La vacuna del papiloma, el cáncer de mama o el Essure: casos contra la salud de las mujeres

La Red de Mujeres por la Salud organizó en el Día Internacional de Acción por la salud de las mujeres un acto con la participación de afectadas por la vacuna del papiloma, por cáncer de mama y por el Essure donde se habló de iatrogenia, enfermedades provocadas debido a la mala atención sanitaria

Carla Benito
 
 
 
Les dones tenen més dificultat d'accés a la salut i les malalties que només les afecten a elles són menys investigades / iStock

Les dones tenen més dificultat d'accés a la salut i les malalties que només les afecten a elles són menys investigades / iStock

Alicia Capilla es presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma y ayer, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, vino desde Valencia para participar del acto de la Red de Mujeres por la Salud en la Bonnemaison.

La hija de Alicia fue uno de los casos de Valencia de las primeras afectadas por la vacuna del papiloma en 2009 después de que en 2008 se estableciera su obligatoriedad. Fue la misma noche de la vacuna que la hija de Alicia Capilla empezó a encontrarse mal, a tener convulsiones, que después supieron que eran movimientos tónico-clónicos. Como no reaccionaba, fueron corriendo hacia el hospital donde la ingresaron en la UCI pediátrica donde tuvo que estar 42 días y después hasta casi 4 meses en el hospital.

Esto fue el 2 de febrero de 2009. El 4 de febrero, 2 días que ella ingresara, entró otra niña con la misma sintomatología. «Me dijeron en varias ocasiones que se podía morir pero nadie me reconocía que fuera por la vacuna», explica Capilla. Fue entonces cuando junto con la otra familia escribieron un comunicado de prensa preguntando a la comunidad científica, pues en Estados Unidos ya se había iniciado con anterioridad la vacunación, si podían dar tratamiento. Esta demanda se hizo mediática y empezaron a reunirse con personalidades del Ministerio. Lo primero que les dijeron es que los casos de estas dos niñas eran únicos. Fue entonces cuando otras familias se pusieron en contacto con estas dos familias y, además, vieron que había más de 500 notificaciones de convulsiones en el registro de los EEUU.

Desde el Ministerio se creó un comité de expertos, «que nunca visitó a las niñas», explica entonces Alicia Capilla. «Concluyeron que la vacuna no había sido la causa, sino un precipitante y nos llegaron a decir también que eran problemas psicológicos, algo imposible pues fueron visitadas por psiquiátricas». En el proceso de estas reuniones, 4 niñas más fueron ingresadas. La asociación se fundó entonces para poder ayudarse mutuamente y buscar conjuntamente soluciones.

10 años después de eso, Capilla asegura que el Ministerio sigue diciendo que no fue consecuencia de la vacuna pero desde la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma aseguran que las jóvenes estaban sanas antes de vacunarse, que muchos efectos adversos están recogidos en literatura científica y en bases de datos de la AEMPS o la EMA, que hay miles de casos en todo el mundo similares y porque no hay ninguna otra causa que explique los graves problemas de salud de las afectadas.

La denuncia de la asociación es que la vacuna del papiloma no es necesaria, que se ha vulnerado el derecho al consentimiento informado, que no se quiere reconocer las reacciones adversas que algunas jóvenes sufren después de recibir la vacuna y que no se está investigando los efectos y, por tanto, no existe un protocolo de actuación.

Sin células cancerígenas, no vuelva, que ya está curada

Montserrat Domènech es la presidenta del Grupo Ágata, la Asociación catalana de mujeres afectadas de cáncer de mama, y ​​de FECMA, la Federación Española de Cáncer de Mama. Ella tuvo hace 40 años un cáncer de mama y ahora reconoce todavía tener unos efectos adversos a largo plazo: «me desconcentro y olvido palabras y me he hecho todas las pruebas de Alzheimer, no creáis!», explica.

Y es que para ella, «cuando nos comunican que estamos bien y nos dicen que nos veremos a los seis meses, te empiezas a preocupar pero cuando te dan el alta del todo aún es peor. Te sientes abandonada». «Hemos superado un cáncer, o eso es lo que parece, pero la pregunta que nos hacemos es: ¿ahora qué hacemos si nos pasa algo? ¿Vamos al médico de familia o al oncólogo? Nos encontramos dejadas». Ante esto, la mayoría de pacientes piensan que lo mejor sería coordinar la atención oncológica y la primaria. Desde Ágata reconocen que ahora ya hace tiempo que el Departamento trabaja «pero no se acaba de poner de acuerdo para que conlleva mover mucho a la primaria».

Lo que hacen las mujeres entonces es acercarse a cualquier asociación como la suya para preguntar si cada cosa que les pasa es normal. «Tengo 40 años y ya estoy menopáusica, ¿esto es normal?», «No me concentro en leer, ¿esto es normal?» Y muchas de las respuestas que reciben los médicos son afirmativas. El problema es, explica Domenech, que post cáncer de mama es normal, pero que antes no lo era y este proceso de asimilación necesita información y acompañamiento: «las mujeres tenemos dudas después de pasar un cáncer de mama».

