Una serie de Cataluña Plural: ¡Larga vida a las librerías!

Librería Anita: un oasis en el corazón de Gracia

En 2015 Casa Anita estuvo a punto de cerrar por presiones del nuevo propietario, una inmobiliaria. El motivo, organizar actividades relacionadas con presentaciones de libros y talleres... Gracias a las firmas de la gente, buena parte anónima, hoy todavía sigue como un pequeño oasis en el corazón de Gràcia.

Anna Boneta Palacín
 
 
Oblit Baseiria, propietaria de Casa Anita i protagonista d'aquest l'article | Foto: Pol Rius

Oblit Baseiria, propietaria de Casa Anita i protagonista d'aquest l'article | Foto: Pol Rius

Librería: «Establecimiento donde se venden libros», según Wikipedia.
Librería: «Espacio de palabra», «escaparate de cultura», «centro de agitación cultural», según los libreros y libreras.

En Cataluña, en 2016, se abrieron 33 librerías y se cerraron 11. En 2017 se abrieron 22 y 6 cerraron… Al contrario de lo que podría parecer en tiempos de ventas en línea, libros electrónicos y audiolibros, aún hay quien apuesta por una de las profesiones más antiguas y prestigiosas, la de vender libros de papel.

Catalunya Plural publicará en los próximos días una serie de reportajes dedicados a las librerías de los barrios de Barcelona. Este recorrido y las conversaciones con las personas que las han creado forman un retablo muy particular. Algunas con 40 años de historia, otros con la pintura de las paredes todavía fresca, pero todas ellas con un objetivo común: reivindicar la profesión de librer@.

La primera Casa Anita estuvo en la calle Santa Eugènia, en el mismo barrio de Gràcia, en un local que había sido una mercería y tienda de ropa para bebés, de la señora Anita. Un tiempo más tarde, se trasladó, sin moverse del barrio, al número 14 de la Calle Vic, «una calle entonces sin ningún negocio que no fuera un bar de noche», explica Oblit Baseiria. Filóloga, madre de tres hijos, hija de librera y hasta entonces editora de profesión, en 2003 decidió cambiar de bando y pasarse al mundo del librero. Y lo primero que hizo, a modo de tributo familiar y de proximidad, fue encargar el diseño que les tenía que identificar desde aquel momento: una silla de mimbre de color azul cielo donde reposan unos libros con tapas de colores, una creación de un tío suyo, ilustrador.

«Si abres una librería, especialízate. Si no, no lo hagas», le aconsejó su madre. Y siguió el consejo. Casa Anita es una librería de referencia, especializada en literatura infantil y juvenil y álbumes ilustrados, tanto para niños como para adultos. «Con el tiempo he ido aprendiendo a seleccionar y saber distinguir qué es lo que puede interesar», dice Oblit Baseiria. Mensualmente, apuesta por muchas de las novedades que salen al mercado, entre 30 y 40 títulos.

L’interior de la llibreria Casa Anita | Foto: Pol Rius

«No te compliques, abre la persiana y ya está», le dijo un amigo cuando le pidió consejo sobre cómo plantear el tema de la informatización de la nueva librería. Hoy, Casa Anita aún se resiste a ser informatizada. Está ordenada por temáticas y éstas por autores y géneros. No hay propaganda, ni señalizaciones. «Mi librería no es una representación del mundo editorial», comenta. Los estantes están llenos hasta arriba. Literalmente, tocan el techo.

Techos altos, de estancias donde expresamente se reconoce la estructura de lo que fue la anterior vivienda, los bajos de una casa con un patio en la parte de atrás. Un espacio acogedor, preparado para albergar los talleres y las actividades que se realizan, con bancos típicos de los parques públicos, un espacio para disfrutar. «No pienso marcharme de aquí. Tampoco me quiero venir a vivir, esto es y será un espacio para compartir, debe ser para la gente», dice Oblit, como si de una reflexión en voz alta se tratara.

Al poco de abrir la librería comenzaron las actividades: charlas, presentaciones de libros… «hasta que la escuela vino a la librería… Muchas escuelas ya lo incluyen en su programa. Empiezan por la librería, donde se les hace descubrir un personaje (un títere, por ejemplo) y eso les obliga a mirar, a estar atentos al espacio que les rodea, para después ir al patio. Allí el narrador les cuenta el cuento y se trabaja la base de la oralidad», comenta Oblit.

Clients de Casa Anita fullejen els seus llibres | Foto: Pol Rius

Los inicios fueron de una inmersión total en el mundo de la librería y su entorno. Las escuelas y las bibliotecas fueron sus aliados y hoy son sus clientes más fieles, que conviven con ilustradores, abuelas que compran libros por sus nietos y adultos a quienes les gusta el libro ilustrado. «Aguanto libros que otras librerías no aguantan. Lo puedo hacer porque buena parte de los clientes son escuelas, bibliotecas escolares. Escuelas tanto privadas como públicas. Todas las escuelas tienen presupuesto, otra cosa es que quieran dedicar una parte a adquirir libros. Todo el mundo debe tener derecho a una buena base literaria. Y si no viene de la familia, que venga de la escuela», reivindica Oblit Baseiria.

«La franja de 15 a 18 años desaparece como cliente de librería, tienen otros intereses, se les abren otros mundos», comenta Olvido, quien no teme, hoy por hoy, al ebook, que lo ve más como competencia del libro de bolsillo. Y no ve como competencia el libro electrónico porque los pensados para niños y el libro ilustrado «no caben en una pantalla». Le preocupa más la venta por internet. «Levantarte de la silla, salir a la calle e ir a la librería a comprar un libro es lo que se puede perder. Nos llenamos la boca con que compramos producto de proximidad y, por otro lado, compramos por internet un producto fabricado en el otro lado del mundo, envuelto con papel y plástico.»

En Casa Anita el libro es visto como un objeto que va más allá del recurso pedagógico. Se le ve como una obra de arte donde la cuidada edición, la encuadernación de calidad, la originalidad de los textos y buenas ilustraciones construyen este objeto de deseo difícil de suplantar.

Las tres recomendaciones de Casa Anita

  • La Sra. Caliban (Editorial Minúscula), una narración corta para adultos de Rachell Ingalls.
  • Els tres Banditos (Editorial Kalandraka), un libro de ilustración infantil y juvenil que, aunque no es ninguna novedad, se considera la obra maestra de Tomi Ungerer.
  • Pueblo frente al mar (Ediciones Ekaré), de Joanne Schwartz e ilustrado por Sydney Smith.

¡Larga vida a las librerías!

Una serie de Catalunya Plural

La llibreria Casa Anita, al cor de la Vila de Gràcia | Foto: Pol Rius

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*