La lengua catalana se queda sin filólogos

El descenso en la matriculación de estudiantes en los grados de filología catalana preocupa a los expertos de la lengua por su conservación y la calidad de su enseñanza en Secundaria

Clara Barbal i Marta Curull
 
 
En només quatre cursos, la Universitat de Lleida ha perdut la meitat d’alumnes de nou accés al grau d’Estudis Catalans | SANDRA VICENTE

En només quatre cursos, la Universitat de Lleida ha perdut la meitat d’alumnes de nou accés al grau d’Estudis Catalans | SANDRA VICENTE

A la salida de la clase de Gramática Catalana, en la Facultad de Letras de la Universitat de Lleida (UdL), buscamos estudiantes de primer curso del Grado de Estudis Catalans i Occitans. Nos responden casi al unísono: Cristina, Elena, Andrea y Laura son las cuatro únicas estudiantes de primer curso de la ex Filología Catalana.

En sólo cuatro cursos, la Universitat de Lleida ha perdido la mitad de alumnos de nuevo acceso al grado de Estudios Catalanes: mientras que en 2013 accedieron ocho, el curso pasado fueron sólo cuatro. Esta tendencia se da en la mayoría de universidades públicas de los Países Catalanes, según los datos facilitados por los propios centros entre los años 2010 y 2017.

En 2010, la Universitat de les Illes Balears (UIB) tenía 37 nuevos alumnos en Filología Catalana; en 2017, 10 alumnos empezado primero. La Universitat de Barcelona experimenta la caída más crítica. En 2010 inició el curso con 92 alumnos de nuevo acceso al grado, la cifra se redujo casi a un tercio (38) en septiembre de 2017. La Universitat de València, que es la que goza de mejor salud, también ha notado un ligero descenso de alumnado de nueva matrícula: 60 el curso 2013/2014 y 48 el curso pasado.

“Aunque vengas de un pueblo muy pequeño, cuando piensas en la universidad te viene la imagen de aulas llenas”, comenta Laura. Andrea se pregunta si la UdL seguirá ofreciendo el grado con tan poco alumnado. “El uso de la lengua catalana decae porque la cuidamos muy poco, valoramos más de otras lenguas que la propia”, lamenta. ¿Cuál será, pues, el futuro de estos estudios, las causas de la pérdida de filólogos y el impacto que puede tener en la vida y el uso del catalán ?.

¿Quién cuidará de la lengua?

Los expertos de los territorios de habla catalana de las universidades donde se imparte el grado de filología consultados aseguran que la consecuencia más inmediata de la disminución de alumnos es la reducción presupuestaria de los departamentos de filología, con afectaciones sobre la investigación y la docencia. Jaume Guiscafrè, director del departamento de filología de la UIB, considera “básico” que se formen filólogos para la continuidad de la investigación de la lengua catalana y la literatura.

Más allá del ámbito académico, ¿la pérdida de filólogos tiene consecuencias en el uso del catalán? “Una lengua no sobrevive sin especialistas, pero tampoco puede vivir sólo con filólogos. Los imprescindibles son los hablantes”, asegura Guiscafrè, también profesor de teoría de la literatura.

La pérdida de especialistas afectará la calidad de la lengua por falta de corrección. Según los académicos, existe el peligro de homogeneización de la lengua catalana con la española si no se tiene cuidado de la corrección lingüística debido a la proximidad geográfica y la posición dominante de la segunda.

L’edifici del rectorat de la Universitat de Lleida / CC by-sa Grubel (Wikimedia Commons)

La calidad de la lengua podría estar en peligro en Secundaria

Debido a la falta de especialistas, destaca también la preocupación por la calidad de la docencia de lengua y literatura catalanas en Secundaria. Desde 2013, se permite el acceso al máster de profesorado de lengua a personas tituladas en grados que no son el de filología y sin una prueba específica de conocimiento de la lengua. Esta ampliación quiere satisfacer la demanda en Cataluña de docentes de lengua catalana que no se puede cubrir con filólogos, debido a la falta de nuevos graduados y a la jubilación del profesorado actual. “Si la lengua la puede enseñar cualquiera, no podemos esperar unos resultados optimistas”, advierte Carme Junyent, profesora de Lingüística de la UB.

