La defensa del patrimonio natural, en juego este 26-M

Una quincena de municipios costeros catalanes, principalmente en la Costa Brava, viven una treintena de conflictos por cuestiones urbanísticas y ambientales que, con diferente intensidad, han entrado en el debate político de la campaña para las elecciones municipales. El Empordà no es el único lugar de Catalunya donde hay actuaciones polémicas pero si donde hay más movilización social

Francesc Ràfols
 
 
La massificació urbanística a la Costa Brava, està sent tema de debat en aquesta campanya electoral |

La massificació urbanística a la Costa Brava, està sent tema de debat en aquesta campanya electoral |

En la primera década de este siglo, la movilización territorial en las Terres de l’Ebre en rechazo al Plan Hidrológico del PP afectó de lleno a la vida política de la zona y se convirtió en una protagonista de primer orden en el debate electoral. Ahora, seguramente a menor escala, está pasando algo similar en la Costa Brava. Desde la reactivación económica tras la crisis de 2008, las grúas, las hormigoneras y los planes urbanísticos (nuevos y viejos) reaparecieron en el paisaje del litoral ampurdanés. Una treintena de proyectos constructivos en once municipios de las comarcas del Alt y el Baix Empordà y de la Selva Marítima han despertado de nuevo la protesta ecologista y social incidiendo con mayor o menor intensidad en la campaña para los comicios municipales de este fin de semana.

La diferencia principal entre la movilización ebrenca con esta que ahora se vive en el Empordà es que aquella era contra un único proyecto -el trasvase del río- que afectaba gravemente a las comarcas del Ebre con un impacto global sobre todas ellas. En este caso son diversas actuaciones de dimensiones y alcance diferente, con efectos a zonas y espacios diversos. Los colectivos locales que mueven el activismo contra estas iniciativas coordinan desde hace unos meses su actividad a través de la plataforma Sos Empordà. El problema es tener enemigos diferentes -o uno solo con muchas cabezas- en escenarios múltiples

El debate electoral

Marta Ball·llosera, portavoz de la plataforma Sos Empordà, explica que «en quince años las cosas han cambiado mucho». Ahora incluso hay partidos que se posicionan claramente en contra de estos proyectos: se han hecho debates públicos sobre estas actuaciones, en varios municipios, en clave electoral. Principalmente en cuatro localidades: Begur, Cadaqués, Palafrugell y Tossa de Mar.

Lydia Chaparro, miembro de Salvem la Costa de Begur, explica que «en el municipio se han hecho múltiples denuncias urbanísticas, a raíz de las más de 50 urbanizaciones de segunda residencia, que hemos llevado al debate electoral». Todo el mundo se da cuenta, añade, de que «no cabe más gente, ni más carreteras, no hay más agua, ni lugar para más restaurantes, ni más amarres». Incluso ha salido un partido nuevo de esta problemática, pero, en general, Chaparro se queja de que «los alcaldables tienen muy poco conocimiento medioambiental, no saben sobre especies invasoras ni tampoco sobre los recursos o la capacidad de carga del territorio».

El abogado Eduard de Ribot -que se ocupa de las acciones judiciales en algunos de estos casos-, considera que de todos los proyectos urbanísticos en danza, el de Sa Guarda, en Cadaqués, «es el peor de todos». Este complejo hotelero se sitúa en la parte más alta de la población, en el límite con el Parque Natural de Cap de Creus. La Asociación de Amigos de la Naturaleza de Cadaqués explica que «en este paraje hay entre 1.000 y 1.500 olivos, ocho cabañas de pastor centenarias, 55 clopers y una antigua mina de agua. Las obras afectarían a 15 hectáreas de terreno». El hotel, de 50 habitaciones, tendría 4.000 m² y sobrepasa en tres metros la altura permitida. Además, quedarían afectadas tanto torrenteras como acequias, arroyos y zonas de dominio público hidráulico.

El Hotel de Sa Guarda está promovido por el diseñador barcelonés Custo. En marzo pasado varias organizaciones ecologistas protagonizaron una concentración ante una de sus tiendas en Barcelona para pedir que «detenga las obras irregulares y que reinvierta en la conservación del patrimonio natural, cultural y paisajístico del municipio».

Obres per a la construcció de l’hotel Sa Guarda a Cadaqués | Ecologistas en Acción

Desde Palafrugell, Raimon Costa, veterano luchador ecologista contra varios proyectos en el municipio, asegura que «desde los años noventa siempre ha habido respuesta social». Nos habla de la cala palafrugellense de Agua Xelida, donde «lo poco que queda por urbanizar tiene pendientes de más del 20%. Deberán hacer importantes rebajas de terreno, que comportarán un enorme impacto visual». En la zona, todo son parajes únicos, añade, y «si vas machacando el territorio, te queda un paisaje totalmente demacrado». Esto ha hecho que en esta localidad, el debate público sobre estas cuestiones tenga un importante peso específico este 26-M, según Costa.

Tres de las candidaturas en Palafrugell apoyan paralizar las actuaciones que han generado contestación popular. Ha habido debates con los cabeza de lista, con los segundos de lista… De Ribot cree que, como mínimo, en estos tres municipios «estas demandas se tendrán en cuenta, ya que están más presentes en los debates que años anteriores». Ball·llosera también opina que todo ello «condicionará los resultados electorales».