Y es que una vez curada, no es tan fácil para las mujeres avanzar sin apoyo. Desde Ágata señalan muchas dudas y problemas: ansiedad, miedo de recaer, depresión, cansancio, dolores, problemas familiares, laborales, en la vida sexual, saber si después del tratamiento podrá ser madre, sufrir deterioro cognitivo, pérdida de cabello que a veces no se recupera, qué hacer con la reconstrucción mamaria que sufre unas listas de espera muy largas… «Algunas mujeres nos señalan que el nivel de angustia que motiva la demanda psicológica responde más a las carencias de información que a las necesidades psicológicas en sí», explica Domenech.

Essure / Plataforma Essure en Lucha

¿No quiere ser madre? La Bayer tiene un producto genial para usted

Teresa Prados es coordinadora de la plataforma  Libres de Essure en Barcelona, que ahora se llama Essure en lucha, y comparte como mujer afectada por el sistema sanitario el sentimiento de las dos anteriores ponentes: sentirse  solas, tratadas de locas y por tanto necesitar juntarse entre mujeres para cuidarse y ayudarse.

«En este  sistema capitalista patriarcal que nos quiere bajo su mano también nos penalizan por querer decidir sobre  nuestro  cuerpo»,  afirma Prados Y es que su historia es la de 80.000 mujeres en España. Van al ginecòlogo buscando una ligadura de trompas convencional y el profesional  les  ofrece el método  Essure, un molde que te implantan en cada trompa. «Es de titanio, no tiene efectos secundarios, te tomas un diazepan para relajarte, te lo ponen, y al día siguiente ya puedes trabajar. No hay bajas ni quirófano. Te lo venden así y te convencen»,  explica Prados. Essure en lucha acusa de esta propuestaa  los intereses de las industrias farmacéuticas, «que viven de este sistema que han creado para lucrarse».

Prados sigue explicando que al cabo de un tiempo de la implantación del Essure, «empiezas a ver que tu cuerpo empieza a fallar, tienes metrorreas, dolores ováricos y pélvicos, problemas intestinales o gástricos, cansancio sólo despertar , hinchazón, y nadie te da una explicación». La reacción rápida es asistir a tu médico de familia o al ginecólogo en su defecto. Lo haces en una visita donde explicas la sintomatología, puede que te hagan una biopsia para descartar si es cáncer de útero y una vez te sale negativo, Prados explica que, como dicen que no tienes nada, te diagnostican premenopausia: «es lo que pasa por ser mujer». Aparte de eso, «tu cuerpo cada vez va a peor y empieza a afectar a tu vida laboral, familiar, a ti misma y tu entorno, que te acusa siempre estás cansada y mal».

Ante esto, en 2015 Prados se juntó con otras mujeres y comenzaron a presionar al Ministerio para que retirara el producto, informara y desimplantara los Essure a todas las mujeres de manera segura. Una forma que aún está por explorar pues, por ahora, como ha explicado, durante la técnica de desimplantación, «te trituran por dentro y han reconocido que pueden quedar trozos». Hace falta, además, que hacer estudios sobre sus efectos y riesgos una vez retirado el Essure: «sabemos los que hay llevándolo pero no los que podrían venir… y lleva niquel».

En esta línea, ahora, después de que el año pasado el Essure se retirara de su comercialización, la plataforma busca que no quede ninguna mujer con efectos, que el Ministerio cumpla sus promesas y presente una demanda contra Bayer, que se garantice la extracción gratuita y desde la seguridad social y, además, una indemnización económica. Y es que como explica Prados, muchas mujeres son despedidas o sufren moobing en el trabajo. De hecho, a ella misma le ofrecieron que se fuera después de haber estado 10 meses de baja y, si no pasó, fue gracias a estar sindicada.

Prados recuerda pues que la lucha contra el Essure es una «lucha contra el machismo al que estamos sometidas las mujeres trabajadoras por parte de instituciones y empresas patriarcales y capitalistas como la Bayer».

Alicia Capilla, Montserrat Domenech i Teresa Prados durant l’acte de la Xarxa de Dones per la Salut

Desde la Red de Mujeres por la Salud, con este acto celebrado en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres apuntan que la mayoría de yatrogenia, definida como aquel daño que una persona no tenía anteriormente y que adquiere por causa de la atención médica, pasa por despreciar las mujeres, no hacer suficiente investigación sobre las enfermedades que sólo les afectan a ellas y también para una medicina basada únicamente en fundamentos epistemológicos que dejan de lado mucha sintomatología que no tiene evidencia científica explicable de primeras.

López Carrillo apunta que la medicina convencional debería dedicar sus esfuerzos críticos hacia sí misma mucho más que en otras direcciones que como se van más allá de su marco de comprensión las rechazan. Añade que es de esta soberbia de la medicina y de algunos de sus profesionales de lo que se está aprovechando la industria médica.

Desde la Red de Mujeres por la Salud piden además que se tengan en cuenta las asociaciones de afectadas y los colectivos que trabajan por la salud de las mujeres y que se las deje formar parte de los consejos de salud donde después se da la toma de decisiones ante las líneas de actuación de la administración.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*