Las mujeres sufren más síndrome postvacacional por la presión de la sociedad que señala qué tareas tienen que reproducir

Especialistas de la Atención Primaria piden no asociar la vuelta a la rutina con sufrir depresión para no banalizar una enfermedad real y grave ni patologizar la vida cotidiana

Carla Benito
 
 
 
Businesswoman or student sleeping after hard work

Businesswoman or student sleeping after hard work

“Por norma general la sociedad no es igualitaria y la mujer sufre más presión”. Manel Abella es enfermero y socio de la Associació d’Infermeria Familiar i Comunitària de Catalunya (AIFiCC) que coincidiendo con el retorno a las jornadas laborales han analizado que el síndrome post vacacional afecta más a las mujeres porque tienen una mayor presión en su entorno sociofamiliar.

Diferentes estudios dicen que el síndrome post vacaciones afecta al 65% de los trabajadores, y es más habitual en las mujeres porque sufren mayor presión en su entorno familiar y laboral, por la diversidad de funciones que hacen una vez se vuelve a la vida rutinaria. Abella, además, hace notar que “la gente acostumbra a posponer cada vez más sus vacaciones” y un “factor más agravante” por aquellas personas que tienen hijos es coincidir con el retorno a la escuela.

Los síntomas más habituales que se dan en caso de sufrir el síndrome postvacaciones son: malestar psicológico como tristeza, ansiedad, estrés, preocupación, inseguridad o miedo a perder el control pero también físico. Palpitaciones, taquicardia, excesiva sudoración, temblor, molestias digestivas, dolor muscular, dolor de cabeza… estos serían algunos de los síntomas que se podrían sufrir pero que no tendrían que alargarse más de dos semanas.

Mujer y con más de 45 años? Quien más sufre el síndrome

Un 65% de los trabajadores sufre el síndrome postvacacional. Entre estos, la mayoría son mujeres de más de cuarenta y cinco años. Un estudio de Sanitas afirma que el 20% consigue recuperarse en sólo dos días, pero un 35% arrastra los síntomas hasta dos semanas. Para evitarlo, desde AIFiCC piden a la enfermería de primaria “máxima atención ante consultas que puedan tener un origen en el síndrome postvacaciones”, ya que es en las consultas de atención primaria donde más se verán sobre todo la serie de trastornos físicos que se pueden desencadenar.

A pesar de la serie de consecuencias en la salud que pueden darse, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no incluye este fenómeno psicoemocional entre la lista de enfermedades. Así, Abella recalca la importancia de incidir en la prevención y señala que “hay que estar alerta”.

Como prevención básicamente se aconseja volver unos días antes de empezar a trabajar para evitar las dificultades rutinarias si ha habido un retorno brusco. También es importante evitar situaciones de estrés, hacer pausas durante el horario laboral o hacer cosas que nos apetezcan durante el tiempo libre fuera del horario laboral y no ceñirse sólo a realizar tareas productivas.

El retorno en la escuela también choca entre los niños

Del mismo modo que el retorno a la realidad puede ser complicado para los adultos, los niños también pueden sufrir las consecuencias de un retorno repentino a la escuela. Entre los niños el síndrome postvacacional se manifiesta generalmente con cansancio, cambios de humor o, a nivel físico, con problemas estomacales. Para evitarlo, como tienen que hacer también los adultos, se tienen que empezar a introducir hábitos días antes de volver a clase.

Uno de los hábitos que podría traer más dolores de cabeza a los padres sería el de las horas de sueño. Entre los múltiples listados publicados de aquello qué hay que hacer antes de volver a la escuela los psicopedagogos incluyen volver a regular las horas de ir a dormir y seguir una alimentación energética que facilite la rutina. Para motivar a los niños señalan por ejemplo reencontrarse antes de empezar las clases con los amigos de la escuela.

El síndrome postvacacional no es depresión

Al mismo tiempo que asociaciones como la AIFiCC han salido con consejos tanto para los profesionales cómo para los trabajadores para prevenir y combatir el síndrome, también han salido voces que han señalado que se vigile con el vocabulario que se utiliza al asociar a menudo el retorno a la rutina con depresión, ya que se banaliza esta enfermedad “real y grave”. Así, psiquiatras y médicos de la Atención Primaria han considerado que la tristeza o el cansancio no son sinónimos de depresión y que no se tiene que patologizar la vida cotidiana.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*