ENTREVISTA | SIRA VILARDELL, DIRECTORA GENERAL DE LA FUNDACIÓ SURT

“El auge de VOX es una derrota para el feminismo; no nos podemos permitir dar pasos atrás con esta ligereza”

Este mes de noviembre se cumplieron 85 años del sufragio femenino en Catalunya; pocas semanas después de la conmemoración de este hecho histórico, el partido de extrema derecha VOX entraba con fuerza en la Junta de Andalucía, con un discurso marcadamente machista. Hablamos con la directora general de la Fundació Surt, Sira Vilardell

Marta Curull
 
 
 
Sira Vilardell, directora general de la Fundació Surt | Meritxell Rigol

Sira Vilardell, directora general de la Fundació Surt | Meritxell Rigol

Hace pocas semanas, en el marco de la celebración del 25 de Noviembre, como día internacional para la erradicación de las violencias machistas, conmemorábamos el 85 aniversario del derecho al sufragio femenino en Catalunya, el País Valencià y les Illes Balears. La celebración de estas fechas y metas históricas, en un momento en que los feminismos están cogiendo impulso y sumando voces, se ha visto contrapuesta con el auge de la extrema derecha en ámbito europeo y, más concretamente y más cerca, con una notable entrada de Vox a la Junta de Andalucía.

Movimientos extremistas como el partido de Santiago Abascal ondean la bandera del antifeminismo, focalizando gran parte de sus políticas contra los movimientos feministas y los derechos luchados durante tantos años. Así, a 85 años haber conseguido el sufragio femenino -que se suspendió para todos y todas las ciudadanas durante la dictadura y se restableció el 1977- hablamos con Sira Vilardell directora general de la Fundación Surt, entidad que desde hace 25 años trabaja para el empoderamiento de las mujeres desde las vertientes personal, económica, comunitaria y sociopolítica.

La participación activa de las mujeres, mediante el voto, en la vida sociopolítica es relativamente reciente. ¿Qué implica esto en cuanto a los derechos y empoderamiento de la mitad de la población?

La consecución del sufragio femenino supuso un gran paso en una lucha que llevábamos desde hacía tiempo. Estar tantos años sin derecho a voto supuso una gran desigualdad para las mujeres y, cuando finalmente llegó, no sólo se consiguió poder votar, sino que también fue un gran paso para la reclamación de otros derechos como la igualdad en el ámbito laboral.

El voto va vinculado a otros derechos: es esencial para participar activamente de la vida social y política desde una posición de igualdad respecto a los hombres. Reconocer el voto era reconocer los derechos reivindicados durante tantos años.

¿La participación activa e, incluso, poder presentarse a unas elecciones, permite incluir una perspectiva de género y defensa de los derechos de las mujeres de manera más clara en las instituciones?

Es el primer paso para acceder, sí, pero una cosa no va de la mano ni al mismo ritmo que la otra. Conseguir el derecho a voto no es lo mismo que asentar la participación activa de las mujeres ni su papel en las instituciones. Y por eso, 85 años después seguimos sufriendo desigualdades. Hemos ido incorporando medidas y leyes para garantizar la igualdad, pero alcanzarla todavía es un reto. Por ello, conseguir derechos plenos y estar representadas de igual manera que los hombres en las instituciones no son cosas que se consigan a la vez.

Debemos hacer mucha pedagogía para abordar las violencias y hacerlas visibles. Tenemos una ley contra la violencia de género que prevé la erradicación de las violencias, pero nos encontramos que no se aplica por falta de recursos reales. Por lo tanto, debemos poner muchos esfuerzos en la educación, en incorporar una educación en valores a los programas de las nuevas generaciones para que se puedan percibir las relaciones entre hombres y mujeres de manera más equitativa, desde el respeto y la tolerancia.

¿Lo estamos consiguiendo?

