La huelga de los trabajadores de Cacaolat toma dimensión social por el apoyo de colectivos ciudadanos

Vecinas y vecinos de Santa Coloma de Gramenet y todos los sindicatos presentes en la empresa participan en actos solidarios con los operarios en huelga indefinida. También se ha hecho un llamamiento al boicot del producto que muchos consumidores y establecimientos están siguiendo, a pesar de la preocupación por las "consecuencias negativas para gran parte de la plantilla", según CCOO

Tomeu Ferrer
 
 
 
Piquet de treballadors a les portes de la factoria de Cacaolat a Santa Coloma de Gramenet foto: CCOO

Piquet de treballadors a les portes de la factoria de Cacaolat a Santa Coloma de Gramenet foto: CCOO

La huelga de las trabajadoras y trabajadores de Cacaolat comenzada jueves 3 de enero empieza a tomar una dimensión ciudadana. La protesta contra la intención de la dirección de la compañía de cambiar unilateralmente las condiciones de trabajo, alternado el calendario laboral, se mantiene y se ha convocado como indefinida. Después de un fin de semana de movilizaciones deteniendo las actividades de la empresa, ya son varios colectivos ciudadanos, sindicales y políticos que han mostrado el apoyo a los trabajadores. Este sostenimiento se ha traducido en gestos como la visita de los Reyes Magos de Santa Coloma de Gramenet a los huelguistas o una concentración de vecinos y vecinas a las puertas de la fábrica.

El paro, que se mantiene con un seguimiento total de los trabajadores, deteniendo así la producción, se convocó para evitar que los operarios tengan que trabajar todos los festivos de junio, julio, agosto, septiembre y diciembre. La acción cuenta con el apoyo de todos los sindicatos presentes en la factoría de Santa Coloma: CCOO, UGT, CGT y USOC. También han mostrado su solidaridad diversas asociaciones de vecinos y vecinas de Santa Coloma, que han proporcionado toldos para que los concentrados en la puerta de la fábrica puedan tener cobijo en estas jornadas de frío.

Así, estas muestras de apoyo no son sólo por parte de entidades o en las puertas y los piquetes, sino que han llegado a los consumidores, algunos supermercados y establecimientos, que han decidido boicotear la popular bebida mientras dure el conflicto. Son muchos los bares que durante este fin de semana han ido colocando carteles en apoyo a las trabajadoras, avisando a los clientes que no podrán encontrar Cacaolat. Esta medida, que ha sido aplaudida por muchos, preocupa al comité de empresa que, en un comunicado, puntualizó que este organismo no ha pedido «en ningún caso el boicot a la marca, lo que puede ocasionar consecuencias muy negativas para el conjunto de la plantilla», reza la nota hecha pública por CCOO, sindicato que ostenta la presidencia de dicho organismo.

Juana Mari Lozano, presidenta del comité de empresa de Cacaolat, indicó al Diari del Treball que la decisión de evitar el boicot a la marca ha sido tomada de manera unánime por el comité. «Queremos agradecer la solidaridad de muchos bares y establecimientos. Ahora bien, lo que no nos parece bien es que en los lineales de algunas grandes superficies hayan aparecido pegatinas a los envases en las que se pide el boicot, porque esto afecta a la marca y puede afectar también la estabilidad de la plantilla», ha dicho.

Ahora bien, la postura del comité de empresa no es común en todos los grupos ni sindicatos que apoyan la huelga: fuentes de CGT, también presente en el comité, matizan que, si bien este organismo no ha llamado nunca al boicot del producto, no encuentran necesario que se emitan comunicados para evitar esta acción, ya que en todo momento se hace de manera individual, afirman.

Los motivos tras la huelga

La sociedad propietaria de Cacaolat, formada por accionistas de primer orden en el sector de la alimentación: Cobega, envasadora de Coca Cola en España, y Damm, ha endurecido la política laboral de manera casi correlativa al esfuerzo desarrollado para recuperar y ampliar mercados para los productos de Cacaolat, según han explicado fuentes laborales.

Justo producirse la compra de Cacaolat, afectada por la quiebra del grupo Nueva Rumasa, de la familia, Ruiz Mateos, la nueva dirección intentó hacer un drástico recorte de personal, que no salió adelante por la oposición de la plantilla. Más tarde se despidió un dirigente sindical de CGT, justo unos días después de terminar su mandato, lo que, al ser recorrida judicialmente dio la razón a los trabajadores y se tuvo que reintegrar al trabajo el represaliado. El tercer episodio es esta huelga, que se produce en un momento de fuerte expansión de Cacaolat, con la comercialización de variantes del producto estrella; el batido de cacao.

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