Linchamiento a una maestra por la supuesta agresión a una alumna que dibujó una bandera de España

La madre de una niña de una escuela de Terrassa presenta una denuncia contra una maestra porque, según afirma, la agredió después de dibujar una bandera de España. Ninguna prueba que lo acredite, pero los medios (primero los de derechas y luego el resto) le dan credibilidad y Twitter se llena de mensajes de odio

Víctor Saura
 
 
 
Dos dels molts tuits on ha aparegut el nom complet i la foto de la mestra (que aquí hem pixelat)

Dos dels molts tuits on ha aparegut el nom complet i la foto de la mestra (que aquí hem pixelat)

Los hechos tuvieron lugar el pasado lunes día 17. Algo pasó en la escuela Font de l’Alba de Terrassa entre una niña de 10 años y su maestra, y la niña terminó siendo expulsada del aula. El por qué y sobre todo el cómo de esta expulsión son el quid de la cuestión, pero de momento sólo hay una versión: la de la madre, que en realidad es la de la niña. No existe la versión de la maestra ni la del centro ni la del Departament que ayer se limitó a decir que está investigando los hechos. Suficiente para que incluso los medios con un talante más moderado titularan que «Educación investiga la presunta agresión de una maestra a una alumna de 10 años por pintar una bandera de España». Y, en periodismo, si se investiga … es que algo hay.

La versión de la madre es la siguiente: la maestra se enfadó mucho cuando vio que la niña había dibujado la bandera española y escrito un «¡Viva España!» en el cuaderno de final de curso, y por eso la cogió de la camiseta para sacarla del aula, con tanta fuerza que la hizo caer al suelo, a continuación la levantó cogiéndola del cuello y la echó. Esto ocurría en la última hora de la mañana del lunes. Por la tarde, cuando la madre la va a buscar y se entera, discute con la directora y luego se va con la niña al Hospital de Terrassa para un reconocimiento médico, y con el informe de Urgencias va a la Comisaría de los Mossos para interponer una denuncia.

Curiosamente, todas las informaciones que se publican a partir de entonces se basan en el relato que contiene el informe médico, y no en la denuncia a los Mossos. En el informe médico se recoge toda la versión de la madre, con una serie de detalles que no tienen ningún tipo de relevancia clínica (como, por ejemplo, el nombre completo de la maestra o que la supuesta agresión era por dibujar la bandera de España). Pero los periodistas prefieren quedarse con esta película escrita en un papel oficial que no con el único hecho objetivo del informe: la niña no aparenta tener ninguna lesión más allá que manifiesta sentir molestias en la zona torácica-lumbar y el primer dedo de la mano derecha. Por ello, menos de una hora después de acceder al servicio de Urgencias el médico la envía a casa «con analgesia oral si precisa».

Eso es todo. Pero el relato de la madre recogido por el médico abona -y de qué manera- una fe que tiene muchos creyentes: la escuela catalana ya no sólo adoctrina, sino que ahora también zurra al disidente. Las acusaciones, por no contrastadas y por insólitas, se podrían haber puesto en cuarentena. Insólitas porque las maestras no actúan de esta manera y menos aún en un centro situado en un barrio con un alto porcentaje de inmigración, donde el castellano es de uso frecuente entre los alumnos. Personas que conocen el centro y a la maestra en cuestión han explicado a este medio que, por lo que han podido hablar con otros docentes de la escuela, el relato de la madre es inverosímil. Pero todo esto le da igual. Aunque los primeros periodistas que tratan la temática lo hubieran querido saber, tampoco habría servido para poner en condicional sus informaciones ni para aportar un punto de reserva a aquellos que quieren creer que la agresión ha ocurrido, que ha ocurrido tal como relata la madre y que ha ocurrido por los motivos que dice la madre.

El mismo informe médico, dos copias diferentes

El primer medio que informa sobre los supuestos hechos es  La Razón. Lo hace la tarde del martes 18. No es una nota improvisada ni tirada a toda prisa. El diario ha tenido tiempo de enviar a alguien a grabar unas imágenes del exterior de la escuela, cuando ésta está cerrada. El diario también ha hablado con la madre y reproduce una copia del informe médico con los datos personales más sensibles tachados con rotulador negro. Ella es la fuente de información, y aprovecha para explicar algún otro detalle sobre la maestra que sirve para aderezar el relato y hacerlo más creíble: según afirma, en las horas de clase de castellano esta maestra en realidad enseña catalán, y también otros alumnos habían sufrido antes su violencia. A partir de aquí algunos periódicos, y sobre todo lectores, asumirán estos otros ingredientes como hechos objetivos e irrefutables. Aparte, La Razón reproduce el informe médico pero el periodista se olvida de escribir que este informe deja claro que no se ha encontrado nada relevante en el estado de salud de la menor. Al contrario, escribe que «la niña ha sufrido lesiones en la espalda propias de la caida de la silla».