Sería una pena decir que no estamos avanzando. Hay grandes pasos adelante, empezando por la propia ley catalana, que aporta muchos elementos añadidos a la ley del estado español pero, por desgracia, nos queda mucho camino para poder desarrollar completamente todo lo que contempla esta ley. Los índices de violencias todavía son muy elevados, y no me refiero sólo a las más visibles, sino también a situaciones cotidianas de normalización de violencias que reclaman un trabajo que va más allá de las leyes, que se centra en la pedagogía.

Hoy, Vox es un tema de tratamiento obligado: uno de los puntos de su programa electoral es derogar esta ley de violencia de género, porque la consideran discriminatoria para los hombres. También quieren suprimir organizaciones feministas que llaman radicales. ¿Cómo lo hacemos para no dar un pasos atrás?

La simple victoria de partidos como Vox ya es un paso atrás para la lucha feminista, y hablamos de pasos que nos ha costado mucho tiempo llegar a hacer. Es una situación muy preocupante; con todo el esfuerzo que nos ha supuesto este camino hacia la equidad no nos podemos permitir dar pasos atrás con esta ligereza. Creo que debe haber pactos transversales para desmontar este tipo de iniciativas y debe haber una corresponsabilidad por parte de todos, no sólo de la ciudadanía, sino de los partidos políticos, para mantener y avanzar en la lógica del que ya tenemos ganado.

Otro de los puntos del programa de Vox radica en acabar con las denuncias falsas, que son una realidad casi inexistente

Hay mucho mito en torno a las denuncias falsas. Es un argumento poco contrastado que se usa para contrarrestar el hecho de que las mujeres luchamos contra situaciones abusivas. Los datos son muy claras, y nos muestran un porcentaje de denuncias falsas ínfimo; por lo tanto, estamos ante un argumento fácilmente rebatible y de poco peso. Son las realidades que vemos a diario las que evidencian la situación existente y sobre la que tenemos que trabajar. El resto son argumentos para desviar la atención y desmontar discursos feministas que no interesan a ciertas personas.

Más allá de Vox, tenemos otros partidos que, en el marco del 25N, han celebrado el buen funcionamiento de la ley contra las violencias machistas. Sin embargo, en lo que va de año 25 mujeres han sido asesinadas en Catalunya, València i les Illes

La ley es buena, pionera y aporta elementos de valor pero para que pueda ser efectiva debe dotarse de recursos necesarios para desplegar recursos que acompañen el que anuncia la ley. Estamos ante recortes de recursos que no se están traduciendo en más presupuesto para otras partidas que garanticen una sociedad justa. Clamamos a la reivindicación para poder dotar con recursos reales esta ley para que sea finalmente efectiva.


Esta entrevista es fruto de la colaboración entre la Fundació Catalunya Plural y Ràdio Terra, para un periodismo catalán colaborativo y cooperativo 

2 Comments en “El auge de VOX es una derrota para el feminismo; no nos podemos permitir dar pasos atrás con esta ligereza”

  1. Me da igual, la vida sexual de los adultos; porque lo que cada ser humano haga en ese aspecto es su vida privada.
    Claro, si se trata de feminismo, hay muchas corrientes de feminismo, ha habido varias olas.
    Y, es también muy subjetivo, a mi juicio; lo que para una persona es feminismo, para otra no lo es.
    Lo que para una persona es importante, otra no lo ve así.
    Por ejemplo, las azafatas de coches de carreras, unas mujeres que habían decidido ejercer esa profesión, para pagarse los estudios, por afición, quien sabe.
    Pero, intervinieron en su decisión, su opinión les importó una higa. Y, no obstante, ahí están colectivos feministas, mostrando su cuerpo, también ha sido su decisión, nadie las ha obligado. Y, ¿por qué en un caso se respeta y en otro no?
    Otra cuestión, es evidente que los adultos son libres de llevar su relación sexual; pero, ¿por qué dar subvenciones? No tiene sentido.

  2. No creo en la opinión feminista de que lo personal es político; es una teoría, nada más.
    Porque el ser humano tiene derecho a su intimidad, a su vida personal; sin que se meta por en medio ningún Estado.

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