barcelona Más artículos

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