En Tossa de Mar, con un conflicto histórico como es el de Cala Morisca, también ha habido debate electoral sobre los diversos proyectos en danza. Maria Eugenia Serrat, portavoz de la asociación Amics de Tossa, cree que este asunto puede tener incidencia en los resultados de los comicios. Serrat explica que al margen de la Morisca «hay muchas pequeñas actuaciones pero mucha gente no acaba de ver lo que supone la suma de todas ellas».

Inversiones que miran al extranjero

Algunos de los proyectos que ahora están en danza, hace años que se mueven. Lo hacen desde los años noventa. La crisis aparcó unos cuantos que, con la recuperación económica de hace poco, se han vuelto a despertar. También se han activado propuestas nuevas. La oposición que suscitaron entonces todas aquellas iniciativas no tuvo el eco en la gente del territorio que están teniendo ahora. ¿Qué ha cambiado? Marta Ball·llosera recuerda que «hace quince años, mucha gente se creía el argumento de promotores y políticos partidarios sobre que estos proyectos traerían crecimiento económico, riqueza y desarrollo … Ahora ya nadie se lo plantea, nadie lo cree. Ni siquiera los partidos».

Y nadie lo cree porque, según los diversos interlocutores consultados, «mucha gente se ha dado cuenta de que el beneficio no se queda en el municipio», tal como explica Costa. «¿Quién de entre los vecinos puede comprar un chalet en Aiguafreda (Begur) por 800.000 euros o en Cadaqués por un millón?». Eduard de Ribot pone énfasis en que se trata de una oferta que mira al extranjero, y que «todo el capital del mundo quiere invertir en la Costa Brava, ya no es sólo cosa de los pequeños promotores locales». Así, en la zona se puede encontrar capital ruso, suizo, francés, norteamericano … que se lo lleva todo «para venir sólo tres semanas del año».

Cala d’Aigua Xelida, on el poc que queda sense urbanitzar té pendents de més del 50% | Flickr

El peor PIB, en la costa

No se trata sólo de que estos proyectos «no aporten ninguna mejora a la gente», sinó de que, además, como dice de Ribot, la perjudica. Según el abogado, estas tres comarcas costeras de Girona «tienen la renda per capita más baja de la demarcación». La tasa de paro en el litoral es más alta que la media catalana y el PIB en el Empordà y La Selva están por debajo. Además, genera pobreza porque se ha producido un proceso de expulsión de gente que no puede pagar los precios de ahora. «Se da gentrificación y pobreza», dice Costa.

De Ribot cuestiona otro aspecto que a menudo esgrimen todavía algunos de los ayuntamientos, que es el de la obligatoriedad de indemnizar a los promotores si se detienen proyectos aprobados. El abogado alerta que «esto hay que estudiarlo caso por caso» y asegura que hay que afrontar estas compensaciones sólo «cuando se han ejecutado todas las cargas que conlleva el desarrollo del proyecto, como la reparcelación, la cesión de espacio público, la pavimentación o el alcantarillado». Y hasta que no se ha hecho todo esto «no hay indemnizaciones que valgan».

Más allá de la Tordera

Saliendo del Empordà, actualmente, el activismo ecologista en relación al urbanismo en los municipios del litoral catalán es prácticamente inexistente. En las comarcas tarraconenses quieren imitar el movimiento ampurdanés con la creación de Sos Costa Dorada, pero es todavía muy embrionario. Está naciendo alrededor de la plataforma Salvemos la Playa Larga, en Tarragona.

Cuatro proyectos suscitan una cierta movilización (con la CUP como principal soporte). Son el plan para construir un nuevo hotel y centros comerciales en zona húmeda en la Platja Llarga; la construcción de un nuevo barrio en la Budellera que afecta a personas, campos de cultivo, zonas apícolas, zonas de recreo de la ciudad, la conectividad ecológica y recursos vitales; más viviendas y urbanizaciones en el Vall del Llorito y Terres Cavades; y la urbanización del Mas d’en Sorder para la ampliación de los Campos de Golf Costa Dorada.

Xavi Jiménez, presidente de la organización ecologista GEPEC, considera que, a diferencia del Empordà, «aquí queda muy poco terreno para edificar». En el Baix Penedès sólo quedan las Madrigueras -al Vendrell- que ya se logró proteger. Y hacia el sur nada, tan sólo la zona descrita de Tarragona, en la que una parte de los terrenos afectados son de la Diputación, «que quiere desarrollar un proyecto turístico con hoteles, restaurantes y ocio», asegura Jiménez. Hasta Cambrils, «todo saturado» y más hacia el sur todavía hay zonas donde se podría actuar «pero hasta ahora no tenemos conocimiento de que haya ningún proyecto en marcha, aunque no es descartable que algún promotor esté moviendo hilos».

En medio, en las comarcas barcelonesas, nada de nada. En el Maresme, casi sin espacio para poner un ladrillo más y, como dice Eduard de Ribot, «no queda rastro ni de su nombre. ¿Dónde están las antiguas marismas?». Finalmente, y volviendo a la Costa Brava, hay otras actuaciones supramunicipales de gran impacto paisajístico y ambiental que están en el punto de mira del movimiento ecologista. La más importante es la prolongación de la C-32 hasta Lloret y la que está más presente en el debate político de estos días.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*