Los jóvenes de Catalunya no necesitan lecciones: sólo educación sexoafectiva con perspectiva de género

La Associació de Drets Sexuals i Reproductius organizó la Jornada Tira Pels Drets al Parlament de Catalunya sobre Servicios de Salud Sexual y Población Joven en Catalunya con la presencia de diferentes diputados del Intergrupo de Población, Desarrollo y Salud Reproductiva y diferentes servicios públicos

Carla Benito
 
 
 
L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius va organitzar la Jornada Tira Pels Drets al Parlament sobre Serveis de Salut Sexual i Població Jove a Catalunya / Carla Benito

L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius va organitzar la Jornada Tira Pels Drets al Parlament sobre Serveis de Salut Sexual i Població Jove a Catalunya / Carla Benito

El Parlamento de Catalunya acoge periódicamente encuentros del Intergrupo de Población, Desarrollo y Salud Reproductiva. La última sesión se organizó en torno al lema Tira por los Derechos y fue coordinada por La Associació de Drets Sexuals i Reproductius. El debate se enfocó hacia cómo deben ser y cómo deben trabajar los Servicios de Salud Sexual y Población Joven en Catalunya.

Carles Pericas, del Consejo Nacional de Juventud de Catalunya (CNJC), fue quien rompió el hielo y puso de manifiesto la necesidad de establecer una educación sexual sana en las escuelas. Aparte de conocer de primera mano las necesidades por ser una plataforma que reúne a 60 entidades jóvenes de todo el territorio, el CNJC últimamente ha querido incidir en la detección de las necesidades y la reivindicación de los derechos vinculados a la salud sexual y reproductiva. El mismo Pericas habló de esta necesidad explicando su primera relación sexual. Si bien consideraba que había recibido suficiente educación sexual, opinó que ésta siempre había sido todavía hacia una prevención potencial de las cosas negativas que puede aportar el sexo. Una primera relación sexual y un preservativo que se rompe es algo ante lo que se encuentran muchos jóvenes y ante esta situación, como Pericas, muchos no saben cómo actuar por “no tener herramientas ni referentes de lo que se debe hacer”. De allí, normalmente los jóvenes visitan los Centros de Atención Primaria o algún otro servicio competente para realizarse pruebas de VIH o ETS o embarazo en el caso de las chicas pero Pericas denuncia entonces que los jóvenes reciben poca información de cómo seguir con su sexualidad y esto lo que hace es producir mucho miedo.

El CNJC pide que los profesionales aprendan a hablar sobre sexualidad, sobre deseo sexual y sobre placer. Hace falta, consideran, una educación sexoafectiva de calidad que no caiga en el discurso del riesgo, ya que, como dice Pericas, “no se necesitan más fotos de gonorrea y sífilis en las pantallas de los institutos”. Esta educación, a juicio del CNJC, debe ser una educación que explote más el placer y que entienda que tener relaciones sexuales seguras y sanas va más allá del cisheteropatriarcado, ya que debe contar con poder decidir prácticas compartidas que combatan los roles de poder. Esta educación debe verse complementada con una buena asistencia. Por ahora, el CNJC considera que en la primera línea de consulta de los Centros de Atención Primaria con respecto a las personas jóvenes no se cumplen los criterios de accesibilidad.

Herramientas públicas para acompañar a los jóvenes en salud sexual y reproductiva

En este sentido, el Centro Joven de Atención a las Sexualidad (CJAS), un centro asistencial creado hace 25 años que pertenece a la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos, trabaja día a día para generar conocimiento para poder cambiar discursos y visualizar que “la gente joven hace lo que puede con las herramientas que tiene”. Jordi Baroja, director del CJAS, defiende esta necesidad de estar formado: “cuando una chica viene a buscar un método postcoital al centro tienes que ponerte las gafas porque quizás viene con un caso de abuso de poder detrás, un problema de negociación y por tanto de dominación”. Con esta idea, Baroja defiende que aunque los jóvenes se acerquen al centro para resolver un caso puntual, “hay que intentar desplegar un discurso y un análisis para que esta visita sirva más allá”.

Así pues, además de la educación sexual que se pedía como curricular en las escuelas por parte del CNJC, el CJAS trabaja para “aportar un modelo asistencial adaptado para jóvenes, con su participación, basado en una sexualidad positiva, inclusiva y con perspectiva feminista, en un marco de derechos sexuales y con una mirada reductora de desigualdades sociales”. Dado que la edad pediátrica termina a los 15 años, el CJAS suele recibir jóvenes a partir de los 14 y sobre todo hasta los 21 años de edad aunque pueden recibir hasta los 30.

Otros servicios también de carácter público que encontramos serían los que da el CatSalut y también la herramienta de los Centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva de Catalunya que cuentan con las Tardes Jóvenes de la Red de Salud Pública de Catalunya.

Los diversos datos que cada año recopila el CatSalut, como explicó Ramon Escuriet, uno de los responsables de Salud Reproductiva del CatSalut, han hecho que en la nueva cartera de servicios en atención sexual y reproductiva que incluirá la Estrategia Nacional de Atención Primaria y Salud Comunitaria (ENAPISC) también se ofrezca atención más allá de los servicios sanitarios. Unos servicios que Escuriet reconoció que les hacía falta una reordenación de la atención en salud afectiva, sexual y reproductiva. Así, con el cambio de cartera, se cambiará el concepto de patogénesis a salutogénesis y se realizará una atención inmediata y multidisciplinar.

Los objetivos que describe Escuriet en la nueva cartera de servicios para la ASSIR del ENAPISC buscan mejorar la accesibilidad de los jóvenes a la ASSIR y los diferentes métodos anticonceptivos. También incluir una formación específica para los profesionales e incorporar algunas mejoras tanto en la coordinación con los recursos de la comunidad como la atención a la diversidad sexual y a la diversidad funcional.

Por su parte, Cristina Martínez, responsable del Instituto Catalán de la Salud de los servicios de Atención a la salud sexual y reproductiva (ASSIR) destacó que entre los puntos clave en la atención en jóvenes hay que detectar las necesidades, no juzgar, potenciar las conductas saludables y hacer un abordaje adaptado a las características fisiológicas, socioculturales e individuales.

Estas actitudes se intentan generar en todos los puntos del territorio donde se cuenta con tardes jóvenes. En total son 55 puntos, la mayoría en Barcelona, ​​la Metropolitana Norte y la Metropolitana Sur. En total los puntos ASSIR atendieron 98.907 jóvenes en 2018 dada la facilidad de este tipo de visitas. La atención en estos servicios de salud siempre se da por decisión propia del joven y la atención es confidencial, hasta el punto que, como explica Martínez, se les recibe sin tarjeta sanitaria. “A menudo la tarjeta, si son menores, la pueden tener los padres y pedirsela para ellos sería una traba más”, especifica Martínez que añade, además, que desde la ASSIR “el derecho a la anticoncepción no se basa en sí puedes pagar o no y por lo tanto es totalmente gratuito”.

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