El informe médico rayado con rotulador, y el rayado con típex. En el segundo ‘olvidan’ de tapar el nombre de la maestra (aunque algunos medios como El Confidencial el tapan)

La misma tarde-noche del martes también dan la noticia otros diario digitales, también situados en la órbita de las ideologías conservadoras. Pero en alguno de estos periódicos empieza a circular una segunda versión del informe médico. Es decir, es el mismo médico pero no tiene las mismas partes rayadas. Algunas de las partes con datos personales ahora aparecen ocultas por una especie de típex blanco, pero otros no, como por ejemplo el nombre de la maestra, que en esta versión se puede leer completo. Nombre y dos apellidos. Y la parte del relato de los hechos aparece ahora cercada con un rotulador fluorescente rosa, que no aparecía en la versión del informe publicado en  La Razón . Hay alguien más que ha enviado el informe a los medios y se ha olvidado (intencionadamente o no) de borrar algunos datos personales. El Confidencial es uno de los primeros medios que publica esta otra versión del documento, si bien tapa con photoshop las partes sensibles que no estaban ocultas. Otros no lo harán.

El miércoles por la mañana las redes ya hierven al máximo y algunas agencias, diarios en papel, digitales y radios que no son considerados de derechas también empiezan a dar la noticia. Incluso lo empiezan a hacer algunos medios claramente situados en la órbita independentista. Se produce un conocido efecto multiplicador del periodismo: me da igual si tiene poca consistencia, lo tenemos que dar para que no digan que se nos ha escapado una noticia. Para el público, en cambio, si todo el mundo lo da es que algo habrá. La bola se va haciendo mayor, pero sigue habiendo una única versión de los hechos (la de la maestra aún no se ha hecho público a estas alturas), y un único gancho de la realidad al que agarrarse: Educación investiga. Sólo algunos medios como la SER no se quedan sólo con eso, sino que subrayan que la versión es sólo de la niña y que el entorno de la docente acusada niega taxativamente los hechos. Pero es una gota en un océano que difunde la noticia sin matices ni prevenciones, y que replica alegremente el informe médico como si fuera el documento probatorio.

Los medios digitales más serios tapan el nombre de la maestra, pero otros pseudodiaris reproducen la versión del informe médico con el nombre completo. Y ese nombre, e incluso su foto, no tardan en aparecer en tuits de particulares o de trolls cargados de mensajes de odio. Si en los periódicos hay pocos matices, en Twitter desaparecen totalmente. Casi nadie advierte que toda esta historia aún se debe comprobar. La inmensa mayoría de los que vomitan odio le dan credibilidad absoluta. Juan Carlos Girauta, dirigente de Ciudadanos, tuitea: «Espero que condenen a esta hija de Satanás». Y, mientras tanto, varias entidades sociales se erigen en defensoras de la presunta víctima, aunque el nombre varía según qué medio hable.

Aparecen los nombres de Sociedad Civil Catalana, Timbaler del Bruc, Aixeca’t-Levántate y Asociación por una Escuela Bilingüe de Cataluña. También este alud de apoyos desinteresados añade credibilidad al relato de la agresión por motivos de odio ideológico. Por si fuera poco, otra entidad de jóvenes catalanes constitucionalistas, S’haAcabat, inicia un hashtag que hace fortuna (#yotambienlapinto #jotambelapinto) y la red comienza a llenarse de cientos de tuits con banderas de España pintadas  en solidaridad  con la niña agredida por pintar una bandera … (continuará).

4 Comments en Linchamiento a una maestra por la supuesta agresión a una alumna que dibujó una bandera de España

  1. Sea por lo que sea, una maestra no puede levantarle la mano a una niña, pinte lo que pinte en su cuaderno.
    Eso es lo que nos han enseñado desde hace algunos años, porque creo que esto pasaba, segun dicen con Franco, y ahora segun parece esta pasando en una «Cataluña libre»
    Loke

  2. Si a sido así , lo de la bandera no importa sino que simplemente esa profesora no es apta mentalmente para educar niños, y mejor que le quiten la docencia pero no por eso hay que generalizar ni intentar hacer un daño al colectivo

  3. Lo de la bandera es lo de menos, en otra comunidad autonoma, se trataria como lo que es, una agresion a una menor de edad con denuncia puesta en policia. Se hubiera detenido a la profesora y apartada de sus funciones preventivamente.

  4. Mario G. // 26/06/2019 en 9:36 // Responder

    Tres comentarios y los tres siguen dando por buena la versión de la agresión, así que el artículo aún y siendo muy bueno no ha servido de nada. Las antorchas siguen alzadas y la gente quiere su espectáculo.
    Que asco da todo.

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