La Plataforma per la Qualitat de l’Aire asegura que la contaminación aumentará si Barcelona no para las nuevas ampliaciones viarias y portuarias

Bajo la campaña #NovaTerminalNo diversas entidades quieren mostrar la oposición social a la nueva terminal de cruceros por la masificación turística y por la contaminación que la actividad genera en la ciudad, especialmente en los barrios más cercanos al Puerto. La finalidad es detener la licitación, que la Generalitat recupere las competencias en la gestión del Port de Barcelona y que sea la ciudad la que defina la política de cruceros

Carla Benito
 
 
 
Terminal de creuers al port de Barcelona / Port de Barcelona

Terminal de creuers al port de Barcelona / Port de Barcelona

A principios de año el Ajuntament de Barcelona y el Port de Barcelona acordaban que las terminales de cruceros internacionales del Port de Barcelona pasarían a ser siete en lugar de las ocho actuales y se agruparían todas en el muelle Adosado, el más lejano de la ciudad. Esta incorporación implicaría el cierre de cruceros y actividad portuaria comercial en la zona de los muelles del Maremagnum y de las Drassanes de cara el 2022-2023. El año 2026, coincidiendo con el fin de la concesión actual también se cerraría el muelle Norte seguido del Sur, situados junto al World Trade Center. El objetivo era ganar espacio ciudadano.

La Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB), l’Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS) y la Plataforma per la Qualitat de l’Aire reclamaban tres meses después al Ajuntament que rompiera el acuerdo hecho en enero con el Port de Barcelona. El motivo para las entidades: que la concentración de cruceros en el muelle Adosado permitirá la llegada de barcos más grandes y, por tanto, de más cruceristas. Desde la Plataforma per la Qualitat de l’Aire, María García, una de las portavoces, denunciaba entonces que el Port no controla las emisiones de los cruceros. En una entrevista explicaba que «el puerto es el segundo emisor de contaminación en la ciudad», ya que el combustible que utilizan los barcos «es altamente contaminante» además que los cruceros siguen quemando combustible a pesar de estar amarrados. Contaba también entonces que desde la Plataforma por la Calidad del Aire se propone que «los barcos cambien de combustible, que utilicen uno más limpio como se obliga en los puertos europeos del Mar del Norte y del Báltico y que se conecten a la red eléctrica cuando estén amarrados «. Otra de las ideas que soltaba era que se limitara el crecimiento del puerto y por lo tanto que se detuviera la nueva terminal de cruceros. Además, a nivel de impacto por cantidad de personas, si todo esto sigue adelante, las entidades aseguran que la nueva terminal supondría alcanzar aproximadamente la cifra de 5 millones de cruceristas el año 2021 según las tendencias actuales de crecimiento del puerto, lo que supondría un incremento del 90% en relación al año 2016, cuando se alcanzó la cifra de 2.684.000 cruceristas.

A partir de ahí se ha generado el nacimiento de una campaña bajo el lema #NovaTerminalNO lanzada por la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible, la Plataforma per la Qualitat de l’Aire, Ecologistes en Acció i la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona. Quieren mostrar «la oposición social a la nueva terminal de cruceros por la masificación turística y por la contaminación que la actividad genera en la ciudad, especialmente en los barrios más cercanos al Port». La finalidad es detener la licitación, que la Generalitat recupere las competencias en la gestión del Port de Barcelona y que sea la ciudad la que defina la política de cruceros por ser un sector con fuerte impacto sobre ella.

Uno de los impactos que señalan de los cruceros son las emisiones de contaminantes en la atmósfera. De hecho, los barcos emiten, cada año, 2,3 millones de toneladas de dióxido de sulfuro, 3,3 millones de dióxido de nitrógeno y 250.000 partículas PM, todos ellos agentes especialmente nocivos, porque son tan pequeños que llegan con facilidad a los pulmones y de allí pasan a la sangre, provocando desde alergias e inflamaciones hasta enfermedades cardiovasculares o, incluso, cáncer.

Xavier Querol, geólogo e investigador en el Institute of Environmental Assessment and Water Research (IDÆA) y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está especializado en la contaminación del aire. Querol señala que el 70% de la causa que hace peligrar el umbral de protección de la salud humana es el tráfico rodado, ya que el contaminante que estamos superando es el óxido de nitrógeno. Observa también que hoy por hoy es difícil ver en qué porcentaje afectan los barcos a la contaminación del aire dado que el volumen de llegadas se eleva durante los meses de verano cuando también se reduce el tráfico rodado en la ciudad. «Es evidente que hay una concentración más alta en los barrios que están más cerca del puerto pero sería necesario hacer un estudio de la contaminación precisa en puntos como Colón o Montjuïc», indica.

La Plataforma también insta al Ayuntamiento que replantee la Zona de Bajas Emisiones

Con motivo de la celebración de la 6ª Sesión de la Taula contra la Contaminació de l’Aire de Barcelona, ​​la Plataforma per la Qualitat de l’Aire quiso alertar del empeoramiento de la calidad del aire de no detener los nuevos proyectos acordados por el consistorio de ampliación de la Ronda Litoral y de construcción futura de dos nuevas terminales de cruceros de gran capacidad en el Port de Barcelona.

Del mismo modo desde la Plataforma también piden al Ajuntamento de Barcelona que replantee de forma urgente la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) del ámbito Rondas de Barcelona, ​​ya que entienden que la ZBE para ser efectiva debe ser permanente y las restricciones deben considerar las emisiones reales de los vehículos (fraude diesel) – no la edad- y la reducción de vehículos que hay que alcanzar para cumplir la legalidad. Que se jubilen los coches por edad ha llevado un aumento de matriculaciones, lo que la Plataforma ve con preocupación. Alertan, como anunciaron, que esta medida esté promoviendo la renovación y no la reducción de vehículos, «ya que para cumplir con los límites legales de contaminación hay que reducir un 30% el tráfico privado, según el objetivo que estableció el Plan de movilidad urbana (PMU) 2.013-2018 «. Explican que aparte de que este objetivo no sólo no se haya cumplido, además el tráfico de vehículos está aumentando con la reactivación económica.

Para revertir esto piden que el nuevo Plan de Movilidad Urbana de Barcelona, ​​PMU 2019-2024 «no vuelva a ser papel mojado». Algunas de las ideas que proponen serían por ejemplo el establecimiento de un peaje urbano para circular por la ciudad de Barcelona con el objetivo de reducir la contaminación: reduciría el tráfico y permitiría mejorar la financiación del transporte público. Otra idea sería la aprobación de la tarjeta T-Ambiental para 2018, un abono mensual con viajes ilimitados con precio inferior a 4 tarjetas T10 y válido para dos zonas. Integración tarifaria catalana del transporte público y establecer fórmulas para que el turismo asuma el coste real del sistema de transporte público, ya que no paga vía impuestos.

Desde la Plataforma esperan que se empiecen a aplicar medidas «reales» y lamentan que la Taula contra la Contaminació de l’Aire de Barcelona «se haya convertido en un espacio meramente informativo» y que proyectos como el acuerdo político para la mejora de la calidad del aire en la conurbación de Barcelona, ​​el Acuerdo con el Port de Barcelona o el proyecto de ampliación de la Ronda Litoral entre otros, no hayan sido consultados previamente.

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