Este grito de alerta también se sintió en el simposio “El catalán, un asunto de estado”, organizado por el Instituto de Estudios Catalanes (IEC). Los profesores Nuria Alturo y Albert Soler presentaron  un duro diagnóstico sobre la formación del profesorado de lengua catalana. Soler y Alturo habían analizado los créditos de especialidad en lengua y literatura catalanas en los currículos de los grados que pueden acceder al máster de profesorado: mientras que un graduado en Filología Catalana habrá cursado hasta 210 créditos de la especialidad, un alumno de Periodismo sólo deberá cursado 6. “No hay suficientes garantías de que los futuros profesores de catalán tengan mayoritariamente un dominio adecuado de la lengua”, alertaban.

La mayoría de lenguas que se hablan en el mundo estarían amenazadas

¿Cómo explican los expertos el descenso de estudiantes de filología catalana? La directora del Grupo de Estudios de Lenguas Amenazadas, Carme Junyent, apunta al “proceso de homogeneización lingüística mundial” a favor del inglés, según el que la mayoría de lenguas que se hablan en el mundo estarían amenazadas.

Jaume Guiscafrè asume que hay un “descrédito cíclico” de las Artes y las Humanidades, que afecta particularmente al estudio de la lengua y la literatura propias. En el caso de Baleares, el profesor asegura que la oferta de Filología Inglesa ha sido un “factor decisivo” en el descenso de alumnos de la catalana e incluso de la española, aunque ésta triplica la cantidad de alumnado. También apunta a los “infames” años del gobierno del Partido Popular de José Ramón Bauzà, entre 2011 y 2015.

El también miembro de la Academia Valenciana de la Lengua, Emili Casanova, apunta “la castellanización” de las comarcas interiores del País Valenciano, hasta ahora lingüísticamente muy fuertes y cuna de los estudiantes de filología catalana. Los datos de  la encuesta de uso y conocimiento de la misma  de los años 2010 y 2015 lo corroboran: el número de personas que usan el catalán en casa en las zonas valencianoparlantes baja más de 5 puntos en este periodo.

Carme Junyent también apunta a un “exceso de fe” en la política lingüística. “No conozco ningún idioma que se haya salvado desde arriba, exceptuando el hebreo, un caso que no es deseable”. Según el último  informe de usos lingüísticos en Cataluña  (2016), los jóvenes catalanohablantes de origen hablan menos catalán que sus antepasados. También hay un descenso del uso del catalán en las franjas de edad más avanzadas. De acuerdo con estos datos, el catalán como lengua inicial, habitual y de identificación pierde posiciones en todos los grupos de edad entre 2003 y 2013 tanto en números absolutos como relativos.

Una República no salvaría el catalán

¿Qué soluciones se plantean para mejorar la realidad lingüística del catalán? Carme Junyent no tiene ninguna duda, afirma que una República no salvaría el catalán. “La oficialidad no es necesaria para las lenguas dominantes y no sirve de nada a las subordinadas. El irlandés, por ejemplo, es una lengua que lo tuvo todo y en cambio no logró arrancar en su uso”. Para la académica, lo que salva una lengua son sus usos espontáneos y se necesitan propuestas innovadoras en este sentido: “si todos los recursos que se han destinado a la escuela se entregaran también al esparcimiento y al deporte, como ámbitos de uso espontáneo, el catalán gozaría de mejor salud”.

Jaume Guiscafrè, en cambio, cree esencial que haya una apuesta pública para las universidades para mantener los estudios y la investigación en lengua catalana. “Si desaparece la enseñanza de la lengua en una universidad, se pierde la conexión con el entorno hablando más inmediato, el dialectal”.

En el caso valenciano, Casanova asume como “problemático” el decreto de plurilingüismo del gobierno del Botánico: para blindar el catalán en las aulas, la conselleria ha presentado un plan educativo donde el inglés tiene mayor peso. “Aparte de la docencia, un profesor de lengua catalana también ejerce de recuperador de la lengua y de concienciador de la importancia de su uso. La administración no lo puede dejar solo “, clama.

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